Breve reflexión sobre El trabajo Enajenado de Karl Marx

Marx vivió en una época importante llena de cambios en aspectos sociales y económicos. La revolución industrial estaba en franco auge y las consecuencias de esta no eran extrañas para el "joven" Marx. Conocedor de las penurias de los obreros en manos de sus patrones y la indiferencia de los patrones hacia estos fueron parte que permeó la visión de un "humanismo naturalista" en Marx. Lamentablemente reducida al aspecto económico por algunos marxistas posteriores, dando resultado entre otras cosas el stalinismo que es "la concepción marxista que ha sido más conocida y la no más felizmente lograda".

El problema que aborda Marx en "El Trabajo Enajenado"1 es indagar que es la realidad e identificar la praxis humana, es decir, no comienza con supuestos, sino que analiza hasta su base misma y revela la verdadera estructura de la propiedad privada. "indagar la lógica profunda de funcionamiento del conjunto de la sociedad"2 como un hecho actual y evidenciar las contradicciones de la economía política británica.

“No nos trasladamos, como el economista [...] a un imaginario estado primitivo. [...] No hace más que desplazar el problema hacia un pasado oscuro y nebuloso. [...] Da por supuesto lo que precisamente se trata de deducir.”3 Y continua “A la manera como la teología explica el origen del mal por el pecado original, es decir, dando por supuesto como un hecho, en forma de historia aquello que trata de explicar.”4

Y lo que hace Marx es criticar, reducir el concepto de capitalismo hasta su base, desde el punto de vista de la situación del hombre frente a este y evidenciar lo que oculta el capitalismo “a saber: de una parte , que la propiedad privada es el producto del trabajo y, en segundo lugar, el medio a través del cual se enajena el trabajo, la realización de esta enajenación.”5

“La economía política [británica] sostiene que el trabajo humano es lo único que genera riqueza, todo el capital, pero lo cierto es que el capital contrata mano de obra humana y la despide. [...] La economía política descubrió que no hay nada sagrado en la propiedad , que la propiedad es mero trabajo acumulado y sin embargo la propiedad –el capital- tiene el poder de contratar trabajo humano y despedirlo.”6

Ya desenmascarada la realidad de la propiedad privada, Marx se concentra en el concepto de trabajo, lo reduce a su “base concreta de existencia” y encuentra que el obrero adquiere su existencia en el trabajo, es decir que “se objetiva en un objeto, en un producto y [...] luego se reconoce así mismo en el producto, este es el fenómeno de objetivación y enajenación.”7

El hombre realiza su persona y su potencialidad humana en el trabajo. Existe y debe su existencia al trabajo. “Lejos de ser una simple actividad económica, el trabajo es la actividad ‘existencial’ del hombre, su ‘actividad libre, consciente’, de ninguna manera sólo un medio para mantener su vida, sino para desarrollar su naturaleza universal...”8. Pero el capitalismo le ha despojado de su verdadera esencia como “un ser creador de la praxis.”9 Es decir, el hombre realiza un trabajo, y crea objetos en los que se realiza, la vileza es que el capitalismo le arrebata esa producción; rebajándole a un estadio aún inferior a los animales.

“El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de mortificación. [...] Pertenece a otro y representa la perdida de sí mismo [luego] Llegamos pues, al resultado de que el hombre (el obrero) sólo se siente como un ser que obra libremente en sus funciones animales, cuando come, bebe y procrea, a lo sumo, cuando se viste y acicala y mora bajo un techo, para convertirse, en sus funciones humanas simplemente como un animal [pues estas son] indudablemente funciones auténticamente humanas. Pero en la abstracción , separadas de todo el resto de la actividad humana, convertidas en fines últimos y exclusivos, son funciones animales.”10

Y esta es la perversión y la falsa realidad de la vida del obrero: que los términos están invertidos, el obrero se ha vuelto en una mercancía con valor de cambio, en un objeto ajeno a sí mismo y a su ser genérico; se ha vuelto en un mero engranaje del capitalismo, en una consecuencia del objeto producido. El objeto se convierte en el creador del obrero. Vive para trabajar, no trabaja para vivir.

