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EPI – Electrólisis Percutánea Intratisular

La Electrólisis Percutánea Intratisular, también conocida como EPI, es un procedimiento usado para tratar tendinitis y lesiones musculares.
¿Qué es la EPI? Esta técnica usa una corriente eléctrica de baja intensidad para producir una reacción antiinflamatoria y terminar con el tejido dañado, acelerando de esta forma el proceso natural de regeneración del tejido. Este tratamiento es bastante efectivo y la percepción del dolor por parte del paciente es mínima.
La EPI es una técnica mínimamente invasiva, donde una corriente galvánica pasa a través de una aguja de acupuntura causando una reacción bioquímica y molecular bastante efectiva, por lo que no sería necesario ningún otro procedimiento o medicamento.
Pasadas 48 horas, el paciente recuperará parte de la movilidad de la zona afectada y el dolor disminuirá. Este tratamiento fue desarrollado por el cirujano José Manuel Sánchez-Ibáñez, especialista en el tratamiento de lesiones deportivas.

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¿Qué problema pueden tratarse con la Electrólisis Percutánea Intratisular?

Tendinitis

Uno de los mayores dilemas en la medicina deportiva es el tratamiento de los problemas en los tendones o tendinopatía. Hay dos tipos de problemas de tendones, la tendinitis, que es la inflamación de un tendón y la tendinosis es la degeneración o desgaste de este.
Con ayuda de la EPI se trata la tendinitis o inflación del tendón y el método de tratamiento para este tipo de problemas sería la combinación de esta técnica con algunos estiramientos excéntricos específicos. Los beneficios que se obtendrían serían tanto la disminución del dolor como la vuelta a la actividad cotidiana y a la realización de deporte.

Estudios llevados a cabo

Los resultados de un estudio sobre el tratamiento de la tendinitis de rodilla fueron positivos a largo plazo.

Este estudio fue llevado a cabo durante 10 años y estuvo formado por una cohorte de 40 pacientes con diferentes grados de tendinitis de rodilla.

El tratamiento combinaba sesiones de EPI cada dos semanas, siendo el máximo 10 sesiones, con un programa de ejercicios de estiramiento excéntricos dos veces por semana.

Los resultados fueron positivos, ya que se logró la rápida recuperación de la rodilla, es decir, los pacientes recuperaron la movilidad sin dolor, así como la vuelta a la actividad deportiva sin recaídas a largo plazo en la mayoría de los pacientes.

Muchos otros estudios sobre tendinitis de rodilla y codo también han demostrado la disminución del dolor y la mejora de la movilidad en estas articulaciones.

La EPI se puede usar para tratar tendinitis que se presentan en:

  • Tendón supraespinoso. Es la causa más frecuente del dolor de hombro. Es una inflamación provocada por el roce en el movimiento repetitivo de elevación de hombros y que provoca un pinzamiento entre la cabeza del húmero y el arco acromial.
  • Tendón rotuliano. Es un cordón fibroso de aproximadamente 3 centímetros de ancho y 4 de largo. Sirve de unión entre la rótula y la tibia.
  • Tendón de Aquiles. Es el tendón que sirve para la inserción en el calcáneo de tres músculos: sóleo, gemelo interno y externo
  • Epicóndilo. Son unas protuberancias óseas en la parte inferior del húmero. El codo de tenista, o epicondilitis lateral, es una enfermedad del codo provocada por el exceso de uso
  • Fascitis plantar. Es la inflamación de una banda gruesa de tejido que va a lo largo de la parte inferior del pie hasta el talón con los dedos del pie. Es una de las causas más comunes del dolor de talón.
  • Rotura de fibra. También llamadas desgarros musculares. La rotura de fibras es una de las lesiones más comunes en deportes explosivos.
  • Es una lesión muy habitual en futbolistas y corredores, se caracteriza por un dolor intenso en la parte posterior del muslo.
  • Una patología muy común en personas deportistas, es la pubalgia o osteopatía de pubis. Se produce cuando existe una hipermovilidad de la sínfisis púbica, dando lugar a la inflamación de los músculos abdominales y los aductores de la zona interna de la pierna, (ingle).

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Lesiones musculares

El método de tratamiento para las lesiones musculares sería la EPI, al igual que en el anterior, pero en este caso la combinación con los estiramientos excéntricos específicos no sería obligatorio. Los beneficios que se conseguirían serían la resolución de la inflamación, la reparación del tejido y la vuelta tanto a la actividad cotidiana como a la realización de deporte.

Estudios llevados a cabo

Los resultados a corto plazo de un estudio sobre el tratamiento de la rotura del pectoral mayor fueron bastante convincentes.

Este estudio fue llevado a cabo durante un año a un atleta de 30 años. El paciente empezó a sentir de repente un dolor en el pectoral durante su rutina habitual en el gimnasio. Además, no tenía antecedentes médicos relevantes.

Una vez por semana se trataba con EPI y dos veces a la semana realizaba estiramientos excéntricos. Una vez pasado el primer mes, se observaron que la terapia estaba dando buenos resultados.

