M.A.C. Capítulo veintiséis

De Vanesa Ruiz García

ver… ¡Un caballo! Hemos ido a un pueblo cercano, donde habían caballos. Pedazos bichos… la verdad es que dan un poco de respeto… pero son simpáticos, se hacen querer fácilmente. Había un entrenador con nosotros, que nos lo han mostrado, nos han invitado a tocarlos… Aaron y yo nos hemos mirado, sin saber qué hacer, pero tras pensarlo, y escuchar al entrenador <<venga, sin miedo que no muerden>> nos hemos decidido. La verdad, son bien pacíficos. Ha sido una sensación nueva y sensacional, aun mas cuando el bicho, nos ha chupeteado la mano ¡tiene la lengua bien rasposa! No hemos podido evitar reírnos.

14.00: Un descansito, los animales tenían que comer y nosotros también. Hemos comido con ellos sí, ellos la paja, pienso y nosotros los bocatas de casa. Notaba como los animales, nos daban pequeños empujones por la espalda ¡sorpresa! ¡Uno de ellos se acabo el bocadillo de Aaron! Nos fijemos, en el inmenso cubo de agua que les ponían, lleno hasta arriba ¡y se la bebían en demasiado poco tiempo!

16.00: Para nuestra sorpresa, el monitor nos invitó a cabalgar con él como guía y otro compañero. Nos daba un poco de miedo al principio, pero acabemos diciendo ¿por qué no? Uno de los monitores me cogió en brazos, mientras el otro cabalgaba al caballo que me tocaba. Entre los dos me subieron al caballo, después uno de los monitores, subió tras de mí. Me fije en Aaron, él ya había subido en otro caballo, marrón claro, el mío marrón oscuro, el otro guía cogió de las riendas y lo guio al mismo nivel que nosotros. Fue un paseo lento y relajante. Sí que es verdad que al principio estaba más tensa que un palo, pero poco a poco, logré relajarme.

17.30: Volvíamos a descansar, como dice la canción ¡a la sombra de los pinos! Los animales volvieron a beber agua, nos dieron unas zanahorias para que les invitáramos, no tardaron en tragársela, parecía como si devoraran nuestra mano y todo, pero era gracioso porque cosquillas nos hacían.

  • Decirles cosas al oído, entre caricias, les encanta –nos motivó el guía. ¡Así lo hicimos parecía que nos respondían y todo!

18.15: De nuevo encima en los caballos pero está vez distinto. Aaron junto a mí, los dos en el mismo caballo. Me abrazaba fuerte junto a su pecho, me rodeaba con sus brazos, para que no temiera, para que no cayera… ¡que romántico!

19.00: Final del trayecto, llegó el momento de despedirnos de todos, incluidos los caballos. Fue una experiencia inolvidable Diario, en el que no podre olvidar jamás, estoy segura, que Aaron le pasará igual.

Era de noche ya, cerca de las once. Había llegado pronto a casa demasiado pronto… Su padre aun estaba en el bar, seguro que ya estaba más que tomado, seguía bebiendo… ¿Qué sería de ella cuando entrara por esa puerta? Seguro que se metía con ella, como siempre hacía, cuando su mujer ya descansaba como aquella noche. Suplico al cielo, que hubiera paz… la puerta se abrió. Como era la única despierta…

  • Hombre ¿ya estás aquí? –preguntó con ironía el hombre de la casa – ¿cómo que no estás con tu amigo? ¿ya se ha hartado de ti? Tanto aguante que dices que tenía…

  • No se hartado de mí, porque realmente me quiere –respondió Vanesa, intentando conservar la calma.

  • ¡Ni una mierda! Él lo único que quiere es tu cuerpo, después tan pronto como ha venido se volverá a marchar ¿o acaso eres tan ingenua? Nadie te va querer, en nadie puedes confiar, solamente en tu madre y en mí, somos los que realmente estaremos a tu lado. Nosotros somos los únicos que te entendemos.

  • ¿¿¿¿Tu entenderme???? ¡Aaron me trata mil veces mejor de lo que lo haces tú, tu lo único que haces es machacarme, tu no me quieres, tu lo único que quieres es hundirme!

  • Tu no lo ves, pero porque te quiero te machaco, porque nadie, te va a regalar nada en esta vida, te van a machacar, por eso soy tan duro para prepararte.

  • ¡Es cariño lo que necesito!

  • El mundo no te va a dar cariño entérate, entiendo muy bien como te sientes, te entiendo mucho mejor de lo que piensas.

  • ¡Tú no entiendes nada!

