Análisis sobre el concepto de Política y  Estado

Tratar de dar una definición prescriptiva y descriptiva al término Política en los Estados políticos actuales nos resulta tan discutible como tratar de definir lo que es historia, sociología u otros términos que aspiran a la prescripción y descripción auto concluyente, como lo que es o debe ser la sociedad o la música, etc., y otros conceptos abstractos pero humanos al fin, y por tanto, sociales.

Elijamos un pequeño ejemplo ilustrativo: Podríamos decir que la música  es un resultado de la combinación de sonidos y silencios en el tiempo. Porque los silencios son tan importantes como los sonidos; luego quedaría definir lo que es un sonido y en qué difiere de un ruido, sin olvidar que todo se desarrolla en curso de un transcurso temporal. Es claro que entre más amplia e inclusiva es la definición más difícil y nebulosa queda la concepción y que papel juega lo social en ella o a la inversa es algo que queda en el debate. Ahora volvamos a nuestra discusión sobre lo que es o debería ser la política y el Estado.

Una discusión sobre el termino política quedaría más afín a una idea practica de la discusión sobre el Estado, Poder, Clase dominante, Élites o grupos en el poder  (en un sentido prescriptivo y descriptivo) y sobre la relación de gobernantes y gobernados, en donde la clase gobernante (aunque sea la totalidad de la población) responda a la ética de grupo superponiéndose a la ética individual ya que en ellos reside el poder coactivo.

Tratar de darle un enfoque práctico a estos conceptos y entreverlos en el ejercicio de la política mexicana en la actualidad me pareció un esfuerzo un tanto complicado. Quizá esta “dificultad” se deba más que nada a que en nuestro país lo que falta en la clase política sea exactamente sea una identidad política[1]; aunada a esto una retracción voluntaria del mismo poder que la caracteriza (coactivo) que a final de cuentas obedece a la misma falta de valores.

Me explico. En los últimos meses es más fácil que nunca librarse del yugo de la autoridad pública. Por ejemplo el de algunos marinos militares que tomaron un palacio municipal del estado de Veracruz en respuesta por la detención de unos de sus compañeros, que terminó con la liberación del detenido. El acontecimiento de la rebelión de ejidatarios de San Salvador Atenco que se opusieron a la construcción del nuevo aeropuerto internacional en sus tierras, con el resultado que consiguieron revocar la orden federal. El escandaloso caso de los maestros de Ayotzinapa o la fuga del “Chapo” Guzmán en México.

En Cataluña, España, el vergonzoso caso del supuesto líder independentista Jordi Pujol (Caso Pujol), en que se evidencia un discurso separatista y de corte populista combinado con tramas de descarada corrupción a expensas de sus puestos en el gobierno. Y la lista de "tramas" y "casos" puede continuar.

Jordi Pujol

Como estos hechos abundan en cantidad y magnitud, se verifica que a la población cada vez le cuesta más trabajo distinguir dónde se ejerce el verdadero poder político y a la autoridad cuando ejercerlo. Y muy importante, en quienes recae o debería recaer el poder político incluyendo su aspecto coercitivo.

Sin embargo a esta falta de autoridad o figura política, se debe a la ausencia de identidad –desde los institutos políticos de partido hasta los de gobierno- que permita planear un Estado de acuerdo con los principios y objetivos buscados. La política mexicana y de varias naciones se ha ensimismado... Lo que otros dirían es que en esta democracia (que es democracia burguesa) la clase política ya no responde a los intereses de la mayoría, lo que arreglado a la definición de política por Norberto Bobbio quedaría como la ética individual frente y sobre la ética de grupo (aunque más bien que ética, interés). Existe un distanciamiento entre la clase gobernante y los gobernados en donde cada parte se esfuerza por funcionar en forma independiente de la otra.

    Los esfuerzos que se han realizado con la finalidad de interesar a la población en “los negocios de la polís”, como las marchas en contra del incremento al IVA y la privación de paraestatales, además de las consultas populares en el Distrito Federal –dejando a un lado el carácter populista que tienen- apelan a ese objetivo que es el de salvar un puente –o construirlo- que cada vez parece más largo. Esto lleva la consecuencia de que el representar los “intereses del pueblo” de esta manera, solo conduce a posiciones de carácter oclocrata; posiciones en donde muy supuestamente se impone la democracia o más bien una tiranía de ella.

    Evidenciar esta contradicciones y sus lamentables consecuencias se pueden encontrar en lo preponderante que es regular la estancia de los inmigrantes ilegales en la Unión Americana junto con políticas económicas favorables a México y en contraparte la muy lenta declaración de respaldo y unidad con nuestro país vecino por los acontecimientos del 11 de Septiembre del 2001 junto con la falta de respaldo de nuestro país hacia este en la ONU, que han derivado entre otras cosas en el estancamiento de la política exterior, resultando entre otras cosas la hasta hoy renuncia de Adolfo Aguilar Zinser a su puesto en la ONU por sus polémicas declaraciones. Aunque realmente obedezca a que su actuación ha sido diferente a la política presidencial.

Pero realmente estamos viviendo en un mundo vertiginoso. Aún el capitalismo en el mundo no ha terminado de moldear a su última faceta: la globalización. Aunque es cierto que desde el principio de las sociedades humanas ha existido esa tendencia globalizante, ahora más que nunca se sienten sus mecanismos con sus efectos. Estos mismos avances tecnológicos que propicia la globalización -percibimos- permitirán establecer nuevos modos de consulta popular, mecanismos para ejercer el poder coactivo, nuevos enemigos del Estado; y ahora que a la Ciudad Celestial cada vez le es más difícil encontrar ubicación, y con un horizonte intelectual siempre ampliándose solo nos queda concluir que siempre que haya una sociedad habrá política y, mientras los hombres no dejen de cambiar, la política humana tampoco, ni sus discusiones acerca de ella.

NOTA: Este artículo fue escrito en 2005 pero accedí a publicarlo en la Revista Disgoo actualizando algunos sucesos, después de una charla y retomar la discusión sobre la política, la inclusión y evidentemente continuar la discusión sobre el concepto del Poder y sus mecanismos en la sociedad y los mecanismos de poder en el entramado social. Mi propia experiencia y visión del mundo ha evolucionado y por tanto mis ideas respecto al poder y la política han ido cambiando. Por lo mismo algunas nociones e ideas han ido transformándose pero accedí a la petición de su re publicación actualizando algunos hechos recientes Tanto en España, México y otros países de habla hispana.



[1] Más que identidad política, se diría mejor principios, o que los intereses particulares obstaculizan el verdadero sentir político de la organización.

 

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