A los dos meses, los resultados eran excelente y, tras finalizar la terapia a los 12 meses, el atleta recuperó el nivel de movilidad y habilidad deportiva que tenía antes de la lesión. Sin embargo, debe comprobarse que los resultados del tratamiento son también válidos a largo plazo.

Además de todo esto, un estudio realizado a ratones ha demostrados que la EPI podría usarse para el tratamiento de lesiones del cuádriceps, debido a que aumenta la vascularización en el tejido dañado, afectando al proceso inflamatorio. No obstante, se necesitan más estudios para validar este tratamiento en humanos.

¿Qué es el estiramiento excéntrico?

La contracción muscular excéntrica se asocia con el estiramiento del músculo. Controla y ralentiza el movimiento, por ejemplo, cuando colocamos las manos lentamente sobre una mesa o cuando volvemos a poner el pie en el suelo tras levantar la pierna. Sin esta retención muscular, la mano o el pie caerían de manera repentina.

La contracción excéntrica es todo lo contrario a la concéntrica, puesto que hace que el músculo se contraiga y no que se estire y se usa, por ejemplo, para tirar de un objeto hacia ti mismo o levantarlo.

Con la Electrólisis Percutánea Intratisular, la tensión del músculo o del tendón durante el estiramiento excéntrico promueve el desarrollo, la maduración y la unión de las fibras de colágeno desgarradas como resultado de la lesión. Por lo tanto, este tipo de estiramientos ayuda al proceso de regeneración.

Principales beneficios de la Electrólisis Percutánea Intratisular

Los beneficios que se consiguen tras esta terapia, combinada o no con estiramientos excéntricos son:

  • Tratamiento de la zona dañada gracias al uso de ultrasonido para guiar el procedimiento
  • Regeneración inmediata del tejido del tendón, ligamento o músculo tratado
  • Mayor eficacia que otras técnicas y baja tasa de recaída según los estudios publicados

No se recomienda esta terapia si el paciente:

  • Tiene un marcapasos
  • Tiene una prótesis
  • Está embarazada
  • Está en tratamiento oncológico
  • Tiene trastornos neurosensoriales
  • Tiene alguna condición de la piel
  • Tiene tromboflebitis

Tras todo lo anterior, es importante destacar la importancia que tendrá esta técnica en un futuro para la recuperación del tendón dañado, en concreto, en personas deportistas.

En Clínica Javier de la Nuez contamos con especialistas para la aplicación de EPI (Electrólisis Percutánea Intratisular) por medio de un gran profesional Antonio Aparicio Álvarez.

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Si te estás preguntando qué es el suelo pélvico y cómo fortalecerlo, te interesa leer este post. Tras dar a luz a un bebé o cuando una mujer se va haciendo mayor puede empezar a notar cómo los músculos del suelo pélvico empiezan a debilitarse.

El suelo pélvico es el conjunto de músculos que sostienen la vejiga, el intestino, la próstata, el recto o el útero. Gracias a él somos capaces de aguantar la orina y las heces, ya que cuando estos músculos se contraen la vejiga, el intestino y el útero se tensan y cuando los músculos se relajan también lo hacen estos órganos.

Los músculos del suelo pélvico juegan también un papel importante en las relaciones sexuales. Si los fortaleces, reducirás el dolor pélvico durante las relaciones y aumentará la sensación de placer.

Los músculos del suelo pélvico sostienen también al bebé durante el embarazo y son de gran ayuda durante el parto. Estos dos procesos, el embarazo y el parto, son una de las causas por las que el suelo pélvico se debilita. Además, otros factores pueden ser la edad, la obesidad, levantar demasiado peso, la tos crónica o alguna cirugía o lesión pélvica.

Síntomas de la disfunción pélvica

Los síntomas de un suelo pélvico debilitado pueden ser:

  • Incontinencia urinaria
  • Estreñimiento
  • Dolor en la zona pélvica, genital o en el recto
  • Dolor en la parte baja de la espalda
  • Prolapsos
  • Dolor durante las relaciones sexuales

Si sientes alguno de estos síntomas, acude a su médico lo antes posible, para que sea él mismo el que diagnostique qué le ocurre.

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Tratamiento

Aunque hay operaciones para tratar la disfunción pélvica, se ha comprobado que uno de los tratamientos óptimos para solucionar este problema es el ejercicio de los músculos del suelo pélvico, ya que reduce la frecuencia y la gravedad de los síntomas que acabamos de mencionar.

Estos son algunos de los ejercicios para fortalecer el suelo pélvico que puedes empezar a practicar:

1.- Ejercicios de Kegel

Este tipo de ejercicio supone la contracción y relajación de los músculos del suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel te ayudarán en caso de sufrir pérdidas de orina al estornudar, reír, saltar o toser y también te ayudarán si sientes una fuerte necesidad de orinar justo antes de sufrir grandes pérdidas de orina. Con estos ejercicios de fortalecimiento de suelo pélvico los músculos que trabajarás en mayor medida son los pélvicos. No necesitas disponer de ningún material en concreto para realizarlos.

