Perdida en la noche; Capítulo diez

De Vanesa Ruiz García

El rostro de Samanta se empaledió por momentos, su cara blanca como la leche, sus ojos se iban abriendo como si un búho se tratase, su cabeza iba negando, su boca no dejaba de repetir esta frase <<¡No, no puede ser no!>> observando el cuerpo desnudo de su hija, su piel, estaba tan rígida como un palo mas blanca que la leche, sus labios lilosos carnosos sin vida, sus parpados, permanecían cerrados.

  • Que… ¿qué es esto? ¿qué significa todo esto? –preguntó Samanta, con su tono de voz muy débil –es una broma ¿verdad? Una broma de muy mal gusto –contestó ella misma su propia pregunta, notando como sus ojos se llenaban de lágrimas.

  • Lo siento muchísimo Samanta, de todo corazón se lo digo –se lamentó Timmy Burton con su cabeza baja.

  • ¿Como ha podido pasar? No, es que no puede pasar, no… tiene que ser un mal sueño si, una pesadilla, que tengo que despertar –decía, peñiscándose por diferentes zonas de su cuerpo.

  • Samanta paré, paré, no se haga mas daño por favor se lo pido –le abrazó fuertemente su ex abogado –a mi también me encantaría que todo esto fuera una simple pesadilla, en el que despertando ya acabara todo el sufrimiento, pero lamento con toda mi alma, confirmarle que todo esto es real –dijo sin dejar de abrazarla con fuerza, cerrando fuertemente sus ojos, por la rabia y nerviosismo.

  • ¡Noooooooooooo mi niña noooooooooo, mi pequeña noooooooooooooooooo! –dio un fuerte grito Samanta. Sus lágrimas resbalaban por sus mejillas continuamente, sus piernas empezaron a trepidar notando como caía.

  • Ei Samanta, Samanta aguante, no se rinda –le pidió Timmy, aguantando su cuerpo que se abatía. Todos corrieron ayudarle, a sentarla en el suelo, apoyando su espalda a un árbol.

  • Tenga, beba un poco de agua le sentara bien –dijo Martha ofreciéndole un vaso repleto de ese líquido, ayudándole a beber. Alrededor de esa madre, estaban todos los monitores, y profesores con sus rostros decaídos, tristes. El agente Burton agachado a su vera, no se movía de allí.



  • ¿Ves algo? ¿ves a Ruth? –preguntó Dan nervioso a Hillary, ambos estaban detrás de todo, sin ser conscientes de nada de lo que estaba sucediendo.

  • No, no veo nada, tenemos que ir para adelante, sino no la veremos –le contestó Hillary, pidiendo paso entre la gente colándose hacía adelante junto a su acompañante.

  • ¿Que? ¿Donde esta Ruth? ¿Dónde se encuentra? –miraba por todos lados, Dan nervioso. Hillary le cogió de la manga, señalándole con su dedo, su rostro estaba bloqueado y pálido, que mirara hacía adelante -¿Qué? ¿Dónde esta? ¡No puede ser! ¿no me digas que ese cuerpo muerto, que… que hay delante es…? ¡no, no puede ser! –exclamó cada vez mas nervioso. Hillary no pudo articular palabra, simplemente, afirmo lentamente con su cabeza. A continuación se separo del grupo sin poder evitar echarse a llorar desconsoladamente -¿¿Qué?? ¡¡No puede ser!! ¡Tiene que ser una broma, sí, una broma pesada, eso es, si! ¡¡Ruth, Ruth, despierta, despierta ya esta bien el juego!! ¡¡¡despierta!!! –corrió dispuesto a ir junto a Ruth, para demostrarle a todos que estaba viva.

  • ¡Detente Dan… para, se que es muy duro, y difícil de creer, pero detente! –intentaba detenerle Maickel, con grandes esfuerzos por la fuerza del joven de dieciséis años. Paul le ayudo. Entre los dos, lograron que este cediera, transformando esa ira en llanto. Maickel lo abrazó fuertemente. Hillary era abrazada por su tutora, que lágrimas también salían de sus ojos.

  • Yo de ustedes, sacaría a los chavales de aquí –les aconsejó el agente.

