Perdida en la noche; Capítulo dieciocho

De Vanesa Ruiz García

B
urton observó fijamente a la mujer que tenía delante de sus ojos; alta, delgada, su pelo era rubio, sus ojos estaban cubiertos por unas gafas de sol. Su ropa era de puro invierno pese estar más cerca el verano.
- Disculpe agente Burton, no me gustaría molestarle, pero necesitaría hablar con usted –comenzó hablar la recién llegada con timidez.
- Sí, sí claro –volvió en sí el policía –siéntese por favor, ¿desearía una taza de café o alguna cosa?
- No gracias –contestó Sherril.
- Discúlpeme si me meto donde no me llaman, pero no va usted demasiado abrigada, estamos a mediados de mayo y aparte aquí aun tienen la calefacción instalada.
- No, estoy bien así gracias –fue la rápida respuesta.
- ¿Segura? Puede colgar su abrigo en ese perchero –señaló con el dedo.
- Le digo que estoy bien así –dijo mal humorada.
- De acuerdo, está bien, perdóneme, no quería ser tan persistente, solo pretendía que estuviera a gusto y bien –explicó avergonzado.
- No tiene porque disculparse, más bien soy yo quien debería hacerlo, no debí responderle así, pero es que estoy bastante nerviosa, ¡ya no aguanto más! –exclamó, notando como lágrimas brotaban en sus ojos.
- Ei Sherril ¿está bien? –preguntó el agente, acercándose a ella para consolarla ¿Qué le está preocupando de esta forma?
- Matt…
- ¿Matt Parcker? ¿Qué le ha hecho ese impresentable? ¿le ha tocado? –se puso en alerta Burton. Las lágrimas de Sherril empezaron a descender por sus mejillas. Esta no dijo ni una palabra, lentamente, se fue sacando las gafas de sol.
- ¡Oh dios sherril! –no pudo más que exclamar Timmy, al contemplar el ojo amoratado de quien tenía delante. La exclamación se profundizó, al observar como esta se subía las mangas del jersey, viendo los brazos también amoratados -¿eso se lo ha hecho él? –preguntó, observando como afirmaba con la cabeza baja – ¡será desgraciado! Me imagino que querrá ponerle una denuncia, voy a buscar todo el papeleo –dijo yendo para el lugar indicado donde se encontraba los papeles.
- ¡No, no es ese el tema de mi visita, el no puede, no debe saber que he venido, sino me matara! Tengo que decirle algo importante, algo relacionado con Ruth Parcker.
- Con Ruth Parcker ¿dice? –preguntó cada vez mas intrigado.
- Así es, y el día de su muerte –continuo la recién llegada.
- La he escucho soy todo oídos… –se acomodó aun mas Burton.
Ding dong, ding dong, ding dong, ding dong. El timbre de casa de Matt sonaba con desespero.
- ¿¿Quien es el gilipoyas, que no deja de tocarme los cojones?? –gruñó subiéndose los pantalones –ya va, ya va ¡vais a fundir los plomos joder! ¿¿Qué es tanto desespero??
- ¡Matt Parcker queda detenido como principal sospechoso de la muerte de Ruth Parcker! –se lanzo Timmy empotrándolo contra la pared, forzando su brazo hacia atrás.
- ¿¿Pero que está diciendo?? ¡suéltame desgraciado! –aulló con irritación, notando como con la otra mano el agente le empotro la cabeza en la pared – ¡el asesino de mi hija está suelto, yo soy inocente, estuve en el casino! ¿ya no lo recuerdas?
- Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga se le puede poner en su contra. Tiene derecho a un abogado si no tiene se le pondrá uno de oficio –continúo con su discurso Timmy.
- ¿¿Es que no me estas escuchando asqueroso de mierda?? ¡¡yo estuve en el casino!!
- ¡Mentira, alguien nos ha confesado donde estuvo el dieciséis de agosto sobre las ocho y media de la noche, todos los indicios apuntan que el asesino de su hija es usted! –puntualizó forcejeando con Matt.
- ¿Qué? ¿pero como…? ¡Sherril! –exclamó observándola como le miraba con tristeza protegida entre guardias, mientras él salía esposado pegado junto a Burton – ¡as sido tu desgraciada! ¡les has confesado todo! ¡eso que te advertí que acabarías como ella, si decías algo! ¡bajo tierra! ¡bajo tierra! –alzo aun mas en el segundo bajo tierra.
- ¡Venga Parcker camine, que los calabozos le esperan no tiene ni idea de lo que he soñado yo con este día!

