M.A.C. Capítulo veintitrés

De Vanesa Ruiz García

Querido Diario,

Ya ha pasado más de diez días, que Aaron está junto a mí, no pensé jamás que llegara este momento, la hora, en que alguien me quisiera, diera todo lo que tiene por mí. Jamás me sentido así, con un cosquilleo en el estomago todo el día, con ganas de correr a su lado cuando estamos separados. La esperanza tenía perdida que este día llegara, que alguien me amará, aceptando todo lo que ello conlleva.

Aaron es especial, no lo digo porque sienta algo mágico por él, no. Es él, el condenado de muerte, soy yo, quien debería darle fuerzas, pero no es así, él me las da a mí, me hace reír si ve tristeza en mis ojos. Es increíble. Este chico es una pasada, único… por eso le quiero tanto, porque ha echó lo que nadie, venirme a ver, en las condiciones que está, en el riego que tenía de morir en el intento, en dejar todo por mí, en hacerme sentir especial, única…. Tengo un cosquilleo en el estómago en solo de pensarlo, un temblor, unos nervios de emoción. Hace tan solo una hora que me despedí de él, ya le extraño.

18.00: Hoy hemos ido al cine a ver supervivencia. Los trabajadores de allí me han mirado pícaramente diciéndome <<hoy no vienes sola ¿eh?>> normalmente no cojo ni palomitas ni bebidas, pero él me ha invitado. Me ha ayudado a sentarme en una butaca, y no en la silla, como cada vez. Me sentía tan nerviosa, notaba mi corazón golpeando fuerte. Notaba como me miraba de reojo, y cogía mi mano con timidez. Me ha besado, yo me dejado, me ha gustado, ha sido muy bonito, precioso, aunque estado más pendiente a él que la película. He notado como me pasaba su brazo por detrás de mis hombros abrazándome. Yo le abrazado, segura y convencida, que quiero tenerle junto a mí.

20.00: La película me ha gustado, y a esta hora ha acabado. Hemos esperado a que la sala quedara vacía, para salir nosotros. Sentía ganas de ir a orinar. Sabía que había un lavabo adaptado, en el Arinco, con dos barras, como a mí me gusta, le pedí que se quedara fuera. No ha puesto pega, no como Julio, que no dejó de repetirme, si entraba ayudarme… cuando lo más normal era decir para ir a buscar, una chica que me ayudara, como hizo Aaron << ¿segura que no quieres que te acompañe alguna de estas chicas del cine? a ver si te vas a caer>> él sí que es un caballero, no le ha importado esperar, lo tanto que he tardado. Al salir a la calle, he notado el frío, ¡yo con una chaqueta fina! Aaron se sacó la suya, me la puso por encima, mientras paseábamos un poco, por el paseo marítimo antes de volver al camping, después yo a mi casa.

10 de Mayo del 2011

Querido diario,

Hoy ha hecho un día caloroso. El sol ardía con fuerza, un día bien primaveral, más bien veraniego, pero al mismo tiempo ventoso. Ayer quedé con Aaron para hoy, para pasar el día en la playa. Yo estaba nerviosa, ansiosa por que llegará el momento, apenas he dormido está noche pasada, antes de despedirme ayer, Aaron, me dijo que tenía una sorpresa para mí ¿Qué será? No he descansado pensando en eso… Me levantado pronto, me preparado muy detenidamente…

11.00: He salido de casa, hacia el Camping.

11.15: Encontrarme con Aaron. Se quedo impresionado igual que yo, de la belleza de ambos. Él llevaba una camiseta ajustada y blanca, unos tejanos. Yo una blusa azulada con unos vaqueros negros, acompañados de unas botas largas marrones.

12.00: Me tapó los ojos con un antifaz, susurrándome <<tengo una sorpresa para ti>> me puso los pelos de punta… ¿qué quería decir esa frase?

12.05: ¡Antifaz fuera! Ante mis ojos todos los elementos de manualidades ¡para hacer un cometa!

14.00: El cometa acabado, ya preparado para volar. Comimos.

15.00: Camino de la playa

Lleguemos veinte minutos más tarde, Aaron estaba entusiasmado, no dejaba de ilusionarme, y entusiasmarme que los dos volaríamos el cometa. Pero yo en cambio sabía que no era así… ¡Sorpresa! Aaron me dejó claro que si yo no lo hacía volar, él tampoco. Me situó la cuerda entre mis manos, me puso en pie, me aguantó por la cintura, mientras yo observaba como el cometa se alzaba, e se esparcía con ayuda del viento. Fue una sensación nueva, y positiva, jamás pensé que yo podría hacer eso ¡aun más de pie! El aguanto mi peso sin quejarse, más bien encantado.

18.00: Descansemos y hemos recompuesto fuerzas, con unos batidos de cacao y unas galletas.

Él me ayudo abrir el batido, sin importarle, él no se rió de mi, cuando se me cayó encima, por unos de mis sobresaltos incontrolados, a él no le importó. Eso era demasiado nuevo para mí, demasiado bonito ¿y si todo era un sueño que en lo más bello despertaría? No, no podía ser, no quería ni imaginarlo.

19.00: Hemos vuelto al camping, donde cenemos en el Mónica, antes de llegar, para despedirnos por aquel día. Todo había sido maravilloso, mágico, Único.

