Perdida en la noche; Capítulo veinticuatro

De Vanesa Ruiz García

Timmy se encontraba en su despacho, poniendo orden a sus papeleos, leyendo los historiales médicos de Maickel sin dejar de hacer trabajar su cerebro, tantos interrogados, tantos detenidos, resulto el asesino de Ruth Parcker quien menos se lo esperaban, el más legal, el gran amigos de todos… Resulto ser, que Ruth, ella solo le pidió ayuda para volver a la masía, y él se aprovecho de ella por esa voz que le mandaba, abusó de su cuerpo después forcejeo, porque ella se negó, como no podía después la mato en aquel lago, con aquella arma que encontró por el camino, nada le detuvo ni los gritos de horror de su hermana, esta fue testigo como su hermano abuso sexualmente a Ruth, tenía con él esa arma de Matt, que la encontró por el camino y con ella actuo para dejarla inconsciente, acabar su trabajo, y después como ya despertaba, la metió bajo agua, para ahogarla… en cuanto puso en marcha su vehículo, tras esa seria pero verdadera detención, tras tener de camino a las rejas a Maickel y también Paty, por encubrimiento, telefoneo a comisaria, para que dejaran libre a Matt Parcker ya que era inocente de la muerte de Ruth Parcker ¿sería verdad, que se pasó esa tarde cazando? Ya Burton no se fiaba ni de su sombra, aun había otra cuestión en el aire… ¿por qué Sherril se declaró culpable de ese crimen que ella no cometió? Estaba sumergido en sus pensamientos cuando unos golpecitos en el cristal de su puerta le hicieron volver a la realidad

  • Que sorpresa Charlie Williams ¿como esta de esa bala que le sobrepasó el hombro? –se levantó sonriente Timmy, acompañándole a un asiento, tras darle unos golpecitos en la espalda.

  • Bien gracias, tras ese gran susto que pasé bien, pase un tiempo en coma pero gracias al señor bien.

  • Me alegro muchísimo, ¿le apetece una taza de café?

  • Con mucho gusto la tomare, gracias

  • No sé si estará al corriente, pero desde ese día, todo el equipo de policía no ha dejado de trabajar, en otro suceso, la desaparición de una adolescente, que acabo abusada y asesinada.

  • Si ya lo vi en televisión y leído en periódicos –dijo ese chico ecuatoriano, tras beber un sorbo de su tasa –es una desgracia lo que le han hecho a esa niña –dijo penadamente.

  • Lo que te hicieron a ti tampoco es para alegrarse –le recordó el agente.

  • Ya pero yo ya estoy acostumbrado por mi color de piel, ella era solo una niña feliz, es mas a mi no me mataron sino en estos momentos no estaríamos hablando, usted y yo –dijo esto último entre risas. Timmy también sonrió.

  • ¿Y a que se puede deber esta agradable sorpresa? –se acomodó enfrente de este Timmy.

  • He visto fotos e imágenes del asesino de esa chica, ¡es penoso que su padre haya sido capaz de tal barbaridad, es para ejecutarle directamente, toda esa gente, no deberían ser padres! –exclamó con rabia.

  • No, no… quiero decir sí, sí, estoy de acuerdo con usted, pero al final el asesino de Ruth, no fue su padre…

  • A no… yo leí y vi… -comenzó a decir pensativo.

  • Si, si, pero hace apenas un par de días, descubrimos que el verdadero asesino fue uno de los monitores de la casa… quien más nos ayudo en la investigación.

  • A ¿sí? ¿por qué lo hizo? –se interesó.

  • Esta enfermó es esquizofrénico, cuando no se toma la medicación es realmente peligroso, actua sin pensar, como si otra persona se adueñara de su cuerpo y de su alma –explicó el agente

  • Pos yo quería informarle, de que el padre me suena mucho no sabía de dónde, ahora salí de mi burbuja de shock, él y otro fueron quien me dispararon después de que Zack y Codi me dieran la paliza.

  • ¿¿Cómo dice?? –exclamó el agente con gran sorpresa, sus ojos se abrieron enormemente, al mismo tiempo que la confusión le adueñaba.

  • Si desperté medio atontado, note el disparo, antes de volverme a desmayar, le vi junto a otro hombre.

  • ¿Otro hombre? –preguntó Timmy cada vez mas intrigado.

  • Sí uno cuarenta y algo de edad, bajo, regordete, con poco pelo en su cabeza de un color gris –describió.

