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Biografía de Flammarion: entre la ciencia y el espiritismo

Hijo de padres campesinos humildes y sencillos, Nicolas Camille Flammarion (Montigny-le-Roi, 1842, - Juvisy-sur-Orge, 1925). Sus padres a pesar de pobreza se esmeraron en ofrecerle la mejor educación posible.

Así es como Camille inicia sus estudios de teología desde muy joven, muy pronto sobresalió de entre los jóvenes de su edad, mostrando un gran interés por las ciencias naturales, a los cuatro años ya podía leer y escribir correctamente, a los cinco años presencia un eclipse anular de sol y el paso de un cometa, quedando fascinado por el espectáculo, estos fenómenos harían florecer en él la vocación de astrónomo que duraría hasta su muerte.

Aunque esta pasión se relacionaba con los fenómenos del cielo, su obsesión eran las estrellas y no las maravillas del paraíso celestial, como lo demandaban sus estudios en la carrera eclesiástica.

La falta de trabajo de su padre origina que se trunque su carrera sacerdotal, y la familia se traslada a París, donde el joven trabajó como aprendiz en el  taller de un grabador, trabajando jornadas de hasta 16 horas diarias, a cambió de un mísero sueldo, mientras que su padre trabajaba en el estudio del famoso fotógrafo Nadar (quien años más tarde fotografiaría al ya célebre científico Flammarion).

Precisamente en el taller del grabador ocurrió un suceso que le cambiaría por completo su vida, al terminar sus largas y extenuantes jornadas, el joven Camille se encerraba en su Buhardilla para estudiar a la luz de las velas durante varias horas sin dormir, como es lógico el extenuante desgaste físico y la falta de una buena alimentación postraron al joven genio en cama enfermo.

Así que el doctor Fournier acude a atender su miserable habitación (un médico filántropo que atendía gratuitamente a los pobres). Este gran hombre mientras atiende al escuálido mancebo, descubre en una mesilla un voluminoso manuscrito de casi 500 páginas, con más de 150 ilustraciones ya titulado como Cosmogonie Universelle (Cosmogonía Universal) El doctor sorprendido le pregunta que como ha conseguido tan fascinante obra, el joven desde su lecho de dolor le responde “yo mismo soy el autor”. Fue un genio en la historia de la ciencia y la astronomía.

El buen doctor no cabía en su asombro, Así que de inmediato recurre a sus contactos para recomendar al brillante joven, pensando que este merecía una mejor oportunidad, diferente a la que llevaba en ese taller. Por fin lo logra colocar en Observatorio de París, bajo las órdenes del astrónomo Le Verrier (el descubridor del planeta Neptuno), con esto mejora la situación económica, a pesar que el maestro astrónomo practica mayormente la astronomía matemática y no la observacional como es la que apasionaba a Flammarion.

A los diecinueve años de edad Flammarion se encuentra con un libro que cambiaría su forma de pensar, en una apacible tarde mientras paseaba en las calles de París, en una librería se encuentra con el Libro de los Espíritus, obra básica del espiritismo de padre del espiritismo Allan Kardec, fascinado con el contenido, decide  contactarse con el autor.

De este encuentro, entre el padre del espiritismo y el astrónomo, surge una amistad que duraría toda la vida, poco después Flammarion ya forma parte de la afamada Sociedad de Estudios Psicológicos de París, la cual fundó el propio Kardec.

En las sesiones espiritistas Flammarion siempre se mantuvo crítico, como cuando actúo como médium y con escritura automática, llegó a “contactar” y canalizar dictados supuestamente de Galileo que trataban de dictados astronómicos, donde el mismo joven astrónomo sugirió que en realidad estos mensajes no procedían del genio italiano, sino de su propia mente.

Su mente siempre analítica consideraba que dichas experiencias pueden servir para dar un fundamento científico, tanto para algunos conceptos religiosos como sobrenaturales.

Sin perder tiempo, un año después (1862) publica su  libro, La pluralidad de los mundos habitados, donde pretende responder a la vieja pregunta ¿estamos solos en el universo?,  esta obra maestra tuvo un singular éxito, el mismo Víctor Hugo se atrevió a felicitarlo, en tanto ese mismo año publicó otra obra básica Los habitantes del otro mundo: revelaciones de ultratumba, done recopilo los mensajes que recibió en las sesiones de espiritismo en la Sociedad.

Ante tales libros su mentor Le Verrier decide romper relaciones con el (algunos sugieren que fue por envidia, por los éxitos de Camille). Así que abandona el observatorio y se instala en la Oficina de Cálculo, en donde efectúa estudios de los movimientos de La luna, por fin Camille se puede dedicar de tiempo completo a su verdadera fascinación, el estudio de la astronomía y las maravillas del Universo.

De forma alterna Flammarion decide iniciar de manera rigurosa el estudio de los fenómenos sobrenaturales, aceptando que en realidad existen “sucesos extraños”, no teniendo duda que si se estudian desde el punto de vista científico y académico podrían ser reconocidos como parte del orden natural.

También Flammarion propone que los astrónomos son los científicos mejor preparados para investigar los fenómenos psíquicos, así lo explica en su libro Las fuerzas naturales desconocidas, ya que los astrónomos son más expertos en la observación que los experimentadores de laboratorio, ya que los fenómenos astronómicos son imposibles de reproducirlos en un laboratorio, los sobrenaturales no se pueden reproducir a voluntad.

Donde presentaba la teoría de que los testimonios de los testigos de observaciones de los fenómenos paranormales “son observaciones positivas, independientes de teorías sentimentales y que debemos admitir al igual que las variadas observaciones de hechos físicos, meteorológicos y astronómicos. Deben ser clasificados en el siempre incrementado cajón de los estudios científicos”.

