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Carta de una mujer que no puede tener hijos

No sé si estas líneas son buena idea, dudo mucho que sirva de algo, que realmente me ayuden, pero según mi terapeuta son necesarias, para poder afrontar, la terrible noticia que me cayó como balde de agua fría, congelada más bien diría.

¿Cómo es posible? No entiendo porqué el universo me odia tanto, entiendo que pueda pasar, es algo no tan extraño, pero si es así, porque mi cuerpo lo desea con tanto desespero, es algo contradictorio, lo prohibido, por lo más deseado, o quizás no es tan extraño, soy mujer, mi cuerpo está programado para ello, solo que hay una falla en mi maquinaria de reproducción, aunque sigo sin comprender ¿por qué? Si siendo mujer, teniendo ese don en mi adn, cada mes es una tortura, el deseo de ser mamá se agranda, lo que mi cuerpo me está suplicando, mi cuerpo, me lo esta negando… ¿por que?

Realmente va más allá, porque duele, duele de verdad, es como si te estrangularan el corazón. lo más deseado, lo más anhelado, sustituido por nada más que “aceptalo y ya”

No puedo, no puedo hacer eso, mi cuerpo, mi mente, no acepta eso, cada mes, mi reloj biológico, golpea, cada vez con más fuerza, ya estoy a punto de llegar a la locura de no entender “por qué mi cuerpo reclama, algo que el mismo me niega.

Siempre puedo adoptar lo sé, el amor por ese pequeño no será menos, porque, no saldrá de mi vientre, pero si de mi corazón, tengo mis dudas, de cuál de los dos, es más amor, ambos por un mismo camino, la clave es el amor, que importa de dónde llega ese ser, que tú vas a amar más que a tu vida.

Solo quiero recalcar, que soy una mujer que no puede tener hijos, mi cuerpo no acepta, su propia condena, una vez al mes, mis hormonas se siguen volviendo locas, las cigüeñas se suicidan, yo no puedo hacer más que llorar, solo recordar, que ya no soy más, que una mujer que no puede tener hijos

De Vanesa Ruiz García para Revista discover

Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.