Para conseguir un mejor resultado, trata de identificar los músculos correctos. Contrae los músculos y aguanta con estos contraídos 5 segundos. Relájalos otros 5 segundos y realiza 10 repeticiones 3 veces al día.

2.- Sentadillas

Con este ejercicio estarás trabajando los músculos más grandes del cuerpo, es decir, los glúteos, isquiotibiales y cuádriceps. Este ejercicio puedes practicarlo también sin ningún material, pero si quieres añadir algo peso, por ejemplo, una mancuerna, conseguirás mejores resultados.

Para realizar sentadillas ponte de pie y coloca los pies a la altura de tus hombros con los dedos de los pies mirando al frente. Dobla las rodillas y baja las caderas y los glúteos hacia atrás, como si quisieras sentarte en una silla. Mantén la cabeza mirando al frente y la espalda recta. Baja todo lo que puedas o hasta que tus cuádriceps estén paralelos al suelo, manteniendo el peso en los talones y las rodillas dobladas ligeramente hacia afuera. Vuelve a la posición inicial y realiza 3 series de 15 repeticiones.

3.- El puente

Aunque este ejercicio sirve para endurecer los glúteos, si se realiza correctamente, activa también los músculos del suelo pélvico. Los músculos que se trabajan con este ejercicio, por lo tanto, son los glúteos, los isquiotibiales y el suelo pélvico. Puedes realizarlo sin material, pero si quieres añadir peso también es una buena opción. Además, te recomendamos que lo realices sobre una esterilla.

Para llevar a cabo este ejercicio túmbate en el suelo y apoya la espalda completamente en él con las rodillas dobladas en un ángulo de 90º, los pies apoyados en el suelo y los brazos estirados a lo largo de tu cuerpo. Levanta las caderas apretando los glúteos, los isquiotibiales y el suelo pélvico y dejando caer el peso de tu cuerpo sobre los hombros. Aguanta en esa posición 2 segundos y regresa a la posición inicial. Realiza 3 series de 10 a 15 repeticiones descansando 30 segundos entre series.

Si te resulta demasiado fácil, puede usar una fitball o pelota de pilates. En vez de apoyar los pies en el suelo, apóyalos sobre la pelota con la espalda en el suelo y realiza los mismos movimientos.

4.- Ejercicio Tabletop abierto

Tabletop es una posición muy conocida en pilates. Realizando este ejercicio abierto estarás activando la cadera y los músculos del suelo pélvico también.

Con este ejercicio trabajarás los abdominales, las caderas y los músculos del suelo pélvico. Para realizar este ejercicio necesitarás también una esterilla.

Coloca la espalda sobre la esterilla y dobla las rodillas colocando los muslos perpendiculares al suelo y las espinillas en paralelo a este. Aprieta los abdominales y coloca los muslos uno junto al otro. Empieza a separar las piernas poco a poco, dirigiendo las rodillas hacia afuera. Vuelve poco a poco a la posición inicial. Haz 3 series de 10 o 15 repeticiones cada una.

5.- El Superman

Con este ejercicio, además de trabajar varios músculos a la vez, como son los abdominales, espalda, glúteos y caderas, trabajarás también la estabilidad y el equilibrio.

Colócate a 4 patas con tus manos a la altura de los hombros. La espalda debe estar completamente recta y la cabeza mirando hacia el suelo. Levanta el brazo derecho y la pierna izquierda a la vez, sin bajar la pelvis ni los hombros. Mantén esa posición 2 segundos y vuelve a la posición inicial. Luego, realiza el mismo movimiento, pero esta vez levantando el brazo izquierdo y la pierna derecha. Realiza 3 series de 10 repeticiones.

Si hay algún ejercicio que no te queda claro o tienes alguna duda sobre los síntomas de la disfunción pélvica, te invitamos a contactar con nosotros. Estaremos encantados de ayudarte.

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Es importante que sepas que también hay algunos ejercicios que debes evitar si sufres disfunción pélvica, como pueden ser:

  • Ejercicios de abdominales con elevación de piernas
  • Levantar pesas
  • Correr y saltar

El suelo pélvico y el embarazo

Si estás pensando en quedarte embarazada o si ya lo estás, cuanto antes empieces a realizar estos ejercicios menos probabilidades tendrás de sufrir disfunción pélvica.

Los músculos del suelo pélvico están en tensión constante durante el embarazo y el parto. A medida que el bebé crece, el suelo pélvico también cambia. Además, el peso que soportan durante esos meses es mayor, ya que tienen que soportar el peso del bebé. Durante el parto, los músculos del suelo pélvico se ven afectados tanto si es natural, como si es por cesárea.

Realizar los ejercicios de suelo pélvico que hemos explicado anteriormente durante el embarazo puede ser más complicado, por eso te recomendamos que acudas a un fisioterapeuta que te ayude con este tema.

Una vez que has dado a luz, todo vuelve a cambiar, por eso una buena opción es hablar con un profesional sobre cómo volver a recuperar la fuerza de estos músculos, ya que los ejercicios serán diferentes a los realizados durante el embarazo.

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