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relato; Un encuentro inesperado

De Vanesa Ruiz García

Ya son cerca las 10 llevó levantada desde las siete de la mañana... apenas he podido pegar ojo, los nervios podían conmigo... ¿Por qué? No lo entiendo... solo es un encuentro amistoso de dos chicos que se conocieron por chat, aun no se conocen en persona... ¿por que los nervios me ganan? No, odio esta ilusión, este sentimiento, de imaginar, que irá a más, que llegaremos a ser pareja, ya se como acabará... exacto con lágrimas...

Tanto tiempo que tenía hace tres horas... Y ahora... ¡Se me está echando encima!... la silla esta totalmente cargada... la vuelta no será pequeña en Barcelona... no creo que él tenga muchas ganas de tirar si me quedó sin batería... como con el último que conocí por chat.... me quedé sin batería, le toco empujar... ¿sería por eso que se echó hacia atrás? Tanto te quiero... tanto... no me importa tu discapacidad... ¿donde quedó todo aquello? Es bien cierto... las palabras se las lleva el viento... Bufff debo correr o sino perderé el bus.

Menos mal, todo a surgido con normalidad, se han acordado de la rampa, no como aquella vez, que lo pedimos expresamente, se olvidaron por completo... Que nervios... <<por favor te lo suplico, tranquilízate corazón mío, no va ha llegar a más solo es un encuentro de amistad>> <<sí, es verdad ha sido el más educado, de los encontrados por chat, jamás me dijo nada de sexo, pero no por ello ocurrirá nada, es un encuentro de amistad nada más>>

Tarde dos horas mas o menos en llegar a la capital catalana... el momento había llegado... las puertas se abrieron, lo vi allí parado, esperando a que me bajarán por aquella plataforma. Al fin en tierra, se acercó me dio dos besos, nos dirigimos a comer algo... En persona no era muy hablador... se le veía timido, ya eramos dos... por red, podía hablar de todo, pero en real... me paralizaba, me bloqueaba, por lo que veo, a él le pasaba igual... por más que lo intentábamos, no se nos ocurría más que las típicas frases de siempre <<¿Qué tal todo? ¿hace buen tiempo eh? ¿Qué te cuentas?>> <<uff confirmado de amistad no pasaba... corazón ya te puedes tranquilizar, que ya nada va a pasar>>

El reloj marcaba las tres, cuando salimos a pasear, realmente no nos habíamos movido mucho de la estación de autobuses... siguiamos allí al lado, y paseemos por aquel largo paseo.

- Sabes me he echo las pruebas del SIDA estoy totalmente sano -me saltó de la nada... ¿y eso a que venía? El tema siguió durante largas horas... ¿Pero quien era ese chico? ¿realmente era con quien chateaba? ¿realmente era quien me recibió cuando llegué? Me estaba empezando a dar miedo... lo que yo ignoraba era que lo peor aun estaba por llegar...

Estábamos en pleno enero, anochecía pronto, efectivamente, no eran más de las seis, el frío ganaba terreno, la gente a sus casas se resguardaban. Aun me faltaban dos horas para volver a la seguridad de mi hogar. Él estaba pendiente a todo lo que le rodeaba, parecía que le encantaba la idea de quedarnos a solas. Se sentó a mi lado, se acercaba

- ¿Quieres que follemos? -Así, así tal cual fueron sus palabras... Sin pensarlo dije no, vale que quería más que amistad, pero no era aquello lo que buscaba -¿Por que no? Si te gustará... si disfrutaremos los dos -se acercaba cada vez más... Miraba a mi alrededor... algo de gente quedaba... mi mente quería gritar, mi boca seguía callada... Ufff como lo odiaba... no entendía porque cuando me sentía amenazada mi boca no meridiaba palabra, se quedaba como bloqueada... Como si el cielo escuchara mis suplicas, vi llegar a un amigo con su novia... en el que como si supiera que estaba en apuros, me preguntó si todo bien... no entiendo como mi boca, contestó que si... vi como ambos se alejaban... deseaba gritarle <<no te vallas por favor>> Me fije que en el primer segundo que apareció mi amigo, ese individuo estaba en alerta, pendiente de él todo el tiempo... parecía alegrarse que nuevamente volviéramos estar a solas -Bueno ¿y por qué no quieres follar? Si te va a gustar ambos vamos a disfrutar... él de pie, frente a mi, desde mi perspectiva sentada de una silla de ruedas... era el doble de alto... vi como su cuerpo al mío acercaba... me protegí, con mis brazos. Mi cuerpo temblaba... no podía dejar de pensar <<dios... esto va a acabar mal... yo tan lejos de casa... como decirle a mis padres>> -¿Tienes frió? ¿nos metemos en la estación de autobuses? -me preguntó sin aviso.

- Si -respondí sin pensar, era verdad, con una mezcla de temor. Aparte las ansias de orinar... me superaban... deseaba que el baño estuviera adaptado... en un principio, me permitía que el me ayudara si no estaba pensado para silla de ruedas... pero visto lo visto... ni loca... eso era cuando imaginaba que era una caballero, no un pervertido. ¡Genial! El baño estaba adaptado, sin dudarlo lo deje fuera, aunque el insistía en entrar conmigo, insistía a ayudarme a desnudarme, aun con una puerta cerrada que nos separaba, él no dejaba de llamar, no dejaba de acosar... Al salir... un guardia le había echado el ojo, aun con más razón, al verme a mi, una chica con silla de ruedas... que salía de este...

Al fin llegó la hora de la despedida, ya no nos veríamos más, si insiste que él llegue al pueblo... para nada vuelvo a Barcelona con él a solas. Una vez más agradecer a mi ángel de la guarda... por estar ahí, por protegerme... un buen susto si, pero sin nada que lamentar... la vida me dio una lección más de la misma cosa... la próxima vez, mi ángel no me podrá proteger... No me puedo dejar llevar por la desesperación de la soledad de mi discapacidad... tengo que cuidarme más, proteger mi propio yo, y tome la decisión de ya dejar el buscar el amor, menos por esas páginas de la red... yo lo sabía que no habría otra oportunidad, que en la próxima acabaría en el hospital, o en mi propio funeral... Mi ángel protector me lo confirmo, porque sin buscarlo, con solo dos meses después... apareció aquel, en el que me demostró su verdadero amor, hoy llevamos más de cuatro años y medio juntos.

Moraleja; Antes de nada, confirmar que este relato es algo real, una de la muchas experiencias que he vivimos de acoso y ciber acoso, sí, tiene una moraleja... Yo confirme lo que muchos me dijeron antes, poco escuche... encontré lo tan deseado, cuando lo deje de buscar... Soy la primera en entender, que en ocasiones la necesidad de ese cambio tan deseado, es superior a nosotros, se, que se tiene la impresión que no se intenta todo, no se va a encontrar... pero a veces hay que detenernos y escuchar nuestra voz interior, que nos avisa y grita del peligro... Seamos precavidos... nos arriesguemos nuestra vida, por otro que apenas conocemos... Si ignoramos esa voz, si nos arriesgamos, puede ser mucho mas fatal, que un buen susto... es muy posible que acabes traumatizad@ en el hospital o peor, en una caja pino... Escuchar vuestro corazón, seguir vuestro instinto... pero siempre con precaución dejar que mande el cerebro, no el corazón... En serio... os puede ir la vida en ello.

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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