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DE IMPOSSIBILITATE VITAE, IMPOSSIBILITAE PROGNOSCENDI

La reseña sobre un libro ficticio de Stanislaw Lem, pone de manifiesto una pugna entre la existencia de la vida y la improbabilidad de que esta acontezca; que, realizando una abstracción es la imposibilidad del conocimiento futuro o prognosis. Así como del planteamiento metáfisico del razonamiento anterior a modo de replica. El tema presentado en modo alguno es trivial, por el contrario Stanislaw Lem se pregunta sobre la relación entre el proceso y el azar.

Lem, a través su autor ficticio Kausuka, sostiene que la probabilidad es una herramienta que permite llenar las lagunas de la incertidumbre de eventos mal comprendidos, mostrando la teoría de las probabilidades una inconsistencia entre las condiciones que permitan la existencia de una eventualidad y/o entidad y las probabilidades de que efectivamente suceda. Nos explicamos, Kausuka recurre al ejemplo de su propio nacimiento, acontecimiento harto pintoresco al narrar los incidentes fortuitos que llevaron desde el primer acercamiento hasta el matrimonio de los padres del escritor. Acontecimientos que necesitaron de una plétora de acontecimientos que permitiesen la existencia de los padres del Dr. Kausuka y que implican rangos de probabilidad de uno a cifras millonésimas puesto que necesitan considerarse no sólo el evento microscópico de las relaciones personales, sino el contexto histórico, biológico, físico, químico, etc. Que en determinado momento y lugar permitieron la eventualidad en cuestión. Al integrar las condiciones de existencia de los abuelos, antepasados, homínidos, mamíferos, la vida, la tierra y el universo en sí mismo; las probabilidades existenciales de un ente, como un evento biológico y un sistema complejo bordean la relación 1x10100 (relación uno a un centillón). De tal modo que es más probable que en toda la historia del universo conocido un evento tan contraintuitivo como la teletransportación de un objeto cualquiera de uno de sus extremos a otro que la aparición de la vida y de seres capaces de realizar abstracciones. En consecuencia, la sustancia y el nacimiento del autor ficticio es por definición físicamente imposible al ser sucesos marginales e imprevisibles. Es decir, el autor se hace la pregunta ¿Cuáles son las condiciones necesarias para yo exista de esta manera y en este tiempo y no de otra forma?

En el mismo escrito, se promulga una crítica a Kausuka realizada por el profesor Vrchlicka que expone que la argumentación del primero no es propia de la física. Es decir, esta ciencia explica el cambio, la transformación, pero no le corresponde el estudio de las diferencias entre el yo y el otro, pero si el carácter único de cada ente en calidad o como el resultado de leyes bien definidas. De tal manera que no se recurre a la estadística o a la probabilística. Así pues, Vrchlicka reformula la pregunta última de Kousuka en Soy un hombre vivo entre millones de otros hombres. Quiero saber en que me diferencio físicamente de todos los demás, los que han sido y los que serán, ya que no soy ninguno de ellos, sino que existo por mi mismo y me llamo yo. Desde ésta perspectiva, la critica a la probabilística cambia de eje hacia la metafísica. Al final el autor autentico Lem, deja abierto el debate.

De tal modo que es menester proseguir la discusión provocada por Lem, para tal efecto retomamos el texto de Klaus Meinzer, “Pensando en la complejidad” en su capitulo III. El texto presenta la genealogía de las explicaciones de la evolución de la vida. No considerando esta última como un accidente estadístico, sino más bien como un proceso autodisipativo de la entropía; en otras términos, un sistema complejo no lineal. Extendiéndose dichas características físicas a otras áreas afines a la vida tales como: el medio ambiente, las relaciones fisiológicas, etc. De tal manera que las estructuras macroscópicas son la resultante de las interacciones no lineales de los elementos microscópicos cuya característica termodinámica es que no guardan un equilibrio. Desde la perspectiva de la complejidad, la vida y fenómenos asociados son inherentemente procesos de fractalidad (que poseen cualidades de autosemejanza geométrica). El estudio de las condiciones que permiten la generación de entes complejos.

