Perdida en la noche; Capítulo diecisiete

De Vanesa Ruiz García

T
oda la calle del piso de Samanta se encontraba cortada invadida, por varios coches patrulla. No dejaban entrar ni salir a nadie. Varios curiosos se acercaron a chafardear, contemplando a una cantidad de agentes comunicándose a través de los walkitalquis. Timmy Burton se encontraba en la casa de su ex –cliente, intentando comprender que estaba pasando.
- ¿Me están diciendo que alguien ha vuelto a entrar en la casa? –preguntó incrédulo.
- ¿Se piensa que hemos puesto todo esto por gusto? –ahora la incrédula era Ceily.
- No, claro que no –rectificó esté –pero entonces ¿qué ha pasado? ¡Había dos patrullas haciendo guardia! –preguntó indignado
- Pues ya ve lo eficaces que son sus patrullas –le reprochó Ceily.
- ¡Esto es indignante! Ahora vuelvo –salió a la calle, sin tardar en entrar con dos agentes mas. Uno era alto, delgado, pelo castaño moreno, ojos verdosos, el otro en cambio era bajo, algo relleno, rubio, ojos castaños –bien señores agentes, si no mal recuerdo estaban bajo mi orden de hacer guardia toda la noche al mando de que ninguna alma sospechosa entrara en casa de Samanta Crochet.
- Así es –dijo el más alto.
- Bien entonces, ¿cómo es posible, que hayan entrado esta misma noche?, con dos patrullas pendientes igual a ocho guardias –preguntó esperando una respuesta rápida – ¡venga contesten!
- Bueno vera… -comenzó el más bajito con la cabeza baja.
- Nos llamo el gran superior preguntando cual era nuestra posición, al informarle de la situación….
¡Ya que no podíamos mentirle!
- Así es, se puso como una furia, nos mando para otra parte…
- A otra zona se refiere…
- Según de los de arriba la señora Samanta Crochet, no tiene motivos, no tiene porque tener vigilancia nocturna y menos de dos patrullas ya que no ha sufrido daño aparente, y los objetos que está recibiendo no son mas, que una broma pesada de algún crio.
- ¿¿una broma pesada dice?? ¡esto es indignante! ¿¿¿la muerte de su hija también es una broma pesada??? –exclamó Ceily con gran furia.
- ¡Ella tiene razón! –la defendió Timmy.
- Solo decimos lo que él nos transmitió –se protegió el bajo.
- ¡Samanta! –exclamó el agente Burton, observando a esta, bajando la escalera. Todos se giraron.
- Sam ¿qué haces levantada? –se sorprendió Ceily –pensé que estabas profundamente dormida.
Lo estaba, adentrada en una pesadilla, suerte que con el jaleo me han despertado –explico sin dejar de bajar peldaños.
Lo siento mucho Samanta, con la alteración he subido el volumen de voz más de la cuenta –le ayudó a bajar Timmy. El teléfono fijo empezó a sonar. Samanta, caminó decidida, descolgando con un <<diga>>
- ¡¡Matt!! –exclamó con movimientos rápidos, poniendo el manos libres.
- ¡¡Ei zorra!! ¿Qué te ha parecido me inesperada llegada? ¿Lamentada por no haberte despertado? No te apures zorra, que a la próxima te despierto, he te dejare bien claro quien sigue mandando en ti… no pienses que porque un papel nos separe, significa que yo me olvide de ti, eso nunca, eres mía, serás mía hasta que yo mismo te mande bajo tierra…
- ¡Ya está bien Parcker! –no se pudo mantener más tiempo callado Burton.
- ¡Cabronaza no estabas sola! –se sintió desde el otro lado del aparato, escuchando como colgaban después. Todos se miraron sin saber que decir. Timmy y Ceily miraron a Samanta, en el mismo estado que los últimos días.
- Samanta, vamos a pillar a ese desgraciado, me es igual si me echan del cuerpo, no la pienso dejar en la intemperie con este psicópata suelto, y ustedes –se dirigió a los dos agentes –están bajó mis órdenes, no lo olviden, si el de arriba se les queja, que hable conmigo directamente ¡pero ustedes no se muevan de sus posiciones! –les ordenó con autoridad.
