Arte y cultura maya en América precolombina

Arte y cultura maya en América precolombina

Por: Emmanuel Muñiz Alejandro para la Revista Disgoo

TEMARIO ESPECÍFICO

  • Arquitectura.
  • Escultura
  • Pintura
  • Cerámica, metalurgia y otras artes menores.

Vídeo: Mercedes de la Garza Los Valores en la Cultura Maya UNAM/

El arte maya fue la forma de expresión social política e ideológica de uno de los pueblos más interesantes de la América Prehispánica. Sus manifestaciones abarcan todas las técnicas y materiales que podamos imaginar en ese lugar y se extiende en el tiempo durante más de dos mil años.
Arquitectura maya


Desde el siglo XVI la arquitectura maya ha llamado poderosamente la atención de los occidentales. Sus pirámides, templos y palacios habían sido abandonados tiempo atrás, pero la selva y la falta de información actuaron como acicates para sus primeros estudiosos. Los materiales de que dispusieron los arquitectos mayas fueron la piedra caliza para los sillares de revestimiento y tierra, cascajo y lajas de piedra para el relleno de los núcleos y basamentos, obteniendo cemento para la sujeción del carbonato cálcico. La madera de caoba y zapote proporció los dinteles de las puertas, los refuerzos para las bóvedas, así como andamios, escaleras y rodillos que facilitaban el trabajo. El logro técnico más característico fue la falsa bóveda, que no es otra cosa que dos muros que se juntan en la parte superior por aproximación de hiladas de piedras. El estuco se usó para enlucir pavimentos, paredes y esculturas y se obtenía mezclando la cal con agua en una solución de goma vegetal. El enorme peso de las bóvedas y las cresterías (muros de mampostería que se alzaban sobre ellas) obligaba a aumentar el grosor de las paredes y a reducir los vanos. Los estilos más importantes son los del Petén (Tikal, Uaxactún), caracterizado por imponentes masas frontales suavizadas por la altura de los paramentos, santuarios macizos de planta irregular con una sola puerta. El valle del Motagua (Copán, Quiriguá) son singulares por la utilización de sillares de traquita, la gran abundancia de esculturas y la profusa decoración de los frisos. La región del Usumacinta (Yaxchilán, Piedras Negras) posee inmensas acrópolis, y destaca por la decoración en estuco y la sensación de ligereza que le imprimen sus amplios pórticos y las figuras de las fachadas. La zona Puuc (Uxmal, Kabah, Sayil) se caracteriza por el empleo de columnas, los zócalos sencillos, las paredes lisas y los frisos enormes y profusamente decorados con mosaicos de piedra. En la región Chenes (Hochob, Dzibilnocac) decoraron toda la superficie de las fachadas con mascarones de piedra. Por último, el estilo Rio Bec incluye torres ficticias de mampostería revestida parecidas a las auténticas de Tikal.
La cultura maya produjo una arquitectura monumental, de la que se conservan grandes ruinas en Palenque, Uxmal, Mayapán, Copán, Tikal, Uaxactún, Quiriguá, Bonampak y Chichén Itzá, entre muchas otras. Estos lugares eran enormes centros de ceremonias religiosas. Se consideran tres estilos arquitectónicos: el río Bec, el Chenes y el Puuc, cada uno con características de ingeniería y ornamentación propias. La distribución de las ciudades consistía en una serie de estructuras piramidales, la mayoría de las veces coronadas por templos o cresterías labradas y agrupadas alrededor de las plazas abiertas. Las pirámides escalonadas estaban recubiertas con bloques de piedra pulida y por lo general llevaban tallada una escalinata en una o varias de sus caras. La infraestructura de las pirámides estaba formada generalmente con tierra y piedras, pero a veces se utilizaban bloques de piedra unidos con mortero.
Aunque en la actualidad representa una excepción, se cree que el Templo de las Inscripciones de Palenque, que aloja la tumba del rey Pacal, puede no ser el único monumento de uso funerario que se construyó en la cultura maya. El tipo más común de construcción consiste en un núcleo de escombros o piedra caliza partida, mezclada con hormigón o cemento, y recubierta con piedra pulida o estuco. Las paredes de piedra se edificaban, por lo general, sin mortero. La madera se utilizaba para los dinteles de las puertas y para las esculturas. Su gran hallazgo técnico fue el sistema de la falsa bóveda por aproximación de filas de bloques de piedra, para cubrir espacios alargados o estrechos, que concluyen en el característico arco maya, del cual existen 10 tipos diferentes. Las ventanas eran poco frecuentes, muy pequeñas y estrechas. Los interiores y exteriores se pintaban con colores vivos. Prestaban especial atención a los exteriores y se decoraban profusamente con esculturas pintadas, dinteles tallados, molduras de estuco y mosaicos de piedra. Las decoraciones se disponían generalmente en amplios frisos que contrastaban con franjas de ladrillos lisos. Las viviendas de la gente común se parecía seguramente a las chozas de adobe y techumbre de ramas que todavía hoy se puede apreciar entre los mayas contemporáneos.