“Así pues, el trabajo enajenado, al arrebatarle al hombre el objeto de su producción, le arrebata su vida genérica, su real objetividad como especie, y convierte la superioridad del hombre sobre el animal en una inferioridad”11

Por esta situación el trabajo –el acto de producción- es tormentoso, pues está determinado por su necesidad física y esa necesidad le obliga a despojarse de su esencia humana. Por eso “el trabajador e huye del trabajo [...] en cuanto cesa la coacción física o cualquiera que constriñe a realizarlo.”12

El asunto de la coacción física como factor característico del poder que se ejerce sobre el obrero en detrimento de su libertad para ceñirse a una actividad, es importante, pero se tratará más adelante, pues es obvio que un hombre que produce libremente no puede estar bajo coacción física, ni su obra ser un verdadero producto de su naturaleza humana. Al serle extraña la actividad de producción, no puede comprender su actividad como especie –en lo general- y luego “desaparece la especie y queda el individuo”, y al final la alineación del trabajador como ser social le deja solo, aparte, mutilado bajo relaciones sociales que enfrenta a los hombres y los transforma en seres extraños a él y aún hostiles, pues la relación entre hombres se convierte en relaciones de producción.

“Si el producto del trabajo no pertenece al obrero [...] la única explicación que cabe es que pertenezca a otro hombre que no sea el obrero. Si la actividad del obrero constituye un tormento para él, tiene necesariamente que ser goce [...] de vida para el otro. Y este poder extraño sobre el hombre no hay que buscarlo en los dioses ni en la naturaleza, sino pura y simplemente en el hombre...

....La relación del hombre consigo mismo sólo cobra para él existencia objetiva, real, mediante su relación con el otro hombre. [...] Cuando se comporta hacia el producto de su trabajo [...] como hacia un objeto extraño, [...] se comporta hacia el de tal modo que otro hombre, un hombre extraño [...] es el dueño de ese objeto...

...[y concluye] toda enajenación del hombre con respecto a sí mismo y a la naturaleza se revela en la medida en la que se entrega y entrega la naturaleza a otro hombre distinto de él. [...] En el mundo de la practica real, la auto enajenación, solo puede manifestarse en la relación práctica real con otros hombres.”13

Es decir que todo el proceso queda en una relación intersubjetiva. Así queda revelado que la propiedad privada es la consecuencia del trabajo enajenado, y por ende la propiedad privada es realmente la consecuencia, no la causa de la enajenación del trabajo.

Por último, queda resuelta de la misma forma la relación entre salario y capital, pues queda evidente que: “El salario es la consecuencia directa del trabajo enajenado, y el trabajo enajenado, a su vez la consecuencia directa de la propiedad privada.”14

Hemos pues, visto estas alineaciones: respecto del objeto del trabajo, respecto de la actividad, respecto de la vida genérica y respecto del otro (intersubjetiva). Al final todas estas alienaciones son aspectos o procesos de una alineación única o fundamental que es la “alineación económica”.

Se puede tomar el siguiente razonamiento como una sentencia que ya en sí misma entraña y resuelve el problema:

“... La emancipación de la sociedad con respecto a la propiedad privada [...] se manifiesta bajo la forma política de la emancipación de los obreros, pero no como si se tratara solamente de su emancipación, sino porque en ella va implícita la emancipación humana en general, [...] por que la relación entre el obrero y la producción envuelve de por sí el sojuzgamiento de todos los hombres...”15

Lo que Marcuse dice a esto es que “Marx considera la abolición de la propiedad privada como un medio para la abolición del trabajo alienado [...] La abolición de la propiedad privada inaugura un sistema social esencialmente nuevo solamente si los individuos libres, no la ‘sociedad’ se convierten en los amos de los medios de producción socializados.”16(el subrayado es mío).

