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Viaje al País Vasco: el encuentro I

Viaje al País Vasco: el encuentro I

De; Vanesa Ruiz García

Al fin llego 24 de mayo, el día de partir al País Vasco, de conocer a esos amigos internáuticos que tanto quería ansiaba ese encuentro. Mi vuelo no salía asta las 8 de la tarde, pero mi fisio me recogió a las 3 de la tarde, para llevarme al aeropuerto, sí ella me llevaría asta Barcelona, 2 horas de mi pueblo. Los días anteriores, no fueron fáciles, los nervios podían conmigo, apenas comía, descansaba poco... Ella no vino sola, la acompañó su madre, que había venido de Txequia de visita. Mi madre también iría con nosotras.

Me mantuve en silencio casi todo el viaje, realmente tenía la mente bloqueada, atacada por esos nervios, estaba chispeando, el viento iba en aumento, sinceramente temía que el vuelo se anulara por mal tiempo. Lleguemos con tiempo, y seguimos los pasos de mi fisio, que ya entendía de esos vuelos, porque viaja mucho, para ver a su familia. Nos dejemos guiar por ella, en menos que nos diéramos cuenta ya tenía las maletas embarcadas. Un trabajador del aeropuerto se nos acerco, él se encargaría de mi, para subir al avión. Me despedí de mis acompañante, tranquilicé a mi madre sufridora. Mi conductor, me dejó en la sala de espera para subir al avión, él se alejo. Yo no sabía que hacer de mientras, tenía miedo de separarme, y que vinieran y no me encontraran, pero tampoco podía ir muy lejos con la silla manual. Recorrí un poco las tiendas, sin entrar dentro de ellas, volviendo después a mi punto de partida.

Fui testigo de como la gente empezaba a embarcar, y nadie venía a por mi, nerviosa me acerque a la larga fila, cuando el mismo hombre que me dejó, regreso, cumpliendo con su trabajo. Me sentaron pegando a la ventana, estoy segura que no era el sitio que me tocaba, porque un chico me pidió explicaciones de porque estaba allí, que era su lugar. Por suerte la azafata le explico porque yo no estaba para dar muchas explicaciones. Estaba tan nerviosa... la gran mayoría de mis compañeros de vuelo hablaban Euskera, realmente no entendía nada. Despeguemos fue algo impactante, era la segunda vez que subía a un avión, pero como si fuera la primera, el impacto fue el mismo. Me quedé maravillada como el avión traspasaba las nubes, ¡volábamos por encima de los rayos de sol!

El viaje no duró mas de una hora y media, ya habíamos aterrizado, la gente ya salía y algunos me decían "ei ya hemos llegado ya podemos salir" No estaban enterados que iba en silla de ruedas, que debía esperar, tampoco me esforcé a explicárselo. No dejaba de mirar por la ventana, a ver si veía a quien me tenía que recoger, mi amor platónico. Vendría él, ella trabajaba. Mi gran temor es que al verlo me sonrojara, tartamudeara, en otras palabras me delatará y ya todo acabara. El conductor de mi silla llegó, el me guiaba directo, sin preguntar nada, no se detenía, por puerta que dejábamos atrás mis ojos se fijaban a ver si veían al indicado. Mi corazón iba a mil por hora, lo notaba en la garganta, todo mi cuerpo temblaba "tranquilízate un poco que te va a entrar algo" me decía mi mente, pero mi cuerpo no estaba de acuerdo. Ya con las maletas en nuestro poder, se abrió una puerta, y allí estaba ¡el chico indicado!

Nos dimos dos besos, cogió el relevo de mi silla, me entregó un paraguas, estaba lloviendo en Bilbao, realmente no me podía creer, que ya no estuviera en Cataluña, ¡estaba todo tan igual! No me podía creer que hubiera logrado ese viaje yo sola, pero ese 24 de mayo lo había conseguido. Me subió de copiloto en su coche, le mire fijamente "ya había pasado lo peor, ya estaba a su lado" realmente ya estaba mucho mas tranquila, pude mantener una conversación bien, sin el temor a delatarme.

Lleguemos a las 10 de la noche, justo salía del coche, mi móvil sonaba, él insistió que descolgara, el me protegía con el paraguas de tanto él se mojaba, me supo mal, pero no podía dejar a mi familia sin informar, estarían sufriendo y preocupados. Al colgar seguimos nuestro trayecto, asta llegar al bloque indicado, él mojándose, yo con el paraguas en mano. Realmente se notaba que no tenía mucha practica con la silla, se iba a los filos de las aceras y los bajaba en lo mas alto....

 

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Escritora y fan de las redes sociales gusta de escribir y buscar artículos que vale la pena conocer y compartir. Su gran discapacidad no ha sido impedimento para explorar las facetas de la vida.

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