Las tempranas interpretaciones del origen y devenir de la vida tienen su origen en la cosmogonía de las primeras civilizaciones agrícolas; nos explicamos, una visión cíclica basada en dicotomías con características decisivamente teleológicas. En ese contexto fueron enunciadas las interpretaciones de la Grecia Clásica. La teoría acuosa de Tales de Mileto incluía a la vida como un efecto de la sustancia primaria. Empédocles, consideró que el origen de la vida se encontraba como causa última de la inextricable mezcla de los 4 elementos fundamentales. Un giro formalizante de estas disertaciones sobre la vida lo proveyó la teoría atómica de Demócrito junto al subsecuente desarrollo elaborado por Platón. Tales filósofos creían que los procesos orgánicos podían reducirse a la interpretación materialista y geométrica de diversos elementos indivisibles. Pero fue Platón quien recurrió a la matemática para formalizar estas relaciones para explicar las relaciones entre los átomos geométricos.

Dicha postura fue criticada por Aristóteles quien decía que tal metodología resultaba simplista, reduccionista y que esencialmente no correspondía al denominado mundo sublunar. En contraposición al racionalismo abstracto de platoniano, Aristóteles representó mas bien un hito del empirismo. Esta metodología es comprensible debido a su objeto de estudio viviente. Habría sido contraintuitivo no haber partido de la observación directa del ente en cuestión. En los propios términos y posibilidades de Aristóteles se habría encontrado en terrenos especulativos de haber realizado sus estudios en otros métodos más abstractos. Para él filósofo, lo vivo se encontraba en contraposición a lo no-vivo, es decir, por la posibilidad de automovimiento; la contraposición de la physis y el metabolé. En términos biológicos se comprende como la palabra latina anima o alma, de la que se derivó una escala de estadios naturales de lo animado a lo inanimado (scala animae o statum animae). Realizando una extrapolación a terminología moderna, la autoorganización de los seres vivos fue entendida como una entelequia de una cualidad teleológica y nos atrevemos a decir que escatológica en el crecimiento, desarrollo y realización del potencial del ser vivo. De la metodología aristoteliana podía realizarse una primera aproximación a la botánica, zoología, taxonomía y fisiología.

La visión aristotélica perduró a través de la época romana con Galeno y sus estudios sobre lo útil e inútil en el proceso digestivo. Al igual que con Alberto Magno, quien utilizó dicho bagaje para enunciar que existe una ecología entre los seres vivos (animada por mandato divino) y un estado de sanidad.

No obstante el paso decisivo lo representó el método científico de Galileo en los tiempos del triunfante determinismo-mecanicismo representado por el eje Descartes-Hyugens-Newton. Este paradigma se hizo extensivo a la biología, del que cabe señalar es contrario a Aristóteles.. Es decir, los procesos de la vida son entendidos como mecanismos determinados y previsibles. El mecanicismo se encuentra más cerca del platonismo. Dicha tradición fue seguida por médicos y biólogos. Tal es el caso de Borelli (quien retoma la cognición geométrica de Galileo), Lamaitré quien sostenía que el ser humano y los animales son esencialmente máquinas dotadas de anima. En una posición más equlibrada se encuentra Leibniz que retomó la jerarquía vital aristotélica, combinándola con el mecanicismo. En la misma dirección Bonnet elaboró una jerarquía basada en la creciente organización compleja.

Por su parte Kant problematizó la postura determinista- mecanicista biológica newtoniana debido a que su interpretación de los fenómenos los reduce a sus estructuras analíticas. Sólo en su universo previsible los seres vivos se comportan de la manera descrita por dicho marco teórico; es decir, se convierte en epistemologizante antes que explicativa de la realidad, en igualdad a la escuela neoclásica que reduce los fenómenos socioeconómicos en el mismo marco teórico en un maraña matemática de sustento sumamente empobrecedor .El movimiento mecánico es insuficiente para explicar “la fuerza organizada” de los entes vivos. Por otro lado, Kant criticó la teleología de Aristóteles. Criticas, contraposiciones y aprehensiones realizadas desde el advenimiento del romanticismo.