¿Hay alguna actividad que no esté enajenada? Fernando Bolognesi dice “el acto de cultura es representación originaria de la relación de producción más sin embargo trasciende la reproducción: el tiene potencia de utopía cuando imagina y crea la posibilidad de otras relaciones. El trabajo en el arte y la cultura mantiene una cierta distancia del trabajo enajenado de la industria.”17

Es evidente que el arte no escapa al proceso de industrialización. Esta cosificado, y aún el “capitalismo utiliza la cultura para amalgamar el todo social”18 y extiende su actividad de explotación a esta esfera. Sin embargo el destino del arte es la “belleza y la satisfacción de su objetividad”19, cualidades que cumple el autor del arte, en relación inversa con la enajenación y sus mecanismos de coacción física y otras, volviendo al tema de la coacción física.

Entonces al reconquistar la naturaleza humana y sus poderes productivos “el hombre producirá las cosas espontáneamente, por el mero placer de hacerlo. Algunos productos serán bienes materiales, indispensables para la existencia física, pero incluso esta actividad económica no significará un trabajo forzado, sino una creación artística, [...] el hombre verá en el trabajo una creación gozosa [...] en el comunismo definitivo habrá tanta abundancia que sólo una pequeña parte del quehacer diario del hombre será dedicada a la mera producción económica. El resto de la vida del hombre sería consagrado al cultivo y deleite en las artes y ciencias.”20

Este futuro es promisorio, aunque definitivamente aún es difícil contemplar una humanidad con el tiempo el ánimo suficientes para emprender la contemplación y actividad creativa propia de su especie. Tal vez, la misma revolución industrial que nos tiene sumidos, en un mundo enajenado más que nunca antes; que ayudo indirectamente a permear esta lucha no sólo contra la enajenación política, sino por la verdadera dignidad y libertad de la humanidad. La industria que crea maquinaria y tecnología, que parece más nos sume en la enajenación; igual que a Marx, tal vez nos dé algún día las herramientas para librarnos de la esclavitud de ella misma.

BIBLIOGRAFÍA

1 Karl Marx, Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844 (México: Editorial FCE, 1962)

2 Marcelo Yunes. Los manuscritos económico-filosóficos: trabajo y alineación, <http://www.mas.org.ar/revista/sob5/manuscritos.htm> (5 de Enero del 2004).

3 Marx, Op.cit., p. 63.

4 Ibid.

5 Ibid., p. 70.

6 Paul Ricoeur, Ideología y Utopía (España: Editorial Gedisa, 1989), p. 80.

7 Ibid., p. 76.

8 Yunes, Op.cit.

9 Stanko M. Vujica, Algunos problemas con que se enfrenta la cultura en la Yugoslavia socialista, <http://www.studiacroatica.com/revistas/024/0240801.htm>; (5 de Enero del 2004).

10 Marx,Op.cit., p. 67.

11 Ibid., p.68.

12 Ibid., p. 66

13 Ibid., p. 69.

14 Ibid., p. 71.

15 Ibid., p. 71.

16 H. Marcuse, Marx y el trabajo alienado, (Buenos Aires: Cepe, 1972), pp. 10 y 12.

17 Mário Fernando Bolognesi, La Cultura y la Mercancía, <http://www.antroposmoderno.com/word/Lacultura.doc>; (4 de Enero del 2004).

18 Ibid.

19 Ibid.

20 M. Vujica, Op.cit.

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

Historiador (UNAM)
Creador y administrador del sitio Revista Discover.
Puedes comprar mi libro en Amazon: Historia de la discapacidad: Discapacidad. Historia y género en la Época Contemporánea.

¡Tienes que ser miembro de Revista Discover para agregar comentarios!

Unete Revista Discover

Carta a mi bebé a los 10 meses de nacida

Ufff si, no puedo evitar suspirar, al mirarte, y comprobar que diez meses ya han pasado, desde que llegaste al mundo, en este mes, como en la mayoría, no sobran las novedades.

Lo que no cambia desde casi tus seis meses, es…

Leer más…
Comentarios: 0