Blogs

El Planeta del miedo: I

El Planeta del miedo: I

Capítulo I: La llegada

 

Las luces de la nave se encienden con angustiantes titileos de un profundo rojo, se escucha entre el frío silencio el compresor que aireará la cabina, algunas hojas de papel se levantan por las incipientes corrientes de aire.

Unos instantes después se iluminan las cabinas individuales que están presurizadas con nitrógeno a alta presión, los cuatro exploradores poco a poco recuperan el conocimiento. No se encuentran en estado de vernación porque sea un largo viaje, es para que puedan soportar las altas velocidades y cambios de aceleración, ya que el viaje es relativamente corto, ahora que ya se utiliza mejor la tecnología de agujeros de gusano.

En los 10 días que duró el viaje los exploradores han estado en un estado prácticamente catatónico, así que pasaran algunas horas antes que se recuperen, atrás de ellos ya se ha cerrado el portal, ahora aparte de estar en recuperación, se encuentran solos, las comunicaciones se han cerrado, ya que estas tardarían algunos cientos de años en llegar, esta es la ventaja de los viajes en agujeros de gusano se pueden hacer saltos espacio-temporales y recorrer grandes distancias en poco tiempo, aunque el gasto de energía es monumental y prohibitivo.

Para que se haya podido realizar este viaje exploratorio fue necesario que los países líderes se unieran, y aportaran grandes sumas de dinero y tecnología y poder crear un portal espacio-temporal e ir al famoso exoplaneta XR-342.

Ha sido una necesidad este viaje, es una respuesta a las señales que han llegado a la Tierra. Indudablemente proceden de una forma de vida inteligente. A ciencia cierta no se sabe que significan estas señales, pero la histeria que han levantado en todo el mundo ha hecho que este viaje sea una respuesta obligada. En solo dos años se logró lo imposible, codo a codo y mano a mano muchas naciones participaron basta decir que sobraron candidatos para el viaje.

Han pasado algunas horas. Los exploradores están casi listos solo presentan algunos síntomas de nauseas, las cubiertas de las ventanillas se han retirado automáticamente a través de ellas se observa un cielo casi totalmente negro solo resaltan unas cuantas luces de unas pocas y lejanas estrellas. El astronauta Yuri Romanov a pesar de no estar completamente recuperado se aproxima a la ventanilla principal y queda completamente sorprendido a ver que se encuentran en medio de la nada.

- ¡Comandante Cooper venga por favor! Creo que nos equivocamos, no estamos donde deberíamos.  

El comandante Steven Cooper, dando pesados tras píes se aproxima a la ventanilla y también se sorprende de la inmensa soledad.

-¡Es cierto! No se parece en nada a donde deberíamos estar, se supone debería ser una zona densamente poblada en la constelación de Virgo y aquí parece que estamos casi fuera de la galaxia.

-Sr. Méndez, ¿Cómo, se encuentra?, ¿Nos puede ayudar a saber dónde estamos? Tal parece que las computadoras se equivocaron y nos mandaron a otro lugar.

 El ingeniero Iván Méndez, visiblemente alterado también se asoma por la ventanilla, tarda unos segundos en poner en orden sus ideas, corre a una terminal de computadora y empieza a teclear algunos comandos mientras espera la respuesta abre una bolsa para vómito y  sin recato alguno trata de vomitar, aunque su estómago está seco.

-Es verdad comandante, todo parece indicar que estamos en otro lado, pero  aún no sé dónde.

Ya más repuesto el comandante Cooper, le cuestiona.

-¿Y el Planeta?, ¿Y las señales de vida, dónde están?

En eso interviene el teniente Romanov.

-La cuestión no es donde está el planeta sino donde estamos, cuando abran el portal del agujero de gusano ¡No nos van a encontrar! Y ¿Cómo regresaremos a la Tierra?

-No creo haya problema teniente, en la fecha indicada las computadoras repetirán el procedimiento y seguramente el portal estará aquí. Sólo hay que esperar.

-Tiene razón comandante eso sí va a ser una larga y aburrida espera.

Mientras estos exploradores continúan divagando, el ingeniero planetario Jean Pelard se encuentra ante la terminal de computadora haciendo unos cálculos.

