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Alexander von Humboldt: Historia del nuevo Colón, descubridor científico de América

¡El hombre debe andar siempre en pos de lo bueno y lo grande! ¡El resto depende del destino!

Hasta hace poco más de un siglo y medio, y por mucho, Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr barón de Humboldt, era el científico más famoso del mundo, una fama bien disfrutada por él, y que es derivada de la regla general de la ebullición de los sentimientos que están bien fundados gracias a sus trabajos de exploración científica en amplias regiones de América y Asia.

Alexander von Humboldt fue un gran fundador de la geografía climatológica y fitogeografía y otras áreas de la geografía física y su bien fundada fama debido a su monumental obra Cosmosentre otras y que sintetizan los conocimientos de su época en materia de ciencias naturales y Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Mundo.

El caso de todo gran hombre como en el caso del barón de Humboldt, que después de haberse sometido a diversas valoraciones y -por consiguiente-, también a devaluaciones, su nombre es tan  firme como el de cualquier genio, porque podemos medir sus triunfos y fracasos y verlos desde cualquier ángulo y ubicarnos en su propio ambiente, así solo podremos sentir como es que sembraron las semillas, ver crecer el árbol de su conocimiento y por fin saboreamos los frutos de su sabiduría.

Nuestro Alexander von Humboldt (Alejandro) no nació en Macedonia ni en el año 356 A.C. como el otro Alejandro a quien muchas generaciones de personas han llamado “Alejandro Magno” por su perverso fervor, y quien tal vez se hubiera convertido realmente en un gran hombre si tan solo hubiera entendido las lecciones de Aristóteles, en vez de haberse degenerado en un dictador implacable y conductor de hombres guerreros y ambiciosos,  quien poco a poco se fue abrumando por el peso de su real genialidad pero perverso políticamente al fin y al cabo. Cuando anunciamos que conquisto al mundo da la impresión que alabamos algo honorable y productivo, pero lo que queremos realmente decir es que sembró la destrucción, hambre y peste de millones de mujeres, niños y hombres por la faz de la Tierra.

Volvamos al Alexander naturalista, hombre de ciencia y humanismo

Alexander (o también Alejandro barón de Humboldt, como a veces es conocido) nació en Berlín en el año de 1769 de nuestra era, quien parecía ya estar predestinado a convertirse en un nuevo Cristobal Colón, pues es el descubridor científico de América, además que su madre de soltera se llamó María Elisabeth von Colomb y quien pertenecía a una de las familias expulsadas de Francia cuando se revocó el Edicto de Nantes (1685).

Así que Alexander pudo apellidarse Humboldt-Colomb. El nombre o apellido Colomb con sus variaciones no era raro en Europa occidental por esos días; ya que probablemente se derivaba de Columba (paloma) y el nombre de Colomb existió en Francia.

El acontecimiento más notable de su vida acompañado de su entrañable amigo y colega científico Aime Bonpland (consultar su magnífica vida y obra en próximo artículo), fue el viaje que hicieron a las regiones equinocciales  del Nuevo Continente, que duro desde 1799 hasta 1804. Viajaron juntos sin más compañeros que algunos americanos originarios (conocidos por los europeos como indios) y unos pocos instrumentos científicos -para su época de la mejor clase- y así recorrieron más de quince mil kilómetros por la futura América, muchos de ellos por selvas y tierras inexploradas

La fortaleza de ambos rayó en heroísmo, incluso Humboldt quedó discapacitado de un brazo a resultas de una herida en las selvas del rio Orinoco; aun así fue el iniciador y espíritu guía de la expedición. Los fines enciclopédicos que precedieron al viaje fueron idea de él y que ya tenía desde su juventud. Su educación en las Universidades de Gotinga, Freiberg y otros lugares, lo prepararon para su expedición. Su educación fue tan completa y  diversificada que muy difícilmente podía ser superada en su época y tal vez aún hoy en día.

Sin saber exactamente para que se preparaba en su juventud, Alexander von Humboldt se educó como cualquier genio para la labor que le tenía preparada la vida, antes de saber claramente para servirían esos conocimientos, así el joven Alexander lo comprendió muchos años después.