  • Tiene razón –dijo Maickel –ir marchando para la masía, acompañarles, yo me quedaré con la señora Crochet, era el monitor de Ruth, y me siento muy responsable de lo que ha pasado –todos estuvieron de acuerdo, marchando obligando por los hombros a que caminaran para adelante a Hillary y Dan, que muy lentamente lo hacían, mirando varias veces hacia atrás sin dejar de sacar lágrimas. Su tutora Turner, se quedo con la desconsolada madre y demás.

  • A otra cosa… ¿a alguno de ustedes le suena este rifle? Estaba en el fondo del lago –preguntó el agente aguantando con sus guantes de latex un largo rifle última modernidad. Todos negaron. El agente opinó que ya abría tiempo para preguntas pero no era ese el momento más preciso.

Samanta seguía con su espalda apoyada en aquel árbol, todo su cuerpo temblaba al igual que la palidez que le destacaba, sus ojos, se mantenían cerrados, notando con dificultad, como alguien le agarraba su mano. Se la besó, era el agente Burton, lo reconoció por los murmuros que le llegaban a sus oídos. Todos sus sentidos, habían perdido gran parte de su acción. Maickel y la profesora Turner, se mantenían de pie, delante de esta, callados, con sus cabezas bajas, sus rostros decaídos, sin saber como reaccionar, ni actuar. Hubo un gran silencio, este fue roto por la llegaron dos médicos forenses, dispuestos a llevarse el cuerpo de Ruth.

  • ¿Ei que hacen? ¿Qué están haciendo con mi niña? –reaccionó Samanta, acercándose a gatas agarrando con sus manos temblorosas el cuerpo.

  • Son los médicos forenses, vienen para llevarse el cuerpo de Ruth –le explico suavemente Timmy, cogiéndola por los hombros.

  • No, no, no pueden hacer eso, mi hija no esta muerta, ellos no la conocen, no lo pueden saber, solo esta dormida si… solo dormida… -dijo con un tono por primera vez tranquilo e irreal, mirando a todos los presentes.

  • Samanta, mírela bien, la palidez de su cuerpo… -intentó que viera el agente.

  • Eso es porque se a mareado, sí esta desmayada, y ustedes, ya quieren enterrarla –dijo nerviosa abrazando el cuerpo –cariño….cariño, despierta mi amor, que te quieren enterrar, demuéstrale a todos que estas viva ¡¡cariño!! –le acariciaba su cara y su pelo.

  • Pare por favor Samanta, su hija no la puede escuchar, no puede reaccionar porque ya no esta entre nosotros –le volvió abrazar el agente Burton con fuerza, notando como a él también se le caía las lágrimas. La profesora Turner, y Maickel, miraban la escena, sacando lágrimas también –fíjese, toque su piel, esta congelada como el hielo, sus labios morados…

  • ¡Noooooooooooooooo, nooooooooooooooooooooo! –pegó un fuerte grito esa madre desconsolada como si en aquel momento reaccionara. El agente aumento la intensidad de su abrazo –¿¿quien ha sido capaz de hacerle esto?? Solo era una niña ¡mi niña!

  • ¡Tiene toda la razón pero yo le prometo que encontraré al asesino y pagara por todo el mal causado! –le recalcó con rabia el agente. Los camilleros levantaron el cadáver.

  • Perdonar –interrumpió Sofía.

  • Sofía ¿Qué haces aquí? ¿ha pasado algo? –se preocupó Maickel.

  • Ha venido este hombre, diciendo que es el padre de Ruth –dijo algo atemorizada.

  • Que quieres decir con lo de <<diciendo>> ¿que insinúas he zorra? ¿Qué estoy mintiendo eh? –dijo con muy malas maneras.

  • No claro que no -dijo en un murmuro Sofía.

  • ¡Más alto que no te he oído! –le Gritó Matt.

  • Perdone, pero creo que se está pasando –interrumpió Maickel.

  • ¿A ti quien te ha dicho que te metas por el medio imbécil?

  • Solo digo que no son formas de tratar y menos a una mujer a la que no conoce –respondió Maickel defendiendo a Sofía.

  • ¡Yo trato a las mujeres como a mi me da la real gana, me importa un huevo si la conozco o no! ¿te enteras gilipollas?