  • Espere un momento… -dijo cogiendo un sobre con varias fotos – ¿este es el hombre que dice? –le mostro una foto de Thomas.

  • Sí, sí, así es, es él, sin ningún tipo de duda.

  • ¿Podría decirme, sabría concretarme de que hablaban exactamente? –preguntó más detenidamente Timmy.

  • Lo siento pero no, estaba más inconsciente que despierto, lo único que alcance a escuchar, no sé que de un jabalí, deduzco que fueron ellos los que me dispararon, el padre de la chica tenía la escopeta, ambos estaban muy alterados, después ya perdí del todo el conocimiento.

  • Atención, traigan detenido a Tomas Winch, como principal sospechoso del disparo de Ian Astor…. –comunico a radio a una de sus unidades.



El Timbre de la masía de los padres de Samanta, sonó. El jefe de esta fue abrir.

  • Hombre señor Burton, cuanto tiempo, me alegra volverle a ver –le estrecho la mano.

  • Tutéeme ya, por favor –le pidió el joven.

  • Lo mismo digo –rio el anciano.

  • Señor Burton que sorpresa más agradable, ui, que guapo viene… lástima que sea tan mayor ya… sino… -le tiro los cejos, observándole de arriba abajo aquel traje a conjuntado, de un gris claro, unos zapatos negros, salía de él un perfume embriagador ¿le apetece una taza de té? –preguntó la madre de Samanta.

  • Querida ya es hora que le tratemos de tu… es decir… ¿te apetece una taza de té?

  • Si señora me encantaría gracias –dijo sin poder evitar reírse Timmy – ¿no está Samanta? La telefonee para quedar para cenar me dijo que la recogiera aquí.

  • Sí, si se está cambiando –respondió la anciana.

  • Se está poniendo guapa –rectifico su padre, disimulando.

  • Bien esperaré aquí

  • ¿No nos podría adelantar algún avance? –pidió el anciano esperanzador.

  • Bueno las ultimas noticias son, pues… –no tardaron en sentir pasos procedente de la planta de arriba, bajando por la escalera Samanta, con un largo vestido verde esmeralda, su pelo largo y lisado, con unos tacones de poco pero fino tacón.

  • Estas preciosa Samanta –se quedo atónito Timmy.

  • Gracias tu también estas muy guapo.

  • No tanto como tú, espera un momento aquí, te he traído una cosa… -se apresuró en salir, sin tardar en entrar con un gran ramo de rosas, entregándolo a la sonrojada dama.

  • ¡Oh Timmy son preciosas! –se quedo sin palabras Samanta emocionada.

  • No quiero interrumpir este momento tan tierno, ¿pero puedes decirnos los últimos acontecimientos? –interrumpió el padre de Samanta, notando como su esposa le miraba con mala cara.

  • Por supuesto, primer punto Maickel, es el asesino de Ruth, estará más de cuarenta años en la cárcel, que es muy posible que le reduzcan la condena, porque no está bien y estará bajo tratamiento psicológico. Pati, tendrá que pagar más de treinta mil euros por encubrimiento, será ella quien se encargara de Asly, en el que recibirá una indización por todo el daño causado. Segundo punto. Matt accidentalmente disparó al joven colombiano, ya, intentando salvar a Thomas ya que el jabalí iba a por él. El tiró falló fue a parar al joven, que ya estaba tendido en el suelo a causa de la paliza que le dieron Zack y Codi

  • No, si al final tenía algo de corazón este desgraciado –exclamó la anciana mal humorada.

  • Tendrá que pagar una buena suma de dinero por callarse –continuo Timmy –¡ah otra cosa! Sherril, hablo conmigo esta mañana, si se declaró culpable, era para salvarla ya que veía claro que la iba a matar, así al menos lograría distraerle ya si tenía la oportunidad de morir ella adelante, ya que no aguantaba más una vida así.

  • ¡Oh sherril! –le agradeció sin palabras Samanta.

  • Pero ¿por qué mató a nuestra niña? ¿Por qué ella? –insistía el abuelo.