  • ¡Basta ya! –irrumpio en la habitación su madre4 – ¡es muy tarde ya para que deis esos gritos! venga a dormir Vanesa –la puso en pie para meterla en la cama. Miró a su marido –ve a la cocina a cenar y a la cama después.

Esa noche Vanesa acostó con varios sentimientos en mente, rabia, impotencia y dolor, mucho dolor ¿si tanto la quería, como podía tratarla de esa manera? Ella no veía amor paternal por ningún lado, si eso era amor, que bajara Dios y se lo dijera. Se durmió a causa de tanto llanto que hechó

  • ¿De verdad que te ocurrió todo eso anoche, después de despedirnos? –se sorprendió enormemente Aaron, después de escuchar el relato –siento mucho que tuvieras que pasar por eso sola, ojala, hubiese estado a tu lado –se lamentó con gran pesar Aaron.

  • Gracias por estar aquí ahora –le abrazó en plena calle Vanesa, mientras paseaban –si no fuera por ti no lo aguantaría –de verdad no aguanto más, le odio, le odio con todas mis fuerzas.

  • Entiendo cómo te sientes, ojala pudiera hacer algo para que tu corazón deje ya de sufrir, me duele tanto verte así, se me parte el alma.

  • He estado pensando en algo… Creo que tengo la solución…

  • ¿¿¿Qué??? ¿¿¿Venirte conmigo al Camping???

  • Sí ¿no te gustaría?

  • No es eso, me encantaría, te amo, nada me haría más feliz, que pasar más horas contigo, aun mas sabiendo que es tu felicidad –explicó Aaron –pero piénsalo… ¿no vas a tener más problemas con tu padre por esto?

  • ¡A la porra con mi padre, paso de él, me importa un comino lo que él opine!

  • Sí, lo entiendo, pero antes habla con tu madre, pídele consejo, por favor, ha ver que te dice. Por favor princesa, no quiero que te metas en más problemas por mi culpa –insistió mirándola a los ojos, observando a su chica nada convencida.

  • De acuerdo, lo haré –acabo confirmando la chica, tras un largo suspiro.

13 de septiembre del 2011

Querido diario…

Hoy ha sido un día duro y difícil, Vanesa estaba decidida, a venirse conmigo al camping día y noche a partir de hoy mismo. La convencí que antes de hacer eso tan apresurado, hablara con su madre. Así que hoy ha sido el día. Hemos llegado juntos, con una seriedad sospechosa, aun más cuando Vanesa le ha dicho <<tenemos que hablar>> no se qué ha pasado por la mente de su madre pero se ha quedado bien pálida, creo que se ha imaginado lo que no era, poco a poco ha vuelto a su color natural, y he podido identificar un suspiro de tranquilidad.

Me ha parecido muy correcto, la opinión de ella:

  • Por mi parte no hay problema que te vayas a vivir al Camping, pero ten un poco mas de paciencia. No quieras irte ya, porque aun tendrás más problemas con tu padre. Deja que hable con él, que le mentalice poco a poco, cuando esté preparado te vas, no tardará. As aguantado años, ya no te vendrá de unas semanas más.

Parecía que conseguía convencer a Vanesa poco a poco, al final acabó aceptando el trato.

  • Pero otra cosa… ¿As pensado en Aaron? –preguntó a Vanesa – ¿te ves capaz de cuidar de ella? –me preguntó.

  • Señora, Vanesa es lo que más quiero en esta vida, se que será duro, pero no imposible, yo personalmente no me pienso rendir, me veo con las fuerzas necesarias, para ayudar en lo que necesite a Vanesa. De corazón se lo digo.

  • Eso está muy bien, pero ¿por qué el camping? ¿por qué no buscáis un piso?

  • Tienes razón –interrumpió Vanesa –buscaré desde ya, pero mientras se encuentra… ¿puedo ir al camping con Aaron?

  • Sí puedes ir… pero después que haya hablado con tu padre y él lo haya aceptado –le recordó. Vanesa la abrazó con ilusión.

Este día ha sido un poco raro para explicar en un diario… pero ha sido ha así, tal cual, habido más dialogo que narración. Ya la próxima será otro día.

25 de Septiembre del 2011

Querido diario…

Hoy ha sido un día extraño, pero deseado, al fin he hecho, mitad de mis maletas, para trasladarme a vivir a un camping. Llevaba días hablando de ese hecho con mi madre, delante de mi padre, para ver cómo reaccionaba, no decía palabra…

  • No ha dicho sí pero tampoco a dicho no –me contestaba, cuando preguntaba a mi madre.

