Anuncios

Artículos

Un Largo túnel: Capítulo 1

Capitulo Primero

 

 

El túnel es más largo y frio de lo que me la habían dicho está muy obscuro, en realidad sólo esas mortecinas luces que titilan muy alejadas las unas de las otras alumbran muy poco, entre las sombras solo escucho mis cansados pasos y el latir de mi corazón. Camino tembloroso por el frio y por el miedo.

A cada paso y a cada instante me pregunto ¿Qué hay al final del túnel? Nadie me lo quiso decir, solo me prepararon ese par de días, me aseguraron que de lograrlo me darían mi libertad, me alimentaron para soportar el peso y el cansancio, al fin probé y recordé como es la comida real, son pocas las esperanzas de traer de regreso el transmisor, pero si lo logro alcanzo mi libertad.

Aún tengo dudas y hasta me arrepiento de haber sido voluntario,  es una muerte casi segura, no sé en qué estaba pensando; bueno, si lo sé,  siempre lo he sabido, pensaba en ellos, en volverlos a ver, eso vale cualquier sacrificio, si es preciso hasta la muerte, además, de todas forma ya casi estoy muerto y dentro de poco seguro lo estaría, la soledad y obscuridad de las celdas, ese frío insoportable, los interminables gritos quejumbrosos y lúgubres de los presos que no cumplieron su tarea y los dejaron afuera, a merced de las inclemencias de la intemperie, eso mata a cualquiera.   

La angustia de ese terror que surge por las extenuantes jornadas de trabajo forzado, frío y obscuridad siempre lloviendo, aun cuando aparentemente es de día, con ese sol rojo y distante que ni alumbra ni calienta, nunca he visto una sola estrella desde que llegue, pero eso sí siempre he tenido frío y hambre.

No sé cómo logré sobrevivir, como cumplí con la tarea, en ese maldito fango, viscoso y pestilente, el agua o lo que sea, que nos llega hasta la cintura, metiendo una y otra vez las manos buscando entre bichos y serpientes, esos cristales; que tanto valen, para cumplir con la tarifa, jornada tras jornada y de no ser así quedar irremisiblemente afuera de la prisión a la intemperie entre el frio y obscuridad total además de la pertinaz lluvia que aquí es sinónimo de muerte.

Cada vez somos menos lo presos que aun quedamos en este mísero planeta, pequeño y frio con su agonizante estrella, roja lejana y enana que le da un tono escalofriante a esta atmosfera, es una verdadera pesadilla.

Por esto, si no aprovecho esta oportunidad y salgo ahora, ya no saldré nunca, y menos ahora que ya casi no hay cristales, y por eso, cumplir con la tarea de recolección es cada vez más difícil, sino que casi imposible.

Cuanto más camino, veo cada vez menos, ni escucho nada, cualquiera pensaría que estoy viviendo una pesadilla, ya estoy cansado, pero no puedo detenerme, quisiera dormir un poco, solo un poco, pero me dijeron que no me detuviera, que no me desesperara, que si hay un final del túnel.

Casi escucho mis pensamientos, como vuelo una y otra vez a recordar el accidente, solo le estaba enseñando a usar el arma era solo un juego, no sé porque la acciono y disparó a la gente, pude haberlo detenido, pero estúpidamente me quedé estupefacto, sin poder mover un solo dedo, la angustia y desesperación que sentí cuando se dio cuenta de lo que había hecho y se disparó en la cabeza, no sé qué sea más pesadilla esta prisión o los recuerdos. Por ellos, tengo que regresar, tengo que volver, deseo tanto verlos, estar a su lado, solo eso me mantiene de pie.

Solo su figura lánguida y cansada se observa en aquel tenebroso húmedo y frio túnel va arrastrando los pies, parece que en cualquier momento caerá, de su boca emite un vapor que se disipa al instante, su frente está perlada por un sudor frio y viscoso que se mezcla con el aire enrarecido, es interminable ese túnel, así continua durante horas. Hasta que, por fin, a lo lejos hay una luz que abarca la entrada del túnel, animado reaviva sus pasos parece recobrar las fuerzas.

