Sentimientos de un vacuno bebé al ser separado de su mamá

Sentimientos de un vacuno bebé al ser separado de su mamá

No sé dónde estoy, ¿y mi mamá? Lo último que recuerdo, estaba tomando leche, que ella me daba, y ahora… ¿Dónde está? ¿Y yo? Esto está muy oscuro, no veo nada “¡Mama! ¡Mama!” Pero solo recibo un grito humano como respuesta, y un golpe en la pared, ¿Qué está pasando? ¡Tengo miedo!

Parece que voy en auto, ¿Dónde me llevan? ¿Me llevarán con mamá? ¿Y si no? ¿Y si la leyenda es verdad? Y si voy a morir, no, no creo, ellos aman a los animales, aman a Max, el perro pastor, y Bibí, la gatita traviesa, que le gusta cazar a mi rabito, no, la leyenda no puede ser verdad, pura leyenda y ya, no pueden matarme, no, los humanos no son tan malos, seguramente me llevarán con mami.

El auto se detiene, las puertas se abren la claridad me ciega, en menos que me dé cuenta, tengo una cuerda alrededor del cuello “’ ¡Vamos trozo de carne, camina!” ¿Eh? ¿Quién eres tú? ¿Dónde está el granjero Jack? ¿Y su hija Jenny? Es mi amiga, me gusta cuando me rasca bajo la barbilla, pero a ti no te conozco, no sé quién eres, aiii me haces daño, ¡eh! ¡Sin dar patadas! ¡Quiero a mi mamá! “¡mama, mama!” y tu sacas un largo látigo, me empiezas a pegar, al tiempo que me gritas “¡Vamos, camina animal!” Me obligas a entrar en una habitación, yo no quiero, me niego, me pegas más fuerte, logrando tu objetivo, ahí soy consciente, que hay más terneros como yo, tristes, temblando, llorando, no puedo evitar preguntar porque están en este estado “nos van a matar, van hacer, carne de ternero” Yo lo veía imposible, si adoran a los perros y a los gatos, no nos podían hacer daño. “Si a ellos los aman, pero a nosotros nos adían, hacen carne con nuestro cuerpo” Escuchaba unos lamentos, unos llantos potentes. “¡Es manchitas! ¡Ya están acabando con él!” Entrá ese hombre malo con látigo en mano, golpeando, “Vamos el siguiente” llevándose a otro ternero forzado. Yo no quería ir, debía salir de ahí….

En ese momento mis ojos se abrieron, sentí, el tierno calor, de mamá pegada a mi cuerpo, afortunadamente, solo era una horrible pesadilla, que me hace replantearme otra realidad.

Este relato, tiene un final feliz, no es más, que la pesadilla de un ternero. Pero la realidad en la que vivimos es para reflexionar, mientras amamos, respetamos, y damos la vida, por nuestras mascotas, nuestros perros, nuestros gatos, nos comemos a otros como los terneros, los cerdos, los corderos, pollos… Y yo me pregunto “¿Por qué, mientras protegemos y sentimos gran empatía con unos, nos comemos a otros? ¿Cuál es la diferencia? ¿Cuál?

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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