Yo cada vez estaba más ilusionada… con ese sentimiento se lo explicaba a Aaron.

23.00: Al fin ha llegado el día… me encontrado con las maletas hechas en la puerta de mi casa, Aaron estaba conmigo, para acompañarme e ayudarme con el equipaje, mi madre se ha despedido abiertamente, ya sabes <<ir con cuidado, para lo que necesitéis llamar>> pero mi padre, ni una mirada, ni una despedida, ni un adiós, nada, él se ha encerrado en la cocina, y allí ha desaparecido con el humo de su tabaco. A pesar de odiarlo me ha dado lástima, me ha sabido mal que no abriera boca, todo por su orgullo ¡oh lo odio!

23.23: Hemos llegado al Camping, hemos dejado todo tal como estaba, solo un poco recogido para que no estorbara. Hambre no teníamos porque ya habíamos cenado, personalmente estaba cansada, había madrugado esa mañana, tenía que madrugar a la siguiente mañana, así que prefería acostarme. Él accedió, pero solo había un pequeño problema, tenía que ir al baño, y la chica de siempre no se encontraba.

  • ¿Estás segura que quieres que te ayude yo?

  • No queda otro remedio, la chica no está, el baño de adaptado nada, necesito tu ayuda.

  • Ya lo sé… no pienses mal ¿eh? ¡que a mí no me importa! Encantado estoy de ayudarte, pero no quiero que te sientas incomoda…

  • Cariño eres mi novio, confío en ti…

Al final accedió (o eso o me orinaba encima) estaba bien nervioso el pobre, le temblaba todo, e intentaba disimular una erección de su músculo intimo <<Vanesa lo siento…no es lo que parece… bueno si, pero no con él fin que piensas, es la primera vez que veo, el cuerpo de una chica desnuda, y mi intimidad a despertado… pero no pienses que te voy a convencer para… no, no y no, el ritmo lo marcas tu, yo no te voy a presionar por nada…>> le tuve que hacer callar para relajarle, que no pasaba nada que lo entendía. Hizo la cama, era una mediana grande, insistió que yo durmiera allí, que él en un colchón en el suelo. Era demasiado tarde para discutir, no tardaré en dormirme, justo acabe esto.

26 de septiembre

Querido diario…

Ya sé que es novedad escribir dos días seguidos, pero también lo ha sido el día de hoy, el primer día fuera de casa, el primer despertar con Aaron, el primer día de libertad…

07.00: Ha sonado mi alarma del móvil, para levantarse, para poder ir a trabajar. He mirado al suelo, al colchón, en el que Aaron, se iba despertando, no le ha costado mucho por cierto. Vestía un pijama rojo. Me ha pasado mi ropa, se ha encerrado en el baño, mientras yo me vestía, igual que aprovechó él también. Cuando salió me ayudo con los calcetines y zapatos.

  • Voy ha avisar a la chica de recepción para que te ayude con el baño –iba decidido Aaron.

  • ¿Te sabe mal ayudarme tu? Es que ahora que vivo aquí, no encuentro muy positivo, avisar tanto a la chica…

  • Sabes que no es eso, no quiero que hagas algo, que te sientas incomoda…

  • Te quiero mucho Aaron… demasiado, yo ya te amo, no me importa que veas mi cuerpo, eres un chico estupendo, y confío plenamente en ti –le cogí de las manos.

  • Sabes que jamás te haría daño princesa –después me acompañó al baño. Está vez tembló menos, pero aun seguía nervioso, intentando esquivar la mirada a mi intimidad.

7.45: Desayunemos juntos, bien a gusto, él preparó la leche, con cola cao, pan, tostadas, mermelada, mantequilla, dulces… Había para todos los gustos.

8.30: Caminemos juntos al banco, como mi función de cada mañana, solo que esta vez acompañada. Después a mi parada. Mi clientela <<hombre hoy si que ha madrugado para acompañarte…>> nos hemos mirado tengo la impresión que hemos pensado lo mismo <<si ellos supieran...>>

El resto del día, ha sido como siempre desde que estoy con Aaron, con la diferencia, de la llamada de mi madre, preguntando: ¿cómo estaba? ¿Cómo había ido? ¿Si necesitábamos algo?... por la tarde hemos paseado por el pueblo… Hemos vuelto a mi casa… a recoger cosas, no a volver… yo ya no iba a volver, me fui por un motivo, ese motivo ahí seguía bajo ese mismo techo, no podía volver, mis sentimientos no son precisamente positivos, con tal individuo, sé que pasará, pero necesito tiempo, tiempo, tiempo…



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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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