De mayor trascendencia resulta la teoría de la evolución de Charles Darwin, en la que la herencia es gobernada por variables genéticas, y a su vez la variabilidad de las especies por medio de la selección natural. Darwin retomó el trabajo de Wallace y se vio influenciado por el escrito de Malthus sobre el crecimiento de la población. Darwin, utilizando un método comparativo de la morfología entre diversas especie llegó a la conclusión que las especies no son inmutables y no son independientes unas de otras, sino que incluso tienen antecesores comunes.

Para nuestra controversia entre azar y proceso, nos interesa señalar que el histórico autor estudia las causas de la variabilidad desde el ámbito de las especies domesticadas, donde observa que existen diferencias por el medio ambiente u otras causas; variaciones que no pueden ser explicadas únicamente por la herencia. Si bien el uso o desuso de una extremidad tenga alguna relación con el cambio de una especie. El dejar a un animal en estado salvaje no garantiza el reuso del instinto. Cierto es que existen especies originarias y resultantes a pesar de no ser verificado de manera inmediata; no obstante, si puede afirmarse que se tiene un ancestro común, como en el caso específico de las castas domésticas de los que a pesar de no conocer el ancestro de los bovinos, si es viable afirmar que los ganados tienen un ancestro en común. Nos interesa señalar que es de estas observaciones que Darwin plantea la mutabilidad de las especies; en palabras del autor sobre la potencial varianza de los seres vivos “la naturaleza de variaciones sucesivas, y el hombre las va dirigiendo en ciertas direcciones que le son útiles pudiendo decirse que el hombre ha creado para sí las razas que necesita”. Las características enumeradas: variabilidad, diferencias individuales y dificultad para hallar al ancestro común se hacen extensivas a los animales salvajes, en particular a los pinzones. Desde la perspectiva de la complejidad la teoría de evolución sostiene que los cambios son graduales.

Klaus Meinzer hace un breve recuento de la ruptura que supuso la enunciación de las leyes de la termodinámica, en particular de la segunda ley por Boltzman, respecto a la física determinista y en especial al estudio de los seres vivos.

La segunda ley de la termodinámica expone que la entropía de un sistema aumenta constantemente, mayor o igual a cero. De tal modo que en los procesos siempre existe una tasa de entropía. En otros términos, se expone la irreversibilidad del “desorden” rn un sistema macroscópico, de materia y energia convertida en calor. Boltzman requirió hacer una distinción entre macro-microestados con una interpretación estadística de la sumatoria de los microestados moleculares del ente macroscópico. Tal relación puede ser expresada como H – macroestado que es asumido por el logaritmo proporcional de W; H = K Ln W.

El concepto de irreversibilidad se encuentra en franca oposición con la linealidad de la física clásica, ya que en ésta, los eventos pueden, por asi decirlo, regresar a su punto de origen. Para la entropía, como una condición natural de la materia y energía, ello no es posible, en el mejor de los casos existirá una aproximación de alta probabilidad pero no una certeza de alcanzar las condiciones iniciales. Una de las consecuencias es que el universo tuvo unas condiciones de inicio improbables; y una vez que alcanzó un tamaño suficientemente grande algunas regiones tienen una distribución térmica igualitaria. Es bajo éste marco que Boltzman intenta deducir la vida.

No obstante, la vida por si misma parece violar la Segunda ley de la termodinámica, tanto en el proceso de crecimiento como en la evolución, parecen contraindicarla. Sin embargo, la entropía más bien se circunscribe a los denominados sistemas cerrados. En cambio un ser vivo es un sistema abierto al ambiente, característica que le permite disipar la tendencia hacia “el desorden”.

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Licenciado en Ciencias políticas e involucrado en el mundo de las actividades académicas y sociales. Actualmente realizando investigaciones y organización para distintos frentes sociales y proyectos para el desarrollo económico.

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