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Diario personal: De nuevo en hidalgo

Tras recaudar algo de fuerza, de ese cumpleaños de varios días, Mis 29 años en ciudad de México fuimos conscientes que aún no había visitado a los familiares de la zona de Rancho de Hidalgo, decidimos que eso no tardaría en pasar. No pasaron muchos días, cuando nos decidimos, tras comer, salir desde la ciudad de México, a hidalgo.

Las otras veces que he ido ha sido en taxi, realmente me pasé mas dormida que despierta en el trayecto, por ello no era consciente, de las horas del viaje, lo cansado que acaba uno después de hacerlo.

Eran como las 3 de la tarde cuando salimos de Tlplan, no precisamente des equipados, nosotros dos, con la silla manual, yera en su cajita de transporte, una mochila de montaña en la espalda de Emmanuel, y a empezar la aventura que sería ese viaje. Salimos en un Uber, nos dejó en un Metrobús. No recuerdo bien el trayecto exacto, pero si que subimos y bajemos varias veces del metro bus, para subir a la siguiente parada, a todo correr para no perderlo, en una ocasión nos subimos a un taxi el trayecto solo duro cinco minutos, pero era necesario para ahorrar tiempo. De nuevo al Metrobús. Yo ya me encontraba exhausta, pero era necesario para poder llegar a destino. Varias paradas más, yo ya estaba convencida que ya estábamos llegando, cuando entremos en una estación de bús los compremos los tickets indicados, llegado al momento, subimos a él, dejemos a yera en su cajita de viaje, en el maletero, ya que no dejaban subir con ella, empezó los aullidos de tristeza y angustia, por suerte al empezar a arrancar se quedó dormida, porque se nos partía el alma escucharla, ya con la perrita tranquila, nosotros ya nos acomodemos mejor, en esos asientos reclinables, nos abrochemos el cinturón, no tardaron en ponernos una película, me dormisqué entre rato y rato. El viaje duró dos películas de hora y media, aunque yo solo me enteré de una y aun no entera.

Ya era de noche cuando lleguemos a Tulancingo, estaba empezando a llover, lleguemos a un supermercado, decidimos comprar algunas cosas para pasar nuestra estancia allí. Nuevamente después tuvimos que coger un taxi, ahora sí que nos llevara hasta la casa del papá de Emmanuel.

Estaba empezando a llover así que cuando me volví a encontrar con mi suegro y cuñado más pequeño que no veía desde 2012 fue un encuentro un poco extraño, en medio del bosque, lloviendo, Yera ladrando a los perros, caninos que no conocía, ya que los que estaban en el 2010 o 2012 fallecieron, habían otros nuevos, nosotros en medio del bosque en silla de ruedas. Entre mi esposo, mi suegro y mi cuñado más joven me llevaron por ese terreno complicado hasta la casa. Estephano se quedó conmigo en la casa, de tanto mi suegro ayudaba a Emmanuel a traer todo lo que llevábamos.

Estábamos cansados, eran pasadas las diez de la noche, nos encontrábamos cenando y hablando, antes de acostarnos.

No recuerdo bien que hicimos, fueron pocos días que estuvimos allá fue algo tranquilo y relajante pasando momentos en familia, tampoco el tiempo acompañó, muchos, eran días fríos y lluviosos, intentemos que hubiera cobertura para tener internet, sin mucho éxito, así que aprovechemos las horas jugando a juegos de mesa, me enseñaron a jugar a las cartas, pasemos una tarde entretenida.

Cuando al fin la lluvia dio una tregua, decidimos hacer una barbacoa, al igual que los demás años, si tanto en el 2010 como en el 2012, obviamente no podía faltar en el 2016, cosa que hizo una actividad en familia, entre risas y charlas todo riquísimo, realmente pasaron horas, allá hablando sin darnos cuenta del pasar del tiempo, hasta que las gotas de lluvia nos hizo volver a la realidad, todos a correr para adentro.

Fueron unos días estupendos, en compañía, de la familia que tengo en Hidalgo, la mañana que decidimos volver a la ciudad de México, llovía con fuerza, pero eso no nos detuvo, bajo la lluvia iniciemos el camino para llegar a ciudad de México, para iniciar, nos subimos a una furgoneta (camión) también decidió acompañarnos Estephano, que vendría unos días a la ciudad. Nosotros encantados de tenerlo con nosotros. De esa manera todos juntos volvimos a ciudad de México, a mediados de junio 2016.

Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.