En una carta que escribió a su amigo Willdenow (Karl Ludwig Willdenow, 1765-1812), que fuera el principal tutor botánico de Humboldt poco tiempo antes de embarcarse a la gran aventura. En dicha carta del 5 de junio de 1799 en el puerto de La Coruña, se podía leer:

“¡El hombre debe siempre andar en pos de lo bueno y lo grande!, el resto depende del destino”

He aquí un generoso “grito del corazón”. En otra misiva escribía al mismo tiempo al mineralogista austriaco K. E. Moll (1760-1838):

“Coleccionaré plantas y fósiles, y espero hacer observaciones astronómicas con los excelentes instrumentos que llevo conmigo trato de hacer un análisis químico de la atmósfera pero eso no constituye el objetivo principal de mi viaje. Dirigiré siempre la atención a observar la armonía entre las fuerzas de la Naturaleza, a tomar nota de la influencia que ejerce la creación inanimada de los r

einos animal y vegetal”.

 

Esa fue la visión filosófica que puso en marcha este gran naturalista y científico alemán

Fueron siete años de adiestramiento científico, cinco años de exploración y, después treinta largos años de investigación. Para efecto de la publicación de resultados, treinta y tres volúmenes, la primera explicación sistemática aparece en Ansichten der Natur (Aspectos de la Naturaleza, 1808), reimpreso muchas veces y traducido a varios idiomas, hasta que por fin aparece la obra maestra y universal  Cosmos cuyos dos primeros tomos aparecen entre 1845 y 1847 y el quinto y último aparece en 1863, más de tres años después de morir el autor. Y con esa inmensa obra quedaron eclipsadas y olvidadas otras anteriores de hombres menos grandes debido a la inmensa popularidad que disfruto la magna obra enciclopédica: Cosmos.

Fueron tan continuos e intensos sus intereses enciclopédicos en la biografía de Alexander Von Humboldt y tan monumentales sus resultados científicos en vastas áreas del conocimiento que después que pasaron los primeros arrebatos de admiración y estupefacción algunos de sus contemporáneos empezaron a insinuar que Humboldt no fue un verdadero hombre de ciencia, sino que en realidad era solo un teórico que encontró por casualidad en grandiosas concepciones sin justificación experimental.

Ahora sabemos  bien que estaban muy equivocados  y comprendemos que debemos atribuirle definitivamente  un cierto número de descubrimientos  y conceptos científicos. He aquí sólo algunos de ellos que hicieron historia:

 

  • Fue el primero en determinar la cantidad de anhídrido carbónico que hay en la atmosfera en 1791.
  • Reconoció la acción magnética de las rocas serpentinas en Heidberg en 1798, esta fue la primera observación de su tipo y la cual tuvo la oportunidad de repetirla un año después en Tenerife  y en Cumaná, precisamente antes de emprender el histórico viaje.
  • Inventó las máscaras respiratorias para los mineros, además propuso que se ventilaran las minas con oxígeno.
  • Registró por primera vez la observación la lluvia meteórica de las Leónidas en Cumaná (radiante meteórico en la constelación de Leo), el 12 de noviembre de 1799. Por lo que se puede considerar uno de los fundadores de la física terrestre de la astronomía meteórica.
  • Un año después observó la asombrosa comunicación entre las cuencas de Orinoco y el Amazonas.
  • En 1803 observó el Gengenschein u oposición astronómica.
  • Ya de regreso de América continuaron sus investigaciones y aportaciones científicas.
  • Junto con Gay Lussac en 1808 realizó investigaciones eudiometricas, estudiando la composición de la atmosfera en varias altitudes.
  • Asentó en 1807 en bases más sólidas la fitogeografía. Lo cual le da el título de fundador de la geografía vegetal.
  • En 1808 mejoro la descripción científica de las montañas. Por eso se considera fundador de la orografía científica.
  • Fundó la meteorología comparada e introdujo la idea de la línea isotérmica en 1816.
  • Un año después público el primer mapa de isotermas en su obra Mém. Société d’Acueil, vol.  III pg. 462. Con lo que puso el primer ejemplo de isograma.
  • Fue uno de los primeros científicos en aplicar métodos gráficos en las investigaciones meteorológicas.
  • Analizó en 1820 el significado de varios isogramas relativas a la nieve.