  • Ya esta bien Matt Parcker si no quiere que le detenga por agresión –interrumpió el agente Buton poniéndose en pie.

  • Hombre miren a quien tenemos aquí… -se le dibujo una sonrisa sádica a Matt cruzándose de brazos –el salvador de todas las mujeres…. Timmy Burton. Ui… si también esta la zorra de mi ex mujer ¿Qué pasa zorra? ¿Ya me ves e te hinchas a llorar? Eres una cobarde puta, sí eso es lo que eres –dijo entre risas.

  • ¡Basta Matt! Si solo ha venido para discutir e insultar, ya puede largarse de aquí, no esta el ambiente para mas disputas –exclamó Timmy.

  • Yo solo e venido porque me han llamado, por no se que le había pasado a mi hija… esta imbécil me a traído asta aquí –dijo señalando a Sofía –donde no veo a mi hija por ningún lado, solo un montón inútiles llorando –dijo con sarcasmo mirando por todos lados.

  • A sus pies tiene a su hija –dijo con ni siquiera mirarle Timmy, consolando a Samanta, que el llanto se le solidificó de nuevo.

  • ¿A mis pies dices? –preguntó bajando la vista –pero me toma por idiota ¿o que? Ese es el cadáver de alguien.

  • Así es, el cadáver de su hija –dijo Timmy mirando el lago.

  • ¿¿¿Pero que esta diciendo cabrón??? –se abalanzó sobre él, Matt, cogiéndole por el cuello de la camisa.

  • Mi… mírelo usted mismo –le sugirió Timmy, sin casi poder respirar, mientras que los demás presentes, intentaban separarlo. Matt soltó sus manos de la camisa, fijándose en ese cuerpo.

  • ¡¡Es mi hija!! ¿¿¿Quién le ha hecho esto??? –se abalanzó nuevamente sobre el abogado.

  • Es lo que… es lo que queremos saber… todos nosotros –le contesto Burton, sin apenas poder respirar.

  • ¿¿¿Como le han matado??? –gruñó con desespero Matt.

  • No lo sabemos… tienen que hacerle la autopsia… pero hemos encontrado ese rifle… ¿le… le suena de algo?

  • ¿ese rifle? No ¿por qué? ¿Qué insinúa cabrón de mierda? –apretó aun más el cuello de su camisa.

  • Na… nada… na…. Nada… -alcanzó a decir, notando a un mas su asfixia –todos los presentes intentaron que le dejara ir.

Paul llegó asta allí acompañado de una chica alta, delgada, pelo rubio, ojos marrones. La desconocida mantenía la cabeza baja.

  • Sherril ¿Qué cojones haces aquí? ¡te dicho que te quedaras en el coche! –gritó Matt

  • Lo se Matt, pero tardabas mucho, y estaba muy preocupada –le explico la recién llegada.

  • ¡¡Zorra, eres una zorra igual que mi ex!!

  • Va no te enfades conmigo mi amor, yo te quiero mucho, y tu lo sabes –le acariciaba la cara, con suavidad Sherril.

  • Olvídame zorra –la empujo bruscamente Matt.

  • ¿Señorita se encuentra bien? –corrió ayudarla Maickel. Paul le siguió, ayudándola a levantarse también, echando a Matt una mirada de furia.

  • Tranquilos estoy bien –les tranquilizó Sherril incorporándose –mi amor estaba sufriendo por ti y también por Ruth ¿no la habían encontrado? ¿Dónde esta?

  • Delante de tus pies la tienes –le contestó Matt, bajando su tono de voz continuando malhumorado.

  • E… esto es… es un cadáver… -dijo, notando como un escalofrío le recorría todo su cuerpo –no me digáis que es el cuerpo… el cuerpo de… de Ruth… -dijo. Nadie dijo nada, se mantenían con la cabeza baja – ¡dios mío no! –se llevo las manos a la boca con asombro, notando como perdía el equilibrio. Entre Maichel y Paul la aguantaron –lo siento mucho cariño –se abrazó a Matt.

  • ¡¡¡Cállate!!! ¡¡¡ Tú no sientes nada zorra!!! –le pegó una sonora bofetada Matt, hecho a caminar, desapareciendo entre los árboles. Todos se miraron sin decirse nada.



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