M.A.C. Capítulo veintinueve

De Vanesa Ruiz García

Diciembre llegó, con ese mes, las fiestas navideñas, se iban acercando. Sería la primera Navidad, que Aaron pasaría lejos de su madre, con varias novedades que conocer, por mucho que él quisiera disimularlo, se notaba que le afectaba. Por ese motivo Vanesa intentaba hacerle reír y sacarle una sonrisa de su boca, por ese asunto la chica quería de fuera de las navidades mas especiales para él, pero lo que Vanesa sabía y no quiso escuchar es lo que su cerebro le dictaba <<contra más ilusión te hace algo, más complicado resulta todo>>

24 de Diciembre del 2011

Querido diario…

Este año, está siendo un año diferente para Aaron, pero no solo para él, sino también para mí, es el primer año, que estoy fuera de casa, pero claro está que no tiene ni punto de comparación de lo que debe estar pasando mi niño. Mi madre nos invitó a cenar, iba hacer algo especial, le hacía verdadera ilusión de que Aaron lo compartiera con nosotros, quedemos a las nueve.

Fue una tarde muy ajetreada, Aaron insistió que quería llevar algo especial para mis padres, se pasó la tarde, cocinando una pierna de cerdo. Él estaba acostumbrado a recibir los regalos el día 25 de diciembre, y no el seis de enero ya, éramos 24 aun no tenía idea de que regalar.

19.00: me entró la inspiración divina, salí corriendo del piso. Eran las siete, a las nueve, teníamos que estar en mi casa, antes había que pasar por el ciber, para desearle feliz navidad a la madre Aaron. Salí echando leches, iba directa al sitio indicado, al Moviestar ¡le compraría un móvil! Decepción me pidieron el DNI ¡y lo tenía en casa! 19.20 tenía que darme prisa, se nos echaba el tiempo encima. Volví a casa, Aaron se encontraba recién duchado, me abrió la puerta ¡en toalla! Así, tal cual salió por el pasillo para abrirme la puerta de la calle, de esta forma, sin ropa, sin calzado, piso la acera del exterior.

  • ¡Adiós Vanesa! ¡Ai se me cae la toalla! –

Vaya panzón de reír que me eché, volviendo a la Moviestar…

20.00: Fuimos al ciber faltaba poco para que cerraran pero tiempo suficiente, para telefonear a Aroa, le felicitemos los dos lo hicimos. Él se emocionó y yo también al escuchar la emoción de Aroa.

  • Solo quiero su felicidad, yo le extraño muchísimo, pero es su vida, solo quiero que sea feliz, el tiempo que le quede –echó a llorar. Yo también me emocione.

21.00: salíamos de casa, Aaron con el cerdo cocinado sobre sus hombros, pobre debía sentir dolor en el pecho, le recomendé que lo recostara en la silla, mientras yo tiraba para adelante.

21.02: El teléfono sonó. Mi padre echándome bronca, que ya pasaban unos minutos de la hora acordada, dos minutos de las nueve, solo dos minutos tarde o mucho me equivocaba o andaba bebido ¡lo odiaba! Por desgracia no me equivoque, estaba borracho…

21.30: fue una cena tensa. Mi madre estaba muy ilusionada, cuando lleguemos, poco a poco su ilusión se fue a pique observando como mi padre, no dejaba de echar indirectas contra Aaron. La verdad acabé muy desilusionada.

23.00: Cogimos camino para volver a nuestro hogar. Mi madre, nos dijo para pasar allí la noche, pero pasaba olímpicamente, viendo el panorama que había, eso que hacía rato que mi padre, se había acostado, sin ni si quiera decirnos adiós.



25 de diciembre del 2011

Querido diario…

Día de navidad, yo lejos de Estados Unidos, lejos de mi madre, me siento culpable, sí, yo aquí al menos estoy acompañado de Vanesa y su familia, pero mi madre no, no tiene padres, no tiene hermanos, solo me tenía a mí, la he dejado ¿soy un mal hijo por eso? Aunque sinceramente la extraño, más de lo que esperaba.

10.00: Nos despertemos. Lo primero que hicimos, es darnos los regalos, Vanesa me regaló un móvil, fue una gran sorpresa y bien agradable. Yo le regalé una manta eléctrica, le hacía falta, para sus pies congelados. La dejé sin palabras jeje

13.00: Llegamos a casa de los padres de Vanesa, hoy toca comer en casa de los abuelos maternos, hoy conocería a toda la familia, tenía un nudo en el estomago, son mucha gente y todos de golpe, pero la verdad es que ha estado muy bien, todos han sido muy simpáticos e amables conmigo, me lo he pasado estupendamente. Hoy el padre de Vanesa apenas ha bebido, se notaba que tenía resaca, no se ha separado del agua.

19.00: Volvimos a casa, Vanesa, en coche con su madre, he tías, yo tal como había venido, con Juan Manuel en su moto. Poco nos dijimos, pero sentí que el padre de Vanesa, quería decirme más, pero los temas se habían agotado. Tenía la sensación que quería ponerme los puntos a favor de estar con su hija, que había elegido el camino correcto.