Para Flammarion, los supuestos fenómenos sobrenaturales y mediúmnicos  no tienen su origen en espíritus del más allá sino en la acción de una fuerza desconocida hasta entonces y aún ahora por la ciencia, a esta fuerza el llama “dinamismo universal”.

Estas teorías sobre los fenómenos paranormales y el espiritismo para su desgracia sirvieron reducidas debido en parte a que las jerarquías eclesiásticas los “satanizaba” y los científicos “formales” los veian con malos ojos.

Debido a esto cada que Flammarion escribía sus textos “Perseguidos” se ve obligado a utilizar un pseudónimo el de Hermes. En tanto su carrera como astrónomo se incrementa , dando conferencias en forma regular en la Academia de Ciencias de Paría, además publica numerosos artículos en revistas de divulgación científica, sus libros sobre astronomía son un verdadero éxito, ya que se venden por miles en toda Europa.

En 1869 fallece su entrañable amigo y guía Kardec de forma repentina, Flammarion es el encargado de pronunciar las palabras finales en su funeral “Señores el espiritismo no es una religión, es una ciencia de la que apenas conocemos el abece…” A partir de este hecho Camille hace a un lado el espiritismo y se dedica más a la astronomía,  y en 1880 publica su mayor éxito Astronomía Popular que por fin lo coloca como un gran astrónomo de reconocido prestigio.

Debido a esta fama un adinerado burgués le regala una propiedad en la localidad de Juvisky, en donde Flamarion instala un observatorio y una estación meteorológica, ahí pasará el resto de su vida.

Pero a finales del siglo XIX Flammarion reinicia el estudio de lo inexplicable, con más ahínco que nunca, y aplica el método científico a los fenómenos sobrenaturales, llevando al máximo los controles para detectar los posibles fraudes, sin dudar desenmascara y denuncia a los farsantes y trata de acabar con las supersticiones que se multiplicaban en su época.

Este sabio genial asentó “El árbol de la vida está incompleto si falta la rama de la psíquica y que de aquí en adelante, la antropología debe de ser completada por esos conocimientos largamente desligados. Hay todo un mundo invisible por visitar”

Con el inicio del nuevo siglo (XX) Flammarion se embarca en un nuevo estudio, el de la muerte y y la posible supervivencia del alma,  y escribe una trilogía sobre este asunto entre los años 1920 y 1922, La muerte y su misterio en donde plasma que estaba convencido que el ser humano es capaz de vencer la muerte “De que el alma sobrevive a la destrucción del cuerpo, no tengo lña menor duda”. En su personal opinión tras la muerte las personas quedan ligadas a los lugares que frecuentaron durante su vida. Y dicha “esencia” puede ser recuperada por personas muy sensibles (médiums).

Las casas encantadas, ve la luz en el año 1923, siendo esta su obra póstuma, año en el que también es nombrado Presidente de la Real Sociedad de investigaciones Psíquicas de Londres. En su último libro compila numerosos casos de poltergeist y otros sucesos sobrenaturales, en donde su veredicto final a pesar de que reconoce muchos casos fraudulentos, es que son positivos la mayoría de ellos “Existen verdaderos episodios de casas encantadas, como hay casos falsos, que se revuelven en bromas de histéricos más o menos conscientes, mixtificaciones, farsas, comedias y diversiones que a veces degeneran en juegos siniestros. Pero no todos los casos pueden explicarse así”.

Para estos momentos en que Flammarion es un anciano, experimentó un cambio en su perspectiva de ver los fenómenos psíquicos, ya que antes veía todo bajo el espiritismo y ahora creía que procedían del “otro lado”. “Existen facultades desconocidas en el hombre que pertenecen al espíritu”, Excepcional y raramente los muertos se manifiestan; no cabe duda que tales manifestaciones ocurren. La telepatía existe entre los vivos y muertos como entre los vivos.

Camille Flammarion fue un estudioso de lo Forteano aún antes que Charles Fort. Aunque Flammarion es más conocido por estudios sobre el espiritismo, los médiums y la metafísica, el genio también estudió otros fenómenos que hoy se conocen como anomalías y fenómenos forteanos, aunque Charles Fort (1874-1932) es considerado como el padre de los estudios de los sucesos inexplicables, fue en realidad Flammarion quien inició la recopilación y difusión de tales sucesos.

En su libro L’Atmospheré (1902) este científico recoge y transcribe innumerables hechos insólitos.

Pero antes que todo Flammarion era astrónomo y como tal no pudo escapar a los encantos sobre si hay vida en otros planetas, y en este aspecto también es considerado como un adelantado a su tiempo, sobre todo con los supuestos canales en Marte y la posible existencia de vida extraterrestre, Su maga obra La pluralidad de los mundos Habitados (1862), se anticipó a las preguntas ¿Existe vida inteligente más allá de nuestro planeta? Él estaba convencido, e incluso se dio el lujo de idear como pueden ser esos supuestos seres de otros mundos.

El 3 de junio de 1925 muere Nicolas Camille Flammarion, deja inacabada su libro Los fantasmas y las ciencias de la observación en donde trató de explicar cómo aplicar el método científico a la investigación de tales fenómenos. En aquel gris día muere el verdadero pionero de la investigación de las anomalías sobrenaturales.

“No negar nada a priori. No afirmar nada sin pruebas”

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Sobre el autor: Estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Premiado del CONACYT a la innovación científica juvenil. Militar retirado de la Armada de México. Actualmente se dedica al estudio de las aplicaciones tecnológicas y las innovaciones en la vida diaria y la historia de la humanidad.

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