el paseo de la palomita

el paseo de la palomita

Autora; Vanesa Ruiz García

Ya hacía 15 días que teníamos a la palomita y Emmanuel me informó que sería necesario que le diera el sol, sino sus huesos iría a la baja, se le podían fracturar mas. Decidimos, sacarla a pasear, para ello, para que le diera el sol. Decidimos llevarla a un parque que está pegando con la casa, y por ello, yo no iría con mi silla, sino en andador...

Teníamos el dilema de como llevar a la palomita, de como sacarle al sol, pero se nos ocurrió en su cajita, yo la empujaría con el andador. Realmente, era una buena idea y novedosa. Recuerdo que el bichito, al iniciar ese viaje, estaba acurrucado en su cajita, asustado como diciendo "¡ai que me van hacer!"

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Hacía un día ventoso, pero soleado, me costaba llevar la cajita por la misma ventolera, pero lo logré lleguemos al parque. Emmanuel dejó ir al bichito, para que corriera, realmente parecía como vigilar un bebe, debíamos tener 1000 ojos. Eso que tenía espacio para ir y correr, pero no, se alejaba a lo mas peligro, exacto la carretera. No era el único peligro, ya que desde que la palomita toco el suelo, varias gabiotas no tardaron en ponerse al acecho, para atraparla cuando tuvieran oportunidad. Sinceramente era tener el corazón encogido, por el temor de que le pasará algo malo.

Con el viento la caja de cartón voló, asta el otro extremo, que un padre se le acercó. Emmanuel se le acercó, pero ya fue demasiado tarde, le había dado tal patada a la caja, que la había desmontando.

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Ahí no se acabó nuestra aventura... ya que lo complicado llegaba a la hora de atrapar a la palomita. Es un ave muy inquieto, no se deja atrapar tan fácilmente... comenzaba avanzar con velocidad, haciendo muy difícil atraparla. Ya os podéis imaginar el animal, de un lado para otro, Emmanuel detrás. Eso no es lo peor, sino que la gente miraba, e ignoraba que era nuestra, a sus ojos, era como un niño deseando atrapar al animal... Emmanuel se sentía avergonzado por la situación. Tiempo pasó, pero la atrapó, como la caja estaba destruida, la fue a llevar a casa, dejándome a mi en el parque, después con el bichito a salvo, volvió a por mi, y con mi andador y su compañía volvimos a casa.

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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