-Oigan, disculpen, ¡Pero no estamos solos, si hay un planeta!

Al instante los otros tres astronautas se unen en torno al ingeniero Pelard.

-¡Miren! Aquí hay una fuerte atracción gravitatoria según esto es un planeta algo mayor que la Tierra, Según veo también debe haber una estrella, yo creo estamos viendo en sentido contrario.

El comandante Cooper autoriza al teniente Romanov a girar la nave, tras unos minutos con hábil maestría la nave se encuentra en posición correcta.

Aglomerados frente a la ventanilla los astronautas tratan de encontrar al escurridizo planeta, pero nada. El comandante Cooper ya molesto cuestiona al ingeniero Pelard.

-Ya estamos en posición, ingeniero, ahora dígame donde está el planeta.

- ¡Ahí!, Señor, justo ahí enfrente.

- ¿Ve esa sombra que se interpone entre nosotros y esas estrellas? Ese es el planeta.

-Cielos es muy negro, no refleja ninguna luz, parece carbón, no sabía que existieran planetas así.

Acomodándose las gafas el ingeniero Pelard le informa.

-Es un planeta muerto, con una estrella muerta en realidad no son tan extraños, en nuestro mismo Sistema Solar tenemos un cuerpo así: el satélite de Marte, Deimos es como un trozo de carbón dando vueltas al planeta.

El ingeniero continúa al ver que ha capturado la atención de los otros tripulantes.

-También por ahora estamos eclipsados por el planeta y no podemos ver su estrella la que sin duda es una enana parda, o sea es una  estrella a punto de apagarse totalmente. Bueno en pocas  palabras estamos en uno de los lugares más fríos e inhóspitos de la galaxia.

El ingeniero Méndez se encuentra nuevamente sentado frente a la terminal de computadora.

-Lo que no entiendo compañeros es donde quedaron la señales que captábamos en la Tierra sí se suponía que las computadoras abrirían el portan en esa dirección.

El ingeniero Pelard interrumpe, alterado

-¡Esperen, esperen! ¡Estoy captando las mismas señales! ¡Pero salen de este planeta!

Todos se asoman a la pantalla de la terminal, en sus rostros se refleja la sorpresa.

El ingeniero Méndez se aparta y se sienta nuevamente ante su terminal y hábilmente teclea una serie de comandos.

- ¡Es cierto! Son las mismas señales. Sí llegamos al planeta indicado.

El comandante Cooper, saca de una gaveta unos documentos en los que resalta a primera vista el sello Top Secret.

- Chicos, es hora de ponernos a trabajar, tenemos que leer las directivas del Manual de Comunicación  y Comportamiento de Contactos de Vida Alienígena Inteligente de la ONU.

- El ingeniero Méndez que ahora muestra un rostro lleno de emoción, pregunta al comandante Cooper.

- ¿Entonces, preparamos la nave de descenso?

-Definitivamente, y usted teniente Romanov aliste los trajes y téngalos listos, cada uno debemos leer  os manuales de comunicación, antes de cualquier cosa, así que nos vemos en una hora.

Ir al:

Planeta del Miedo II

Planeta del miedo III

Planeta del miedo IV

Enviadme un correo electrónico cuando las personas hayan dejado sus comentarios –

Sobre el autor: Estudió en el Instituto Politécnico Nacional (IPN). Premiado del CONACYT a la innovación científica juvenil. Militar retirado de la Armada de México. Actualmente se dedica al estudio de las aplicaciones tecnológicas y las innovaciones en la vida diaria y la historia de la humanidad.

¡Tienes que ser miembro de Revista Discover para agregar comentarios!

Unete Revista Discover

Ultima acttividad

tingxie posted blog posts
Hace 2 horas
tingxie ahora es miembro de Revista Discover
Hace 3 horas
Vane posted a blog post
Hoy, mediados de julio 29 semanas de embarazo, parece ayer cuando en febrero, nos anunciaron, el co…
Hace 19 horas
Miguel Escalona ahora es miembro de Revista Discover
ayer
louisznap actualizó su perfil
Viernes
louisznap ahora es miembro de Revista Discover
Viernes
Carlos Perez posted blog posts
Viernes
Más...