  • No tenía nada en contra de su nieta, entre la desaparición de los chicos, y la escapada de Asly, no se tomó su medicación adecuada, se encontró en su camino Ruth, que lo único que deseaba, era volver con sus amigos, se encontraba perdida y desorientada, se sentía con felicidad de encontrar alguien conocido, alguien que consideraba un amigo, que la pudiera ayudar, a volver con sus amigos, pero, lo que menos se esperaba este que este, la acorralara, y la forzara a relaciones, les garantizo que intento escapar, pero este tenía la escopeta de Matt que encontró, ya que este ante el temor de disparar a ese inocente, huyó con tal velocidad, descuidándosela allí mismo, la cogió, ya que estaba perdida sin propietario aparente, pero les aseguro que no tenía pensado matar a nadie con está. Ruth cayó al lago, empezaron a forcejear, este le pego un buen cocotazo con la escopeta, la dejo medio atontada, la sacó del lago, clavándosela hasta el fondo de sus entrañas, un buen charco de sangre y semen, se esparció, pero este, fue listo limpiándolo todo con alcohol,, metiendo el cuerpo de Ruth, bajo agua ya que volvía en sí, sumergiendo también su cabeza, ya que esta empezaba a gritar, y así hasta que dejó de respirar, al mismo tiempo, sin dejar huellas, sin dejar rastro, decidió pintar el arma para así no levantar ninguna sospecha. A medida que observó el comportamiento de Matt, con ayuda de Pati, fueron dando las pistas necesarias para que pensáramos que el asesino de Ruth, era su padre. Ella lo hizo porque, es su sobrino, no conscientemente, está enfermo la responsable de toda aquella locura era, esa enfermedad.

  • Entonces, ¿porque no se entrego? Si fue inconscientemente la condena era bastante reducida ¿no? –preguntó la anciana.

  • Así es y él quería entregarse, pero Paty, su tía le aconsejo que no lo hiciera, que le encarcelarían, no volvería a salir en mucho tiempo, eso asustó a Maickel, decidió, dando todas aquellas pistas falsas –acabo de explicar –pero gracias a dios, ya hemos destapado toda la verdad, usted, sobretodo tu Samanta, podrán respirar tranquilos nuevamente –abrazó fuertemente a esa mujer, que tanto dolor había pasado.

  • ¿Quiere decir que esta pesadilla al fin ha terminado? –preguntó la anciana

  • Totalmente –confirmo el agente satisfecho -saben, quiero decir ¿sabéis algo de Hillary? Se llevo un buen chasco la pobre, un corazón afectado para toda la vida –dijo Timmy.

  • Si, es cierto, hable con su madre y está mejor, pero no deja de estar afectada –hubo unos momentos de silencio –bien, cuando tú quieras nos marchamos –comentó mirando a Timmy.

  • Oh si, deja que ayude a ponerte la chaqueta –se ofreció, situándosela por atrás –hum, llevas un perfume muy dulce, igual que tu belleza –le susurro.

  • Gracias –le contestó con otro tierno susurro. Los padres de Samanta, se miraron notando, como que allí sobraban. Con paso lento Timmy y Samanta, caminaron hacia la puerta. Se dieron la vuelta para despedirse de los padres de esta.

  • No vengas muy tarde hija –se expresó su padre convencido.

  • ¡Oh, no seas aguafiestas! –se mal humoró su mujer –tardar todo lo que queráis, hacer lo mismo, pero sobretodo… -hubo unos momentos de silencio… ¡divertiros y disfrutad mucho!

  • Así lo haremos mamá –confirmó convencida Samanta saliendo para fuera.

  • ¡Oh Samanta! me gusta muchísimo desde el primer momento que la vi, no he podido dejar de pensar en ti, y a medida que te he ido conociendo ese sentimiento ha ido creciendo, hasta este punto que ya no puedo callármelo mas. Me siento como un chiquillo de quince años, puedo notar mi corazón latiendo con fuerza, cada vez que estoy junto a ti… -expresaba Timmy, notándose muy nervioso.

  • ¡Oh Timmy! yo también te quiero mucho, hasta ahora no he sido consciente, probablemente, por todo lo que he pasado, no estaba para encariñarme de nadie y menos empezar una relación… pero ahora… que todo acabado, siento ese mismo cosquilleo, esos nervios de adolescente… me siento igual que ellos –sus frentes se ajuntaron, topando una con la otra, mirándose a los ojos, con puro nerviosismo, sin decirse nada.

  • Te quiero mucho –le susurró Timmy. Otro largo silencio, mirándose a los ojos uno al otro…. No faltaban palabras, con la mirada lo decían todo. Esos ojos brillantes no podían disimular que había algo especial y fuerte entre ellos. Poco, a poco, muy lentamente, sus labios se ajuntaron en un largo y profundo beso.











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