Se levantó angustiada, sin dejar de pensar en lo de la noche anterior… Tan feliz que estaba y las lágrimas que dejo ir, antes de dormirse, odiaba a su padre, después de aquello, aumentaba su sentimiento… Entro en casa feliz, y su padre, le comenzó con un discurso de malas maneras, por ese chico que tanto había hecho por ella, que tan feliz la hacía, él solo veía, que se quería aprovechar de ella. Tras después de desayunar, fue a encontrarse con Aaron, empezándole a explicarle todo lo ocurrido:

  • ¿Qué te ocurre princesa? ¿Qué es está carita? –preguntó preocupado, acariciándole la mejilla.

  • Mi padre…

  • ¿Tu padre? ¿Qué ha pasado? ¿Qué te ha hecho?

  • Pues… -dijo sin decidirse a contarle, indicando que había mucha gente con la oreja puesta.

  • Hace un muy buen día, salgamos a pasear, y desayunar en alguna terraza…



  • ¡Entérate! Nadie te va a querer, tu vas a estar sola siempre.

  • Entonces ¿Aaron que está haciendo? ¡Lo ha dejado todo por mí, ha hecho lo que nadie por mí!

  • ¡Mentira! ¡Lo único que quiere es aprovecharse de ti! Nadie te va querer ¡nadie!

  • ¡¡Es mentira!! ¡Tú no le conoces!

  • Mira lo que te está haciendo, has dejado escapar un montón de cupones, ¡primero es la responsabilidad! ¡Tú no tienes responsabilidad! ¡Te llamado al móvil y ni me lo has cogido!

  • Sé que estoy perdiendo dinero, ¿pero y qué? ¿Acaso me lo das tú? ¡Es mi dinero! ¿El móvil? Ya te dije que salimos a cenar fuera, me lo olvidé… -fue interrumpida por su padre.

  • ¡A mí no me hables así, porque te corto las alas pronto!

  • ¿Pero quieres escucharme?

  • ¡No! No me da la gana escucharte, estoy en mi casa hago lo que me da la gana! ¡Entérate!



  • Lamento mucho por todo lo que estas pasando, me siento responsable, quizás si yo me volviera, tu padre… -dijo Aaron con tristeza.

  • ¿Qué dices? ¡Ni hablar Aaron, paso de mi padre, si tengo que elegir entre mi padre y tu, me quedo contigo sin dudarlo, es mi vida, me da igual lo que piense, ya llegará el día que tragara todas sus palabras! –Aaron, le sonrió, apretando su mano con suavidad.

  • Pero algo si tiene razón, no puedo dejar escapar más cupones…

  • ¿Si te traes tu máquina al camping? allí la haces tranquila, sin tener que volver a casa con prisas –propuso Aaron –bueno si tu quieres, ha sonado como si te quisiera raptar a mi lado, no es así de verdad… -dijo avergonzado –solo… no quiero que tengas más problemas con tu padre… por mi culpa….

  • Tranquilo –le tranquilizó Vanesa con una sonrisa –te entendido, tienes razón es una idea fantástica.

Pero eso no acabó ahí a menudo Vanesa tenía que escuchar como su padre  criticaba a Aaron, como un extranjero, que solo quería jugar con su hija. Ella callaba, sí, para no tener una discusión continua con su padre.



21 de mayo del 2011



Querido diario…

Hoy plenamente feliz, a pesar de que mi padre no se fie de Aaron, no me puede afectar, lo que me transmite este chico, es superior. Lástima que no tenga vacaciones, para pasar todo el día con él, aun suerte que no trabajo todo el día también, así que dentro lo que cabe, no tengo derecho a quejarme.

16.00: Hemos ido a la playa, sí otra vez, pero esta vez, el cometa se ha quedado en casa. Hemos comenzado nuestro viaje, por el paseo, marítimo, hacía un día precioso, con sol, una temperatura agradable, sin viento, invitando a salir. Así lo hemos hecho, empezando por un paseo, había gente, que como nosotros aprovechaba el día. La playa tampoco estaba vacía, estaba bastante repleta, mayoritariamente, mujeres tomando el sol. Había hombres también con ellas. Chicos, padres y niños jugando o haciendo deporte. Nosotros nos hemos sentado sobre una toalla que hemos llevado. Nos hemos tumbado uno al lado del otro, hablando, riendo, besándonos. Parecía como si estuviera en un sueño, en el que jamás desearía despertar.

19.00: Empecemos a marchar hacía el camping para retornar los cupones sobrados, allí ya cenar, acabar nuestra velada entre comida, bebida, risas y diversión….

24.00: Se me ha pasado el tiempo volando, ni me he dado cuenta, ya era esta hora ¡en mi casa me mataban! Pero con los juegos de mesa, ni te enteras los minutos como pasan. Me he marchado con ganas de ir al baño, pero ya me daba corte dar la lata a la pobre chica, que ya descansaba. Esta vez, Aaron me ha acompañado un trozo, hemos acabado el último tramo de ambos en soledad. Espero que haya llegado bien. No me ha podido llamar, al igual que yo a él. A sufrir nos toca. Yo estoy bien, espero que él también. ¡Ui hora de dormir! ya ha pasado, tiempo de medianoche.









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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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