- ¿Le repito por última vez, donde estuvo el dieciséis de este pasado agosto? –se le acababa la paciencia a Timmy, su cuerpo estaba de pie, acabando de dar un fuerte puñetazo a la mesa. Estaba en una sala a solas con el presunto asesino.
- ¡Te lo he dicho mil veces subnormal, en el casino con unos amigos! –alzó también la voz Matt.
- ¡Mentira! ¡Su mujer nos lo ha contado todo! Ese día marchó muy temprano, se llevó su rifle con usted, cogió dos tickets de tren al mismo pueblo donde estuvo su hija...no volvió hasta pasada la madrugada con las manos ensangrentadas, y la ropa en el mismo estado, tenía los nervios a flor de piel ¿¿por qué?? –preguntó nervioso. Se obligo a respirar profundamente.
- ¿No se te ocurrido que ella podría mentir? Esta tan loca como mi ex –le preguntó tranquilamente Matt.
Me fio mil veces más de la palabra de Sherril que de un maltratador como usted.
- Ah es verdad ya se me olvidaba que tu eres el defensor de todas las mujeres –dijo Matt entre risas.
- Deje de hacerse el gracioso conmigo Parcker, tenemos pruebas suficientes para que pase el resto de sus días en prisión, solo nos hace falta una confesión de su parte, no se da cuenta que si confiesa, la condena será reducida.
- ¡No voy admitir algo que no he hecho! ¡solo fui de caza!
- ¿Entonces por qué estaba tan nervioso ese día cuando volvió a casa? ¿Por qué llevaba las manos y la ropa ensangrentada cuando volvió a su lado? ¿Por qué le dio una paliza, por el simple motivo de preocuparse por usted? ¿¿por qué miente tanto?? – hubo unos momentos de silencio –bien, puede que esto le ayude a confesar… -saco un cassete, presionó play reproduciéndose toda la conversación telefónica en casa de Samanta amenazándola.
- ¿Qué es esto? –preguntó incrédulo mirando la cinta e mirando a Timmy.
- A no sé, dígamelo usted ¿Cómo se puede tener un corazón tan y tan frío pese ser su propia hija?
- ¿¿Qué es esto coño?? –gritó alterado.
- ¿Tan inútil es que no reconoce su propia voz? –preguntó en forma burlona.
- ¡Que ese no soy yo te estoy diciendo! ¡la voz es idéntica pero no es la mía! ¿me estas escuchando? –preguntó observando como el agente se levantaba caminando hacia la puerta, abriéndola, allí otro policía, le dio una caja.
- Pues a ver si estos objetos le dicen algo –Matt miró dentro de la caja, pudiendo distinguir, una corona, una llave, una carta, y una foto de periódico.
- ¿Pero qué coño es esto? ¿Cómo me puede enseñar todo esto, que eh perdido a mi hija joder? –exclamó mirando hacía el otro lado.
- ¿ahora se le ablanda el corazón? No tuvo ningún reparo en matar a su hija, y manipular estos objetos a casa de la señora Crochet.
- ¿¿pero qué estás diciendo?? ¡Es la primera vez que veo todo esto!
- Si, ya… -no se creía ni una palabra Timmy –lea la nota –le aplasto la nota en la cara.
- ¡joder, pos sí que parezco yo! –sus ojos se abrieron como dos búhos, sin creer lo que estaba viendo e leyendo – ¡pero yo no era! ¡lo juro por mi orgullo!
- Su orgullo no vale ni cinco peniques ¡confiese de una vez Parcker!
- ¡No voy a condenarme de algo que no he hecho! ¡puedo ser muchas cosas pero no un asesino!
- ¿Y esto? ¿Está seguro que no tiene nada que ver con usted? –le volvió a preguntar mostrándole el rifle -mírelo bien antes de contestar –se lo entrego en mano.
- Pero como le tengo que decir… desgraciado de mierda –ogro sin ni siquiera echarle un vistazo al arma
- Pues según su esposa, ese rifle es suyo, la prueba es la consiguiente –rasgo un tanto más. La pintura no dejaba de saltar. Sus manos se detuvieron mostrando claramente el nombre de Matt Parcker.
Es mi escopeta… pero como… no lo entiendo… -no podía salir de su propio asombro el señor Parcker.
- ¡Ahora sí que no tiene escapatoria, sus cuartadas ya no valen nada, está bien claro quién es el asesino de Ruth Parcker! –le sentenció Timmy con una sonrisa bien satisfecha –usted mismo ha caído en su propia trampa.
- No… es imposible, no puede ser…–continuaba diciendo para así Matt. Sus ojos estaban de lo más abiertos. La puerta de la sala se abrió –el compañero interrumpió diciendo algo en el oído de Burton –bien Parcker a pesar de todo e intentado hacerle reaccionar, pero ha dejado escapar una oportunidad única, ya que las pruebas son demasiadas… queda detenido como principal sospechoso de la asesinato de su hija, encerrado en el calabozo estará hasta el día de juicio, dentro de dos semanas.
- ¡Noooo, yo no he hecho nada, suéltenme, suéltenme, quiero mi abogado, mi abogado! –salía de la sala entre grandes patadas, puñetazos e gritos Matt Parcker.

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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