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México 2016: World Trade center

No pasaron más de 15 días, de conocer El museo nacional de Antropología e historia  y pasar un día de lo más agradable con nuestros caseros lleno de aprendizaje. No pasaron mas de 15 días que ya estábamos a la aventura de algo novedoso, solo me hizo falta decirlo “algo nuevo” para que Emmanuel chiscara los dedos, llamara un UBER, ponernos en marcha.

El camino fue largo, y el uber lo hacía más largo, haciendo una vuelta más larga de lo que correspondía, explicándonos la clase de gente que entraba en su taxi. El cansancio me estaba venciendo. Cuando de repente lo vi, el altísimo edificio que nos dirigíamos sí era el famoso “World trade center”

Ya era de noche, no podíamos la vista de esos alrededores del edificio, de mientras avanzábamos a nuestro objetivo. Entremos en una tienda de ropa, aquello parecía un centro comercial, seguíamos nuestro recorrido, al restaurante indicado, subimos por un ascensor, llegando al lujoso restaurante que me dejó maravillada. Si hubiese sido de día, la vista hubiese sido espectacular, en ese mismo momento, realmente no era consciente de la fascinación del lugar.

Nos dieron una mesa, nos fuimos situando, la iluminación no era fuerte, tampoco había velas, pero lo parecían. nos dieron la carta, empecemos a observar el menú. Un pianista cantaba canciones, justo a nuestro lado. Él me decía “Este restaurante está girando” Yo miraba por la ventana, pero no distinguía nada, realmente creía que estaba bromeando.

Cenando, una copita de vino, a luz de las velas, con el pianista tocando de fondo, si de fondo, pero al ser consciente, lo tenía pegando, con piano incluido… ¡¡¡Si que estaba girando el edificio, si!!! Las canciones eran de lo más románticas, que hacía aún más especial esa noche, no voy a mentir, todo aquello me estaba emocionando, cuando sin aviso, sonó una de las canciones de mi pareja y mía, no, no es que el pianista tuviera poderes mentales, Emmanuel se levantó, la solicitó, el profesional no tardó en actuar. Un acto que me emocionó aún más. “Ei chicos, ¿una foto?” Nos preguntó un profesional, nos tardemos en aceptar.

Realmente fue una velada muy romántica, la noche solo hacía que empezar… ¿Como ir a dormir, después de una noche tan mágica como aquella? lo único que lamenté es la oscuridad de la noche, no poder admirar como era debido, la vista que teníamos delante.

Nos subimos a un Metrobús, no, no para regresar a la casa, sino, a otro local a tomar la última copa. Acabar esa noche, tan mágica como habíamos empezado.

Artículo escrito para Revista Discover

Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.