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Alimentos vegetales del futuro

Hoy en día los botánicos de todo el mundo han empezado a revalorar el potencial genético y nutritivo del reino vegetal, actualmente escudriñan las especies que podrían desempeñar un papel importante para satisfacer las necesidades alimentarias para la humanidad en el futuro cercano.
La soya (soja)
A casi dos siglos de que Benjamín Franklin llevara la soya (o soja), desde Francia a la nueva nación de los Estados Unidos, los granjeros de ese país menospreciaron la planta. Pero a principios de la década de 1920, cuando los científicos de la Universidad de Illinois efectuaron una serie de investigaciones sobre la soya, sobresalieron sus propiedades nutricionales y su popularidad se vio súbitamente exaltada.


 En la actualidad la soya ocupa el primer lugar entre los cultivos proteínicos en todo el mundo, pero aun así adolece de una importante limitación, solo se da bien el regiones de clima templado, y sin embargo, las zonas del planeta donde el déficit alimentario y desnutricional es mayor son regiones que precisamente se caracterizan por su clima cálido y húmedo.
El frijol “alado”. La despensa vegetal
A partir de 1976 el arsenal para combatir la desnutrición se vio incrementado con un nuevo y atractivo integrante del reino vegetal: el frijol “alado”, un cultivo descubierto en las regiones remotas de Papua, Nueva Guinea y del sudeste asiático.
El nombre del vegetal obedece a que sus vainas están recorridas por dos rebordes que sin duda asemejan a unas alas de insecto.
Aun cuando las notables propiedades de esta nueva clase de frijol, se difundieron ampliamente en publicaciones especializadas, al principio pocos científicos repararon en todo su potencial alimentario. El frijol “alado” corrió casi la misma suerte que la soya; se le menosprecio durante algún tiempo, ya que se consideraba “un cultivo para gente menesterosa”.
Hoy en día no pocos científicos (algunos antiguamente cautos) se muestran muy optimistas y sin reservas por las perspectivas que se vislumbran con el nuevo vegetal.
Esta planta trepadora que llega a alcanzar alturas de hasta 4.5 metros y mayores si la vara que la sostiene es suficientemente larga, esta planta se cubre de flores blancas y azules, de las que en poco tiempo brotan las vainas. En algunas variedades las vainas pueden tener una coloración roja, purpura o verde y crecen hasta igualar el largo de un antebrazo de un hombre.
Las vainas se pueden cortar tiernas para comerlas crudas, cocidas o fritas; en cualquier caso su sabor es exquisito, pero las vainas constituyen tan solo una de las seis partes alimenticias de esta planta mejor, conocida como la despensa vegetal. Ya que no hay ninguna parte de la plante del frijol “alado” que se desperdicie.
Las hojas pueden guisarse como las espinacas, aparte del buen sabor, contrarrestan la falta de vitamina A, cuya carencia provoca ceguera en miles de niños en regiones tropicales cada año.
Esta planta produce suculentos zarcillos, semejantes a espárragos.
Con las flores se pueden preparar aderezos de sabor dulce, muy parecidos a champiñones por su coloración negruzca y textura.
Sin embargo lo más sorprendente de esta planta es su raíz tuberosa comparable a una pequeña papa cuya pulpa de consistencia firme y color blanco tiene un agradable sabor a nuez, este tubérculo es cuatro veces más rico en proteínas que la misma papa y diez veces superior a la fuente de proteínas vegetal más común de las latitudes tropicales, que es la mandioca.
Por su valor nutritivo y el sabor de sus vainas, hojas, zarcillos, flores y raíces, el frijol “alado” ha logrado despertar un interés enorme. El elevado contenido proteínico (de hasta 40%) y de aceite comestible (aproximadamente un 17%), el fruto de esta leguminosa es comparable al de la soya, sometidos a una cocción ambos frutos resultan muy fáciles de digerir, además de ser ricos en hierro y vitamina E.
La faceta en que se encuentra el promisorio cultivo del frijol “alado”, es que se puede producir en pequeña escala, ya sea en huertos, pequeñas villas e incluso patios domésticos de las zonas tropicales. Actualmente su cultivo se ha extendido a muchos países donde era desconocido y se ha extendido en aquellos países de donde es originario.
Tarhui
Aunque es prácticamente desconocido fuera de su región originaria en los Andes de Sudamérica, el Tarhui (Lupinus tauris), es un vegetal muy familiar para los indígenas de Perú, Bolivia y Ecuador.
Junto con el maíz, la papa y la quinoa (otro vegetal muy promisorio pero también poco conocido), el taurhi es un ingrediente básico en la dieta de aquella región zona.
Este tarhui supera en contenido proteínico al chícharo, el frijol común, la soya y el cacahuate. Además esta planta es muy resistente y adaptable; sobrevive a heladas, sequias y muchos tipos de plagas, aparte de adaptarse a diversos tipos de terrenos.
De follaje muy denso y flores púrpuras que cuelgan de las planta, hileras de vainas que contienen frutos parecidos al frijol, de colores blanco, negro o moteados
Las propiedades nutritivas del fruto son excepcionales; más de la mitad de su peso contiene proteínas y aceite. Las proteínas corresponden al 46% de contenido y de un 5 a 20% del mismo corresponde a aceite.
Sin embargo para que su cultivo pueda difundirse a otros países será necesario solucionar el siguiente problema, el producto sin procesar tiene un sabor extremadamente amargo, esto debido a que contiene alcaloides tóxicos.
Otros prometedores frutos vegetales

En pocos años, diversos frutos, principalmente originarios de América podrán empezar a conquistar mercados de otras regiones del mundo.

Tomate de árbol (Cyphomandra betacea) originario de Sudamérica, el cual tiene el aspecto de un tomate largo, aunque es mucho más dulce que éste.
Uchuba o tomatón (Physalis peruviana), fruto Sudamericano el cual está emparentado con el capulín o capulí.
Feijoa (Feijoabsellowiana) también originario de América del Sur, esta es una especie afín a la guayaba, su sabor es semejante al de la piña o ananás.
Naranjillas (Solanum quitoense), o “fruta adorada de los Andes”; De la familia del tomate, su sabor más bien parece una combinación de los característicos de la piña y fresa.
Rambután (Nephelium lappaceum), fruto rojo y velloso, del sud oeste asiático.
Joboticaba (Myrciaria cauliflora), este es un fruto común en Rio de Janeiro, se asemeja a la uva tanto por su forma como por su exquisito sabor.

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Sobre el autor: Estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Premiado del CONACYT a la innovación científica juvenil. Militar retirado de la Armada de México. Actualmente se dedica al estudio de las aplicaciones tecnológicas y las innovaciones en la vida diaria y la historia de la humanidad.

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