Escultura


Incluye una gran variedad de manifestaciones: altares, estelas, lápidas, dinteles zoomorfos, tableros, tronos, jambas, columnas, figuras de bulto y marcadores de juego de pelota. Sus principales características son la utilización del relieve, la monumentalidad en el tratamiento de los temas, el uso del color en el acabado superficial, la dependencia del ámbito arquitectónico, la profusión de signos caligráficos y ornamentales, la relevancia de las líneas curvas y el carácter abigarrado y escenográfico de la composición. Las estelas conmemorativas son magníficos trabajos entre los que resaltan las de Tikal, Copán, Quiriguá y Copan. Se trata de enormes lajas de piedra clavadas verticalmente en el suelo, en las que los escultores mayas tallaron en bajorrelieve imágenes del jubileo de sus reyes. Se erigían al finalizar un periodo temporal concreto, cada cinco y cada veinte años; en ellas, mediante jeroglíficos, se narraban los acontecimientos más importantes del reinado. Excelentes son los dinteles figurativos que flanqueaban las puertas de los palacios y templos de Yaxchilán, los altares de Piedras Negras y los zoomorfos de Quiriguá, aunque quizá la cumbre de la escultura maya sean los paneles de los edificios de Palenque. El palacio, y los templos de las inscripciones, el Sol, la Cruz y la Cruz Foliada, constituyen uno de los mejores ejemplos de cómo el hombre es capaz de plasmar en piedra su universo religioso.
Los antiguos mayas usaban principalmente la piedra caliza para sus esculturas, por ser ésta la más abundante. Pocas ciudades entre ellas Quiraguá, Pusilhá y Tonilá emplearon la piedra ariniesca. En Copán se hacía uso de la andesita, una roca volcánica, pero éstas son raras excepciones.
Además se empleaba la madera de estuco y el barro, aunque con menos frecuencia. La madera se utilizaba para los dinteles grabados y las vías de las cámaras. Se fabricaban ídolos de cedro tropical durante la época del posclásico. Con la arcilla se modelaban ídolos, especialmente en forma de inciensarios y el estuco se usaba extensamente en la decoración de los edificios.
Los principales instrumentos para sus esculturas, eran, los cinceles y martillos de piedra. Las esculturas más antiguas del territorio maya, son el grupo de monolitos de Uaxactún en el norte y el centro del Petén, que datan del silo IV de la era cristiana. Las figuras humanas de éstos monolitos aparecen siempre en la misma posición. Con la cabeza, piernas y pies de perfil, con el torso y los brazos de frente y los pies uno tras otro. Esta es la primera posición de la figura humana en el área maya.
La postura siguiente es un poco más natural. Los dedos del pie de atrás se adelantan ligeramente sobreponiendo el talón del pie delantero, pero sin variación en el resto del cuerpo. La representación de perfil de la figura humana, persistió a través de la historia maya con muy poco cambio, y es la postura más común en el arte maya.
Posiblemente a Uaxatún o posiblemente a Tikal, corresponda el mérito de haber esculpido por primera vez la figura humana mirando de frente, de lo cual se tiene por ejemplo más antiguo en la Estela 26 de Uaxactún. Esta postura alcanzó su mayor grado de perfección en Copán y Quiriguá, mientras que la figura sentada con las piernas cruzadas y enteramente de frente tuvo su mejor expresión en Piedras Negras. Hay monolitos que presentan una combinación magistral de alto y bajo relieve.
En las esculturas de la época Preclásica, se observa que las representaciones de figuras humanas son pesadas, torpes y fuera de proporción anatómica. Pero hacia fines del periodo antiguo se había progresado notablemente en el sentido de conseguir una representación más natural, en donde las proporciones del cuerpo se habían vuelto más “graciles”. En el periodo de la época Clásica, se atestigua el desarrollo más brillante de la escultura en los tiempos precolombinos. Por muchas razones fue la edad de oro de la civilización maya, y el florecimiento cultural es tal vez más visible en la escultura. Durante el periodo posclásico, la escultura fue confinada de manera casi exclusiva para el embellecimiento de la arquitectura. En Chichén Itzá nunca se han encontrado Estelas, pero hay algunas piezas estatuarias que se pueden clasificar en alguna de las cuatro categorías siguientes:

  • 1- Las llamadas figuras de Chac Mool
  • 2- Los tronos de jaguares.
  • 3- Los portaestandartes.
  • 4- La figuras atlantes.

No menos de una docena se han descubierto en ésta ciudad, y dos de ellas conservan incrustadas piezas de hueso pulido que representan lo blanco del ojo y las uñas de los pies y las manos.
Arte mural
Aunque los restos que han perdurado hasta la actualidad son muy escasos, la pintura mural del periodo clásico maya alcanzó una gran perfección técnica y una gran calidad artística, logrando un difícil equilibrio entre el naturalismo de los diseños y la gravedad impuesta por el convencionalismo de los temas. Aunque utilizaron tintas planas carentes de perspectiva los muralistas mayas supieron crear la ilusión del espacio. Primero trazaban el dibujo en rojo diluido sobre una capa de estuco, después se pintaba el fondo quedando las figuras en blanco y posteriormente se iban rellenando los diferentes espacios con sus respectivos colores. Para sugerir la perspectiva y el volumen recurrían al fileteado de las figuras, la yuxtaposición de colores y la distribución de los motivos en diversos registros de bandas horizontales. Los murales más importantes que se conservan se encuentran en Bonampak (Chiapas). Las pinturas ocupan la totalidad de las paredes de tres habitaciones de un edificio (790 d.C.). Relatan acontecimientos bélicos que incluyen las ceremonias preliminares a la batalla (cuarto I), la batalla (cuarto II) y el sacrificio final (cuarto III). Existen fragmentos de antiguas pinturas en Uaxactún, Palenque, Cobá y Chichén Itzá.


Cerámica maya


De la misma forma que los muralistas mayas plasmaron escenas mitológicas y cortesanas en sus composiciones, los ceramistas reflejaron diversos aspectos relacionados con temas similares. La cerámica polícroma —asociada con el mundo funerario— fue la más extendida. La técnica era similar a la de los murales aunque jugaron también con las posibilidades expresivas que les brindaba el engobe y el pulimento. Suelen ser cilindros, platos y fuentes de distintas dimensiones donde la pintura cubría casi la totalidad de la superficie. Los perfiles de los dibujos se realizaban en negro sobre un fondo monocromo, crema o anaranjado. El otro estilo, del que se conservan muy pocos, llamado códice, recuerda la técnica utilizada por los escribas mayas sobre las tiras de papel vegetal estucadas y pintadas. Las figuras antropomorfas alcanzaron también una gran popularidad y perfección. Las llamadas figuritas de la isla de Jaina (Campeche) incluyen una variada muestra de tipos físicos diferentes. A esta lejana isla llegaban para enterrarse personajes ilustres de muy diversa procedencia, y los artesanos de la necrópolis preparaban los ajuares que habían de acompañarles en su viaje al mundo de los muertos (Xibalbá).
La talla de las piedras semipreciosas, en jade y obsidiana, suponen una valiosa aportación al arte maya. Figuras humanas, excéntricos y collares alcanzaron un grado de perfección que las hizo ser incluidas en los ajuares de las tumbas de los personajes de la realeza.


Tejido y arte plumario maya


Aunque las extremas condiciones de calor y humedad han impedido que estas manifestaciones hayan perdurado, las escenas figurativas que aparecen sobre distintos soportes nos permiten hacernos una idea de cómo debieron ser. Los reyes y dignatarios aparecen vestidos con taparrabos, camisas, capas, túnicas y mantas realizadas en algodón, piel y fibra vegetal. Los trabajos plumarios alcanzaron un gran desarrollo. Los artesanos mayas disponían de una tradición muy rica dentro del medio natural más apropiado.

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Historiador (UNAM)
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