*

Creo que ya llegué. Creí que nunca lo lograría, solo espero encuentre pronto ese artefacto para regresar, odio este lugar odio la prisión.

Tras unos minutos, por fin el explorador improvisado se encuentra en la salida del túnel, una ráfaga de aire caliente lo recibe, es una exuberante vegetación tropical que le recuerda al planeta ET-66 donde en una ocasión fue de patrullaje a recoger muestras de los seres que ahí vivían. Pero aquí la vegetación es extraña, las plantas tienen un color rojizo, la luz de su estrella es azul y muy brillante.

El abrupto cambio de temperatura lo hace quitarse de inmediato su abrigo térmico, intrigado voltea a todos lados buscando un indicio del transmisor, pero no ve nada, sola la vegetación movida por ese viento caliente, hasta ahora se da cuenta que o hay más sonidos solo el viento al mover las plantas, tampoco hay árboles como en el planeta ET-66, todas son plantas bajas, casi de su estatura.

Ahora recuerda, el localizador que le dieron así que regresa a grandes zancadas por su abrigo y de inmediato enciende el localizador, una luz indicadora le dice que dirección debe seguir, mientras camina se da cuenta que no hay animales, solo plantas.

Es extraño, nunca he visto planetas sin animales, aun en los más alejados siempre hay vegetación y animales, planetas desérticos o helados, pero aquí, tal vez sea solo en esta región.

Sus pies, aunque muy delgados parecen recobrar las fuerzas, el ligero traje de exploración planetaria de color gris le encaja a la perfección, las reservas de aire están al máximo ya que se está recirculando con el aire de esta atmosfera, sus grandes gafas de visión se han graduado automáticamente. Siempre se ha preguntado, ¿Cómo cabe tanto equipo en un traje tan estrecho? Que ni siquiera se nota.

De pronto la luz indicadora centellea brillando alternadamente.

Estoy cerca, ya casi lo logro, espero ese artefacto no pese mucho, aunque con este ambiente me estoy recuperando.

No muy lejos bajo unos matorrales ve un objeto metálico, es esférico con algunas antenas que le sobresalen y unas pequeñas luces que alternan sus colores de rojo y azul. Después de comprobar que está en buen estado, lo toma y emprende su regreso a la entrada del túnel.

Con sus delgadas y fuertes piernas que han recuperado en su totalidad su energía, a grandes zancadas en pocos momentos se encuentra frete a la entrada, que n parece la entrada de un túnel es como una esfera gaseosa que flota a poca distancia del suelo, con un halo resplandeciente, pero a la hora de levantar el pie para introducirse, siente un fuerte tirón en  la cintura, algo viscoso y delgado se le enreda y lo arrrastra, a pesar de sus esfuerzos es arrastrado hasta una extraña y gigantesca flor de un color rojo intenso, de su interior salen otras cuatro lianas que lo inutilizan totalmente causándole asfixia y perdiendo el conocimiento.

-¿En, dónde estoy?, ¿Qué, ha pasado?, ¿Porque veo todo rojo?

Ah, recuerdo, algo me arrastró hasta una planta, le salían unas lianas que me enredaban y se me pegaban, me asfixiaban, hasta que perdí el conocimiento.

¿Qué es esto? Es como un líquido, me llega hasta la cintura.

Intentare salir de aquí, veré si ya no estoy atado.

Parece que no, ya puedo mover mis piernas

Las paredes de este lugar son muy resbalosas, no puedo escalarlas, el traje es muy liso solo que saque las manos, tal vez con las manos desnudas logré escalar.

Continuará: 2da parte: "Un Largo Túnel".

Sobre el autor: Estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Premiado del CONACYT a la innovación científica juvenil. Militar retirado de la Armada de México. Actualmente se dedica al estudio de las aplicaciones tecnológicas y las innovaciones en la vida diaria y la historia de la humanidad.