20.00: Hacía rato que Vanesa y su madre habían vuelto, nosotros dos juntos, volvimos a casa.

26 de diciembre del 2011

Querido diario…

Hoy nuevamente a casa de los suegros, abría gente allí, y haríamos el Cagatió ¿Qué es eso? Es una tradición Catalana, de darle palos a un tronco, y él se supone que tiene que cagar regalos. La verdad no pude evitar reír cuando me lo explicaron.

13.14: lleguemos tarde, ya estaban todos reunidos, con todo preparado, con media cosa hecha. Aun así nos unimos a la fiesta, acabando de observar todo el proceso, pero fue tan rápido, que al mismo tiempo no vimos nada.

14.00: Volvimos al salón a estar con la familia, y Vanesa fotografió un poco. La madre de Vanesa propuso para quedarnos a comer, mientras esperábamos nuestro turno, Vanesa aprovecho, para estar, con sus abuelos, y sus primos dos de ellos mellizos de apenas trece meses, la mayor de dos años y medio. Vivian lejos, Vanesa apenas les veía disfrutaba con esa compañía, sobretodo de los más pequeños.

16.00: volvimos a casa.



31 de diciembre del 2011

Querido diario…

Aquí estoy escribiéndote, pasadas las campanadas de las doce de la noche, antes que entremos en el 2012.

La verdad estoy llorando, estoy desesperada y rabiosa, pero vayamos por el principio…

13.30: Esa noche íbamos a casa de mis padres a cenar y a pasar el fin de año con ellos. Mi madre me dijo, que haríamos el caga tió como era debido para que Aaron pudiera ver como se hace. Por ese motivo, me metí en Can Romero, con la idea de comprarle dos libros.

20.00: volvimos al ciber, para telefonear a Aroa e felicitarle el fin de año. Se volvió a emocionar, para que engañar, yo igual. estaba ilusionada por esa cena, todo lo que Aaron conocería en ella…

21.04: Teléfono, estaba llegando a casa de mis padres. Era mi madre:

  • Hola mama, ya estamos llegando –dije sin dejarla hablar.

  • Vanesa, tu padre está en el bar borracho, si queréis venir adelante, pero es así como está vosotros mismos, si queréis venir o no.

  • Pos no vamos, volvemos a casa… -note que mi alma caía a los pies, la rabia y la impotencia me envolvían. No quería pero no podía evitarlo lágrimas resbalan por mis mejillas, solo quería encerrarme en casa, para que nadie me viera en ese estado.

21.30: el teléfono sonó, era mi padre, no se lo cogí ¿Qué le podía decir? Estaba muy nerviosa e irritante, y la mente en blanco… dejé que sonara, hasta que colgó. Gritos de impotencia me salían gritando por todo lo alto ¡¡le odio!! Aaron me abrazaba con todas sus fuerzas. Logre tranquilizarme, pero cuando volví a escuchar el móvil mi corazón se aceleró y la rabia e impotencia regresaron. Aaron lo cogió. Quería hablar conmigo, cosa que yo me negaba. Sí soy una cobarde, lo sé, pero me temblaba todo, tendríamos todo, menos una conversación civilizada. Aaron dijo que no me encontraba bien, ya me había acostado.

  • Pos que se recupere, y dile que esto no va a quedar así, ya nos veremos las caras.

Sonó como amenaza, estaba segura que era como tal, me atemoricé aun mas, todo mi cuerpo temblaba. Aaron insistió para llamarle, y hablar con él yo accedí aunque con todo mi cuerpo tembloroso, mis oídos tapados, sin poder dejar de moverme de atrás hacia adelante y a la inversa.

  • ¿Qué ha dicho? ¿Qué le has dicho? –pregunté nerviosa, ya que no había escuchado absolutamente nada.

  • Le dicho la verdad, que no bajábamos porque él estaba borracho.

  • ¿Y él? ¿Qué te ha dicho?

  • Sí, sé que he hecho el tonto, que se que me he pasado, pero que vayamos, que si no vamos estarás del lado de tu madre.

  • ¡Y Claro que estoy a favor de mi madre!

22.30: Salimos a pasear, con la esperanza de encontrar alguien que nos diera, veinticuatro uvas de la suerte. Ya de paso que nos tocara el aire. Yo iba con el corazón encogido, con temor que nos encontráramos con mi padre, que hubiera salido en mi búsqueda. Encontremos el Caga tió en un escaparate, le hice algunas fotos.

23.00: Llegue hasta casa de la madre de una amiga. Le expliquemos, que no teníamos uvas, y nos las dio sin hacer ninguna pregunta.

23.30: Entremos en la casa, nos preparemos, para comernos ese alimento recién regalado, para dar la bienvenida al nuevo año.

24.00: ¡¡¡Feliz 2012!!! Me sobraron tres uvas ¡tres meses de mala suerte!

24.20: Ahora cenar… lo que pillábamos por ahí, un poco de pan tostado con jamón de la ONCE de la panera de navidad, para beber vino. No tenía muchas ganas de fiestas, así que al rato nos acostemos, pero yo antes le di envueltos los dos libros que le compré. Le hicieron ilusión.

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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