 

A la par de sus investigaciones revelo su genio como uno de los primeros organizadores de observaciones científicas internacionales. Hacia 1829 ya había establecido una red mundial de estaciones magnéticas, así mismo ya había comprendido la necesidad de ejecutar observaciones meteorológicas continuas y regulares en todo el mundo. Aunque su interés principal fue el magnetismo terrestre y para cuyo estudio conto con la cooperación de Gauss sin dejar a un lado el interés de los datos meteorológicos por lo que junto con Quetelet organizó datos barométricos a gran escala anotando las máximas y mínimas de cada localidad repitiendo las observaciones como mínimo cada hora. Por ejemplo en Brasil donde las variaciones barométricas son muy regulares le bastaba ver el barómetro en lugar del reloj para conocer la hora.

Las opiniones de Humboldt  jamás fueron vagas e irresponsables generalizaciones, sino que fueron programas detallados de investigación, en realidad  Humboldt y Quetelet crearon los prototipos de la investigación internacional los que se fueron imponiendo poco a poco a todos los órdenes de la ciencia e hicieron síntesis geográficas  de todas clases posibles.

Pero las observaciones concretas de Humboldt fueron quedando olvidadas en cierto modo porque el público general solo conocía un poco más o menos su Cosmos, de la misma manera demasiada gente ha olvidado  que no solo estuvo en su trascendental viaje equinoccial.

Algunos han puesto en duda la generosidad científica y material de Alexander Humboldt, aunque a decir verdad esta duda estaba justificada por el hecho que Humboldt se haya convertido en cortesano del rey de Prusia y no sólo por ser un habitante palaciego, sino porque parece haber gustado de esa vida; de ahí su errónea fama de servil, pues su  tarea principal era la de acompañar al rey cuando así se lo pedía.

En la corte de Berlín aprendió a ser discreto con sus dichos, y quienes lo han criticado llegaron a la conclusión de que era hipócrita y egoísta. Humboldt quizá se hubiera convertido en un hombre pomposo y de modales refinados pero nunca perdió su generosidad esencial y su espíritu humanista.

A diferencia de su compañero de aventuras y viajes Aime Bonpland, Humboldt no se preocupó por coleccionar objetos materiales, pues a él le interesaban sobre todo las ideas. Los objetos eran los medios para llegar a un fin, no conservarlos ya que es mejor escribir informes y así enriquecer la ciencia cuando esos objetos se han investigado debidamente y cuando se publican los resultados de la investigación, preservándose los avances para la historia de la humanidad.

Alexander Von Humboldt comprendía muy bien como cualquier otro la necesidad  de las colecciones (constituyen el primer paso en casi todos los estudios) pero por instinto evitaba poseerlas en propiedad. Fue un rasgo distintivo en su biografía.

Humboldt dijo repetidamente que no hubiera tenido éxito en su viaje americano si no hubiera sido por el compañerismo de Aime Bonpland y su devoción ciega por las plantas. Estos dos héroes compartieron aventuras y peligros durante muchos años, para darnos un mejor conocimiento de las zonas equinocciales del Nuevo Mundo. Vivieron y sufrieron juntos persiguiendo juntos la misma meta, y deberán seguir juntos en nuestra gratitud.

Los buenos coleccionistas se van convirtiendo cada vez más apegados a lo terrenal: empiezan poseyendo tesoros y acaban poseídos por ellos, Humboldt  quería permanecer libre de esas posesiones materiales, y a pesar de ser cortesano y hombre de mundo, defendió su libertad notablemente. Bien y a pesar de ello casi consigue morir pobre en 1859.

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Sobre el autor: Estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Premiado del CONACYT a la innovación científica juvenil. Militar retirado de la Armada de México. Actualmente se dedica al estudio de las aplicaciones tecnológicas y las innovaciones en la vida diaria y la historia de la humanidad.

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