- ¡Sí a la orden jefe! –respondieron ambos al mismo tiempo. Un móvil sonó. Samanta se sobresaltó.
- Perdona Sam, es mi móvil –se disculpó Ceily atendiéndolo –¡¡Car!! Qué alegría me da sentir tu voz, ¿como estas amor? ¿Cuándo vuelves? ¡Tengo unas ganas de abrazarte increíbles! ¿Cómo? –toda su sonrisa se desvaneció –pero Car, yo no puedo irme de aquí, aun no, Sam esta cada vez peor tengo que quedarme a su lado –explicó la última frase en un murmuro – ¿tengo que ser yo? No puede ser otro o otra es igual, no me voy a poner celosa, quien me mandaría a mi aprender tanto de administrativo, si, si yo también te quiero… ¿Cuándo tengo que partir? ¿¿Mañana?? ¿¿no sabes avisarme antes?? Si ya claro… tu siempre echando la culpa a los demás… bien es igual ya me espabilaré, pero debes una a Samanta, ¡no lo olvides! –un largo suspiro salió de su boca a colgar.
- ¿Qué le ocurre? –le preguntó Timmy.
- Mi esposo y su empresa han tenido un contratiempo, necesitan alguien que entienda de administrativo, y mi marido no se le ocurrido otra idea de que vaya yo, sabiendo de sobras que me necesitan aquí –echó una mirada a Samanta.
- No te preocupes Ceily, ya he abusado de tu confianza bastante, ya Car, te necesita más que yo.
- ¿Pero qué estás diciendo Sam? ¡tú nunca me molestaras! Eres mi amiga, para eso estoy y estaré siempre a tu lado, en estos momentos eres mucho más importante tu que mi marido, siento muchísimo tenerte que dejar así, de verdad que me duele cantidad –cogió la mano de su amiga, situándolo en su propio pecho, noto como sus propios ojos se llenaban de lágrimas, a continuación abrazó fuertemente a Samanta.
A la tarde siguiente quien descansaba en su recamara era Ceily tras acabar de preparar sus maletas, para partir esa misma noche. Samanta se hallaba en el salón viendo la televisión, e también haciendo ganchillo, ya que era una afición que la tenía muy descuidada. El timbre de la casa sonó. Se quedo algo sobresaltaba, pero al fijarse que era un timbrazo normal, se alivió bastante e decidió abrir. Que no le dio tiempo a decir nada, al recibir como sorpresa el abrazo de Maickel.
- ¿Se encuentra bien Samanta? –le preguntó el largo acto –el agente Burton, me ha telefoneado, me ha explicado, lo que le ha sucedido, tendrían que dejarse de tonterías y detener a ese impresentable, así al menos podrían vivir en paz –Samanta le confirmó con un gesto de cabeza –también me ha dicho que Ceily tiene que marchar, aunque el mismo se encargara de hacer guardia nocturna, me ha pedido que si podría instalarme con usted.
- Se preocupa demasiado no hace falta de verdad –quiso tranquilizarlo Samanta con una débil sonrisa.
- Oh sí que hace falta, yo opino igual que él, es muy peligroso que se quede sola andando ese psicópata suelto, es por eso, que con gran placer, y obedeciendo las órdenes del agente Burton me trasladare en su casa una temporada –explicó Maickel convencido –hasta que todo esto acabe.
- Pero… usted no puede, tiene a una hermana a la que cuidar –le recordó Samanta.
- No se preocupe, tengo a Asly en el coche, ambos viviremos con usted, así estará más protegida e tendrá más compañía… si usted está de acuerdo claro –finalizó diciendo, observando que el rostro de Samanta no parecía muy convencido.
- Sí, sí por supuesto, en el fondo se que tiene toda la razón –acabó diciendo, mostrándole una cordial sonrisa –vaya a buscar a Asly no le haga esperar…
Unos días más tarde, Timmy se encontraba en su despacho, concentrado en sus documentos, cuando una voz le llamo su atención.
- Disculpe agente Burton…
- Sherril… que sorpresa –no pudo evitar levantarse de su asiento el policía.

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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