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Va hacer un mes, que cumplí 30 años, 30 años viviendo con parálisis cerebral, ya que a tan solo, 13 días después de nacer, me atacó la Meningitis, produciéndome la Parálisis cerebral.

¿Qué decir que no haya dicho ya? Cuando llega la discapacidad a la vida de una persona, solemos recibirla, de forma abrasadora, en vez de una forma normal, en vez de felicitar por el recién llegado, lamentan su “condena”

Cuando la discapacidad llegó a mi vida, mis padres se asustaron como era normal, pero desde bien pequeña, han intentando integrarme lo más, posible, siempre seguí las clases, como otro niño sin discapacidad, en mi infancia, se puede decir que no hubo lamento ni dificultad, me sentía integrada con mis compañeros de clase.

Lo complicado llegó en mi adolescencia, la llegada del instituto, las viejas amigas, se hacen nuevas amigas, los nuevos candidatos, no querían responsabilidades a su cargo… Mi adolescencia, pasó sin que me diera cuenta, entre cuatro paredes y llantos. Pero seamos sinceros, ¿Qué persona pasa su adolescencia feliz? Mi discapacidad no era una excepción. Mis padres, lo hicieron lo mejor que supieron, aunque para ello, tenían que prepararme para un futuro que ellos así creían, no precisamente fácil o feliz, no les culpo es lo único que se ven a nuestro alrededor, adolescentes con discapacidad, que llegan a la adultez como niños eternos, aun hoy miras los medios de comunicación, ese es el mensaje que dan.

Con todo yo estaba convencida que se equivocaban, encontraría lo que tanto anhelaba.

En el lugar que me habían hecho tanto daño, encontré a ese hombre indicado. Que le dio la vuelta a mi vivir 180 grados. Tenía casi 22 años cuando lo conocí, hasta el día de hoy con ya 30 años, seguimos juntos, conocer a él, fue como conocer la otra cara de la discapacidad, ser consciente, de una realidad, que pocos te cuentan, pero ahí está “la discapacidad no tiene la culpa de nada, tu eres tan persona, como cualquier otro” En donde todos veían barreras, el veía posibilidad gracias a ese pensamiento, empecé a ser una joven más, creo que he llegado a vivir, más de los de la mayoría a mi edad. Muchos ajustarse, casarse, ya van a por los niños, sus vidas se vuelven una monotonía, con algunos flases de aventura. Para mi conocer, enamorarme, de aquel que no vio discapacidad, sino una chica más, fue romper todos los estereotipos, Aun hoy vamos aprendiendo, siento que aunque no estoy siguiendo el camino normal, he vivido y estoy viviendo, mucho más que el resto de mis compañeros, de mi generación, en todos los ámbitos.

No sé si aguantare hasta los ochenta años, no se cuál es el promedio de vida de una persona con parálisis cerebral, supongo que todo depende del tipo de parálisis y la voluntad física que pongas, ahí, viene la  Importancia del deporte en la parálisis cerebral  Pero no voy a dejar de conocer, y vivir cada oportunidad que me de la vida.

Este es el mensaje que quiero transmitir en estas líneas, no importa lo que digan los expertos, no importa lo que digan los familiares, o los medios de comunicación… ¡no tienen porque estar en lo cierto! No importa lo que diga el resto del mundo, todos ellos pueden estar equivocados, cada discapacidad y cada persona es un mundo y único, no escuches a nadie, no confíes en nadie, excepto en ti mismo, ten un objetivo, lucha, lucha con todas tus fuerzas para conseguirlo. Recuerda no eres tú contra la discapacidad, ¡no! La discapacidad y tu sois uno mismo, un equipo en contra de esta sociedad realmente discapacitada. Solo tú tienes la respuesta, ¡encuéntrala y demuéstrala! No lo dice cualquier chica lo dice una chica que lleva viviendo tres décadas con parálisis cerebral.

De Vanesa Ruiz García para Revista Discover

Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.