Familia a comer

Familia a comer

 

Autora; Vanesa Ruiz García

Ya hacía 9 meses que viviamos en el piso que actualmente estamos, y la familia, a lo que a mis tias se refiere, aun no lo habían visto, ya por temas de trabajo y cosas hacer, así que un día de agosto, quedemos para que lo conocieran, y ya se quedarían a comer, en el que emmanuel, haría una comida mexicana.

Era un martes cuando, cerca de las 2 de la tarde, llamaron al timbre, y entraron 3 de mis tias, hermanas de mi madre, 1 de ellas, era Neus la madre de los mellizos y Mar, que obviamente, llegó con sus 3 hijos.

Nos sentemos a la mesa a comer. Emmanuel preparó unas alubias negras, con algo de picante, y quesitos en ellas. Yo no soy muy amante de la legumbre, `pero realmente esa vez, me gusto, y no fui la única, las demás fue igual, alguna le gusto el picante, y otras no tanto, pero se puede decir que fue un exitó, asta repitieron y todo.

Después de quedar satisfechos y tomar el cafecito, nos sentemos en el sofá. El timbre sonó dando la bienvenida a mi madre y mi hermana, que decidieron hacernos una visita. Entre todas las hermanas se pusieron hablar, los niños, correteaban y jugaban en el suelo. Nosotros les pusimos el video de nuestra boda, que aun no habían visto.

Eran cerca de las 5 de la tarde, cuando Neus, empezó a encontrarse mal, y los niños no ayudaban precisamente, así que decidimos salir, con todos ellos, a pasear (incluida mi hermana) en primera, fuimos a una plaza, que hay cerca de donde vivimos, pero se me ocurrió que aprovechando que estábamos en la calle, y el extra de agosto se sorteaba esa noche (la lotería que vendo) se nos ocurrió que podíamos ir al paseo, allí también había columpios para los niños, y yo podría trabajar un poco.

Empezó el primer problema, Ana se negaba ir al paseo, y Mar, que iba donde iba Ana, también se negó a ir "si no quieres venir, no vengas, vete a casa y ya esta" le dije a Ana (mi hermana) Mar acabó en mis piernas, la sujeté con fuerzas y arranqué con potencia ¿por qué tanta carrera? porque como Ana se negó a ir, Mar, fue del mismo modo, y viendo que la ponían en mis piernas, hincho a llorar, y la casa estaba al lado, temía que su madre la escuchara, saliera, entonces si que ya no habría forma, de sacarla. Por suerte no la escuchó, ya lo suficiente lejos, para que no la pudieran escuchar, la deje en el suelo, en el que mi otra tía la cogió en brazos, todos juntos íbamos al paseo  del pueblo (mi hermana bien enfadada) los mellizos quejándose, en el que comencé a cantar para ellos, ya sabéis "vamos de paseo..." ellos hacían el "pi, pi, pi"

Al llegar al paseo, ya los niños se relajaron, aunque querían ir cerca del agua, dentro de la playa, y allá los acompañaron, mis tías. Emmanuel y yo, nos quedemos por el paseo, sentados en un banco, esperando a ver si vendía algo mas, por fortuna, hubo suerte, alguno me compraron. Mis tías y mis primos, tardaron algo en llegar Joel, se había mojado todo el traje,con el agua, así que decidimos ya volver a casa, pero antes se detuvieron, en una mesa, donde niños y niñas, pintaban hacían manualidades, y Mar no fue menos. Al ratito, sí, ya volvimos a casa.

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

¡Tienes que ser miembro de Revista Discover para agregar comentarios!

Unete Revista Discover

Carta a mi bebé a los 10 meses de nacida

Ufff si, no puedo evitar suspirar, al mirarte, y comprobar que diez meses ya han pasado, desde que llegaste al mundo, en este mes, como en la mayoría, no sobran las novedades.

Lo que no cambia desde casi tus seis meses, es…

Leer más…
Comentarios: 0